Columna TODO TERRENO
Por: Octavio Díaz García de León*
Pocas ciudades en el mundo atraen a tantos turistas como Nueva York. Durante 2025 recibió alrededor de 65 millones de visitantes, de los cuales 12.5 millones procedían del extranjero. Estas cifras confirman su enorme atractivo, particularmente entre los estadounidenses. Su relevancia internacional también queda reflejada en el Índice de los 100 Destinos Urbanos más Importantes de 2025, elaborado por Euromonitor International, en el que Nueva York ocupa el sexto lugar. ¿Qué hace tan atractiva a Nueva York? La respuesta se encuentra en la extraordinaria diversidad de su oferta cultural, gastronómica, comercial y hotelera, así como en la infraestructura que facilita el acceso a sus numerosos atractivos. Además Nueva York ofrece un paisaje arquitectónico difícil de igualar. Sus rascacielos, de estilos y épocas muy diversos, conforman uno de los perfiles urbanos más reconocibles del mundo. A ello se suma su condición de gran centro financiero internacional, sede de importantes corporaciones y uno de los principales centros del comercio de joyas, lo que también atrae a numerosos visitantes por motivos de negocios. Sin embargo, uno de los mayores atractivos de Nueva York reside en su inagotable actividad cultural. La música: grandes orquestas y escenarios excepcionales Un ejemplo de esta riqueza cultural lo ofreció la primera mitad de octubre de 2026, cuando la Orquesta Filarmónica de Berlín, bajo la dirección de Kirill Petrenko, presentó una serie de cuatro conciertos en el célebre Carnegie Hall, una de las salas de conciertos más prestigiosas del planeta. La Filarmónica de Berlín está considerada entre las mejores orquestas del mundo y escucharla fuera de su sede constituye una oportunidad poco frecuente. Uno de los programas destacaba la participación del pianista islandés Víkingur Ólafsson como solista en el Concierto núm. 1 para piano y orquesta, de Johannes Brahms, seguido del poema sinfónico Así habló Zaratustra, de Richard Strauss. La ópera: un espectáculo para todos los sentidos Otro ejemplo es la temporada del Metropolitan Opera, cuya sede se encuentra en el Lincoln Center, uno de los grandes complejos culturales de la ciudad. Durante octubre de 2026, incluyó en su programación La bohème, de Giacomo Puccini, en la célebre producción escénica de Franco Zeffirelli y bajo la dirección musical de Ramón Tebar. La conjunción de una gran orquesta, voces de primer nivel, una escenografía espectacular y un recinto magnífico convierte a la ópera en una de las expresiones artísticas más completas. La temporada del Metropolitan representa, por ello, uno de los grandes atractivos culturales de Nueva York. Los museos: Pollock y Krasner, dos artistas que se influyeron mutuamente La oferta de museos en Nueva York es igualmente excepcional. Una muestra de ello es la exposición Krasner and Pollock: Past Continuous, en el Metropolitan Museum of Art, dedicada a la obra de los esposos Jackson Pollock y Lee Krasner, dos figuras fundamentales del expresionismo abstracto estadounidense. Pollock revolucionó la pintura del siglo XX mediante su célebre procedimiento de goteo y salpicado de pintura sobre el lienzo, conocido como dripping. Resulta particularmente interesante la influencia que ejercieron sobre Pollock los muralistas mexicanos, especialmente José Clemente Orozco, quienes contribuyeron a su formación artística. Krasner, por su parte, poseía una sólida preparación académica y desarrolló una obra de gran originalidad. Uno de los grandes méritos de esta exposición consiste precisamente en presentar a Pollock y Krasner como dos artistas cuyas trayectorias se entrelazaron sin disminuir los méritos de ambos. También es una oportunidad para reconocer con mayor justicia el talento y la originalidad de Lee Krasner. La Morgan Library: un tesoro de libros, manuscritos y obras de arte Además de los grandes museos, Nueva York posee instituciones culturales menos conocidas por el turismo convencional, pero de extraordinario interés. Entre ellas destaca la Morgan Library & Museum. Entre sus tesoros se encuentran manuscritos medievales iluminados, sellos cilíndricos de la antigua Mesopotamia, documentos históricos y algunas de las obras más importantes de la historia del libro. Destacan sus tres ejemplares de la Biblia de Gutenberg y el manuscrito de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson. Allí también se encuentra un retrato de Erasmo de Rotterdam, realizado en el taller de Hans Holbein. Una ciudad para todos los gustos Los ejemplos anteriores representan apenas una pequeña muestra de lo que Nueva York puede ofrecer a sus visitantes. A ellos habría que añadir sus innumerables galerías de arte, teatros, musicales de Broadway, monumentos, parques, edificios históricos y espacios públicos. Cuando el tiempo y el presupuesto lo permitan, vale la pena considerar un viaje a esta ciudad, pero solo para aquellos que no les hayan cancelado su visa estadounidense. Porque más allá de sus rascacielos y sus lugares emblemáticos, el verdadero atractivo de Nueva York estriba en que siempre hay algo nuevo por descubrir.

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