Columna OPINIÓN
Por Héctor Bernal Hernández*
En la columna anterior hablamos de los reconocimientos que recibió Christian Bueno y del contraste entre el aprecio de otras instituciones por su trabajo y el mal trato que le dio el gobierno de su propio municipio. Pero hay algo que no dijimos y conviene señalar: esos galardones no fueron premios económicos. Los reconocimientos se agradecen. Dan ánimo, confirman una trayectoria brillante y muestran que sí hay quienes aprecian el trabajo material e intelectual del cronista, escritor e historiador para mantener viva la identidad cultural de El Oro y de toda la región.

Sin embargo, los diplomas y pergaminos no pagan la comida, los servicios ni los gastos de todos los días. Entre el aplauso y la satisfacción es fácil olvidar que detrás del autor hay una persona que necesita sostenerse. Christian está en una situación económica precaria desde que fue separado de forma autoritaria de su cargo como cronista municipal. Los galardones no le devuelven el ingreso perdido ni resuelven las dificultades que enfrenta desde entonces. Sería injusto que la noticia de sus premios nos hiciera creer que el problema quedó atrás.
Y, con todo, sigue trabajando. A pesar de las dificultades, continúa organizando el FORO AURENSE DE HISTORIA Y ESTUDIOS REGIONALES, que llega a su novena edición y se celebra del 25 de octubre al 29 de noviembre de 2026. Organizar un foro exige preparar, convocar, coordinar y resolver gastos que no dejan de aparecer. Hacerlo con un ingreso estable es una cosa; hacerlo en la incertidumbre es otra muy distinta.

Que el foro continúe se debe, en buena medida, a quienes decidieron apoyarlo. Varios seguidores han hecho donaciones, cada quien, dentro de sus posibilidades, para que este espacio no se interrumpa. Nuestro agradecimiento a ellos: ayudan a sostener una actividad valiosa para el pueblo, y lo hacen por convicción, porque sale de su corazón, sin que nadie se los pida.
Año con año, contra viento y marea, el foro se hace. Nueve ediciones no son poca cosa en un municipio donde la cultura rara vez cuenta con presupuesto o reflectores. Su estructura articula ponencias historiográficas, análisis ecológico-ambientales, historia del arte, estudios socio-religiosos y presentaciones editoriales. Se desarrolla en distintas sedes: el Auditorio del Sindicato de Electricistas, los sábados y domingos a las 12:00 horas; el Restaurante-Bar y Foro Cultural Gusano Rojo, con presentaciones de libros los viernes a las 17:00 horas; y el Quiosco de Tapaxco, donde será la clausura.

Este año las temáticas abarcan la memoria histórica de la región minera (El Oro y Tlalpujahua), los movimientos religiosos e identitarios, la problemática ambiental e hídrica de la zona, las expresiones artesanales y gastronómicas, y la evolución demográfica e institucional de la época colonial. Participan 26 ponentes, nueve de ellos vecinos de El Oro, y el programa se amplió a tres días para presentar seis libros y 19 conferencias.
Pero un foro sin público es un monólogo. Llenar esos espacios es la forma más directa de agradecer y respaldar. Cada asiento ocupado le dice a quien organiza que su esfuerzo es valorado y tiene sentido.

Lo que el foro deja a El Oro es trascendental, aunque no se mida en dinero. Es educación: investigaciones entregadas de primera mano, libros presentados y discutidos en vivo, jóvenes y adultos que aprenden de dónde vienen. Es cultura: un espacio para conversar sobre lo que somos y mantener vivos los asuntos que, sin alguien que los estudie y los comparta, acabarían en el olvido. Es también identidad de un pueblo que vive y siente su historia con orgullo.
Frente a ese esfuerzo ciudadano está el Ayuntamiento, y el contraste es abismal. Por un lado, un aurense separado de su encargo busca cómo continuar una labor cultural con ayuda de la gente, del otro lado la autoridad que lo apartó enfrenta escándalos y denuncias. La presidenta municipal, Juana Elizabeth Díaz Peñaloza, tiene un expediente pendiente en el Congreso del Estado de México, promovido por integrantes de su propio Cabildo, entre ellos el síndico Ubaldo Velázquez.

Se documentan peleas de gallos y palenques en inmuebles públicos, autorizados mediante oficios unilaterales, sin pasar por el Bando Municipal, la Comisión de Espectáculos ni Protección Civil, y se señala que los ingresos de esos permisos no llegaron a la Tesorería. Y el Cabildo, ante la toma de oficinas clave, pidió de forma unánime la revocación de mandato.
Por supuesto que estas acusaciones deben resolverse en las instancias correspondientes, y la presidenta, como cualquier persona, tiene derecho a la presunción de inocencia. Pero el desdén por la cultura no necesita de una sentencia para ser visible: un Ayuntamiento que habla de cultura y trata así a quien la trabaja es indefendible.

Hoy el foro sigue en pie por la voluntad de su organizador y la solidaridad de sus seguidores. Eso merece gratitud, pero no debe servir para dar por cerrado el agravio: las donaciones ayudan a continuar, no justifican lo ocurrido ni sustituyen el ingreso del que fue privado. Celebremos el premio y acudamos al foro, que es la mejor manera de hacerlo. Pero recordemos también las necesidades económicas que conlleva este esfuerzo.




