° El anuncio de su rescate revive la memoria de un río que marcó la vida de la región y renueva la esperanza de recuperar su esplendor.
Columna MEDIO AMBIENTE
Por Israel Leandro López Sánchez*
Hay lugares que marcan la historia de un pueblo sin estar en los libros. Están ahí todos los días: los vemos, los cruzamos y, muchas veces, crecimos cerca de ellos. En Atlacomulco, uno de esos lugares es el río Lerma.
Hoy, hablar del Lerma suele relacionarse con contaminación, basura, aguas residuales e inundaciones. Pero no siempre fue así. Durante generaciones, el río formó parte de la vida cotidiana y la memoria colectiva. Luego, lo que alguna vez fue un motor de la comunidad, sostén de la agricultura, la pesca de carpas y la convivencia a sus orillas, se convirtió en un cauce sofocado. Por eso, ante el anuncio de la Presidencia y la Secretaría del Medio Ambiente de rescate del río Lerma, la pregunta se vuelve inevitable en Atlacomulco: ¿Podrá la nueva iniciativa de rescate de Lerma devolver a los atlacomulquenses la salud ambiental y los hermosos recuerdos ribereños del siglo pasado?
EL RETO COMIENZA AHORA

Al inicio del 2026, el Gobierno de México anunció una inversión superior a 1,350 millones de pesos para el saneamiento y restauración del sistema Lerma-Santiago. La estrategia contempla ampliar la capacidad de tratamiento de aguas residuales, fortalecer la inspección de descargas, impulsar proyectos de restauración ambiental, ejecutar obras de prevención de inundaciones y reforzar el monitoreo de la calidad y cantidad del agua.
Pero anunciar acciones no significa automáticamente que el río esté recuperado. La pregunta debe ser: ¿Cómo se comprobarán los resultados?
En este contexto, el municipio de Atlacomulco firmó un convenio de colaboración con el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (CIDETEQ), un centro especializado en el análisis de contaminantes.
“Este estudio es el primer paso para revertir años de deterioro ambiental”, explicó Rodolfo Moreno Cruz, director de Ecología del municipio de Atlacomulco, sobre el diagnóstico que se realizaría con el CIDETEQ.
El funcionario destacó la complejidad e importancia de preservar el río Lerma, “Recuperar el río Lerma no es una tarea menor; es una responsabilidad compartida. Con información científica, participación ciudadana y regulación efectiva, Atlacomulco puede convertirse en referente de gestión ambiental en la región.”
Y es que actualmente Atlacomulco enfrenta el reto de conciliar la actividad industrial, producción y protección del agua mientras avanza el programa de saneamiento del río Lerma en Atlacomulco. El éxito de esta iniciativa no depende únicamente de retirar residuos de su cauce. “El desafío es más profundo: determinar si una región con actividad industrial, agrícola y urbana puede mantener su desarrollo económico sin afectar a su entorno”, aseguró Rodolfo Moreno.
RECUERDOS DE ANTAÑO

El río Lerma fue durante décadas parte de la vida cotidiana de las comunidades de Atlacomulco. Sus aguas estaban vinculadas con la agricultura, la pesca y otras actividades que se desarrollaban alrededor de sus cauces. Juan Torres González, habitante de San Lorenzo Tlacotepec, por más de 45 años, recuerda que el río formaba parte de la vida cotidiana de las comunidades.
“Era un río muy bonito, cristalino, los fines de semana era común ver gente que se acercara a sus orillas para pescar carpas o pasar el rato con los amigos y la familia”. Para él, el cambio en el cauce también representa una transformación en la relación que las nuevas generaciones mantienen con el agua. Otra actividad muy recordada entre los atlacomulquenses es ver a las mujeres acudían a lavar la ropa. Doña Refugio Hernández García nos cuenta: “En esos años no había ni agua potable, ni lavadoras como ahorita, muchas mujeres del pueblo bajabamos a las orillas del río a lavar la ropa de nuestros hijos. Era una labor bastante pesada, pero disfrutábamos hacerlo”.
Entre las especies arbóreas presentes en la región del río Lerma se encuentran:
El ahuejote (Salix bonplandiana), el ahuehuete (Taxodium mucronatum), el sauce llorón (Salix babylonica), el sauce llorón rojo, los tejocotes (Crataegus spp.), los fresnos (Fraxinus spp.), los ailes (Alnus spp.) y los cedros (Cupressus spp.). Estos árboles pueden contribuir a la protección del suelo, la estabilización de las riberas y el refugio de fauna. Sin embargo, para restaurar ecológicamente el río en Atlacomulco, es fundamental priorizar especies nativas y seleccionar las adecuadas según las condiciones de cada sitio.

La relación con el agua también estaba ligada a la producción agrícola. El sistema de riego de Tepetitlán, que posteriormente se integró al Distrito de Riego 033, comenzó a operar como distrito a finales de la década de 1940; para el año agrícola 2015-2016, el Distrito de Riego 033 contaba con una superficie física de 8,192.5 hectáreas y registró 6,288 hectáreas regadas, una situación privilegiada para un distrito rural mexicano tener casi el 70% de sus tierras agrícolas con riego. El maíz ocupó 5,552 hectáreas, equivalentes al 88% de la superficie regada, mientras que 615 hectáreas corresponden a arboles perennes.
En Atlacomulco, el distrito registraba alrededor de 2,734 hectáreas de superficie dominada y regable. En las tierras cercanas al río se cultivaban maíz, frijol, calabaza y hortalizas, mientras que las flores de temporada tenían presencia en la comunidad en fechas como Día de Muertos y Navidad. Pero el paisaje comenzó a transformarse.
El crecimiento urbano, la expansión agrícola y el desarrollo de actividades industriales modificaron la relación de las comunidades con el río. En Atlacomulco, la población pasó de 54,067 habitantes en 1990 a 93,718 en 2010 y alcanzó 109,384 en 2020., según el Plan de Desarrollo Municipal de Atlacomulco 2025-2027, que identifica cambios en la densidad poblacional y la presión sobre el uso del suelo. Además, González Escobar (2017), de la UAEMéx, estudió los escenarios de cambio de uso del suelo en el Valle de Ixtlahuaca-Atlacomulco y documentó un crecimiento de una función predominantemente agrícola hacia una mayor actividad industrial desde las décadas de 1980 y 1990 lo cual implicó una transformación territorial del municipio.
DE UN RÍO RIBEREÑO A UNA CLOACA

En un diagnóstico de la calidad del agua en la cuenca alta del río Lerma, realizado entre 2012 y 2024 por la Comisión Nacional del Agua, el Dr. Benjamín Zamudio González, ingeniero agrónomo por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) e investigador con formación especializada en contaminación de suelos y cuerpos de agua por la Universidad de Arizona, señala que “durante las últimas décadas la zona ha estado siendo altamente contaminada principalmente por descargas directas de los sectores urbano, agrícola, pecuario e industrial”.
La “Evaluación de la calidad hídrica en la subcuenca alta del río Lerma, Estado de México”, publicada en 2026 y realizada por Zamudio González, aporta nuevos elementos para comprender la situación ambiental de esta zona de la cuenca. Ahí se documentó hasta 375 descargas industriales y efluentes de más de 700 industrias. Aunque la mayor concentración industrial se ubicaba en Toluca, Lerma y otros corredores, también se registraban actividades industriales en Ixtlahuaca y Atlacomulco. Las descargas industriales y municipales llegaban a colectores y canales que desembocaban en el río Lerma, incrementando la presión sobre la calidad de sus aguas.
Durante este estudio evaluó distintos parámetros de calidad del agua en la subcuenca alta del río Lerma y reportó, en los sitios analizados, concentraciones de algunos metales pesados, demanda química de oxígeno (DQO), demanda bioquímica de oxígeno (DBO), aceites y grasas que superaron los límites establecidos por la NOM-001-SEMARNAT-20.
EL ROSTRO INVISIBLE DE CONTAMINACIÓN

El diagnóstico de calidad del agua correspondiente a CONAGUA en el lapso de 2012-2024 reunió información de 193 sitios, de los cuales 186 presentaron incumplimientos en uno o más parámetros relacionados con la demanda bioquímica de oxígeno (DBO), que indica cuánto oxígeno necesitan los microorganismos para descomponer la materia orgánica presente en el agua, como aguas residuales y restos de alimentos. La demanda química de oxígeno (DQO) mide cuánto oxígeno se requiere, en términos equivalentes, para oxidar químicamente las sustancias contaminantes presentes. Cuando estos valores son elevados, pueden indicar una mayor carga de contaminación y un riesgo de que disminuya el oxígeno disponible para los peces y otros organismos acuáticos.
Los resultados evidencian la presencia de diferentes fuentes de presión sobre la calidad del agua. Sin embargo, deben interpretarse de manera territorial: corresponden a los sitios específicos analizados por la investigación y no pueden ser ubicados automáticamente en el tramo del río que atraviesa Atlacomulco. Precisamente por ello, el diagnóstico local permitirá determinar con mayor precisión cuáles son las condiciones actuales del agua en el municipio.
También se han documentado problemas de contaminación microbiológica y presencia de metales como arsénico, cadmio, mercurio y plomo, que pueden causar daños renales y neurológicos, afectar el desarrollo infantil y aumentar el riesgo de cáncer ante determinadas exposiciones. Otros elementos, como cobre, zinc, aluminio, hierro y manganeso, también pueden resultar perjudiciales en concentraciones elevadas. Estos contaminantes deterioran la calidad del agua, pueden afectar a peces y otros organismos acuáticos, alterar los ecosistemas y limitar el uso del recurso para consumo humano y riego agrícola. Asimismo, los microorganismos patógenos pueden provocar enfermedades gastrointestinales cuando existe exposición a agua contaminada.
ENTRE INUNDACIONES Y RESIDUOS

La cloaca en que se ha convertido el Lerma no es estática, sino que aumenta su riesgo conforme las distintas condiciones climáticas.
En Atlacomulco, el río permanece bajo vigilancia durante la temporada de lluvias. Esto debido a que ya han existido ocasiones de desbordamiento. Actualmente con el desazolve, su nivel del caudal solo ha aumentado entre 10 a 30 centímetros, sin embargo, seis zonas históricamente vulnerables se mantienen bajo monitoreo constante: Los Treinta, Casas GEO, el Canal de Las Mercedes, el Circuito Vial Jorge Jiménez Cantú y la zona de la presa Tic-Ti.
El riesgo no depende únicamente del nivel del río. La acumulación de residuos sólidos en cauces, canales y drenajes puede obstruir el flujo del agua y aumentar las posibilidades de inundación.
El reporte más reciente del Organismo de Agua Potable y Saneamiento de Atlacomulco (ODAPAS) indica que, gracias a estas acciones, se han retirado más de 20 toneladas de residuos sólidos de ríos, canales y drenajes pluviales del municipio.
Para Telesforo Valencia Colín, actual director de Protección Civil y Bomberos de Atlacomulco, la prevención también depende de mantener en condiciones adecuadas la infraestructura hidráulica y los cauces:
“Mantener libres de obstrucciones los cauces resultan tan importante como vigilar el nivel del Lerma, ya que una alcantarilla o canal bloqueado puede provocar inundaciones incluso cuando el río permanece dentro de niveles normales”, sentencia Valencia.
La situación muestra la relación entre contaminación y riesgo de inundaciones: mantener limpios los cauces y sistemas pluviales es una medida preventiva, especialmente durante las temporadas de lluvia.
Para Atlacomulco, sanear el Lerma representa no solo una tarea ambiental, sino también una acción de prevención para sus comunidades y zonas cercanas a su cauce.
RETOS SOBRE LA MESA

En 2026, el Ayuntamiento de Atlacomulco estableció un convenio con el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (CIDETEQ) para el saneamiento del rio Lerma.
El objetivo es establecer una línea base local que permita identificar contaminantes, concentraciones, posibles fuentes de descarga y puntos críticos.
El presidente de la Asociación de Empresarios e Industriales del Estado de México, Teodoro Martínez Castillo, ha afirmado en este contexto que el saneamiento de la zona representa una labor que “nos atañe a todos, pero el tema más importante se encuentra relacionado con las descargas residuales, por lo que muchas empresas se encuentran integradas hacia el reciclaje, pagando sus derechos para el tratamiento y cumplir con la norma".
“Estamos hablando de un problema de muchos años, y tendremos que apoyar el proyecto que impulsa el gobierno federal, con el propósito de restablecer la cuenca. Esperamos que se aterricen adecuadamente estas acciones, y que las autoridades continúen trabajando para este propósito a través de la Conagua, así como otras instancias que se encuentran involucradas”.
Estos datos no permiten atribuir toda la contaminación del Lerma a la industria, pero sí muestran que las descargas industriales forman parte de las fuentes que las autoridades buscan identificar y regular.
INDUSTRIALIZACIÓN VERDE

La recuperación del Lerma no necesariamente implica frenar la actividad industrial, sino avanzar hacia procesos que reduzcan su impacto ambiental, un reto contenido en lo que algunos expertos llaman industrialización sustentable o verde.
Entre las medidas recomendadas para ello se encuentran:
° Recircular agua dentro de las industrias
° Tratar las aguas residuales antes de descargarlas
° Cumplir con la NOM-001-SEMARNAT-2021
° Monitorear continuamente las descargas
° Reducir residuos y sustancias peligrosas
Para una región industrial, el agua no solamente es un recurso productivo: también sostiene la agricultura, los ecosistemas y las actividades de las comunidades. Su deterioro tiene consecuencias económicas que van más allá de la producción.
De acuerdo con el INEGI, en 2024 el costo nacional asociado a las aguas residuales no tratadas alcanzó los 68,609 millones de pesos, mientras que el agotamiento del agua subterránea representó otros 36,853 millones. Estas cifras dimensionan el costo económico de la contaminación y la presión sobre los recursos hídricos, aunque no corresponden exclusivamente al río Lerma. El diagnóstico acordado con CIDETEQ también contempla analizar posibles afectaciones en suelos agrícolas que utilizan agua del sistema para riego. Su importancia radica en obtener información específica del municipio. Los estudios generales de la cuenca muestran problemas de calidad, pero no todos sus resultados pueden aplicarse directamente al tramo del Lerma que atraviesa Atlacomulco.
SIN AGUA NO HAY DESARROLLO

El desarrollo económico comienza a vincularse con la capacidad de una región para conservar sus recursos naturales y reducir su impacto ambiental.
El reto consiste en pasar de una lógica de “producir y después limpiar” a una de “producir previniendo la contaminación”.
Las jornadas de limpieza, retiro de residuos, reforestación, recuperación de riberas y construcción de plantas de tratamiento son importantes, pero no garantizan por sí mismas la recuperación del Lerma.
Si continúan las descargas contaminantes o no existe monitoreo permanente, el problema puede reproducirse.
Por ello, la recuperación deberá medirse con resultados concretos: reducción de descargas, mejora de la calidad del agua, cumplimiento industrial, reutilización del recurso y disminución de contaminantes en el cauce.
LA TRANSICIÓN VERDE

La estrategia federal para 2026 contempla seis plantas de tratamiento, la construcción o rehabilitación de 17.48 kilómetros de colectores y el fortalecimiento del monitoreo de la calidad y cantidad del agua. Como ha señalado Claudia Gómez Godoy, comisionada para la Restauración y Saneamiento del Río Lerma-Santiago, el objetivo es recuperar los ríos como fuentes de vida y servicios ambientales.
La magnitud del proyecto plantea un desafío que va más allá de la infraestructura: exige coordinación entre los tres niveles de gobierno, vigilancia efectiva de las descargas contaminantes y recursos suficientes para garantizar la operación y el mantenimiento de las instalaciones. La recuperación del río dependerá no solo de las obras construidas, sino también de su funcionamiento sostenido y de la capacidad de las autoridades para evitar que la contaminación vuelva a los cauces.
REFERENCIAS APA
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- Zamudio-González, B. (2026). Evaluación de la calidad hídrica en la subcuenca alta del río Lerma, Estado de México. Ambiens Techné et Scientia México, 14(2), 175–186. https://atsmexico.org/atsm/article/view/225
- Botello-Aguillón, C., Valdivia Alcalá, R., Sangerman-Jarquín, D. M., Hernández Ortiz, J., Gutiérrez García, F. G., & Sandoval Romero, F. (2024). Estimación de la huella hídrica agrícola del DR 011, alto río Lerma. Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas, 15(6), Article e3319. https://doi.org/10.29312/remexca.v15i6.3319
*Esta pieza es el resultado de la beca «Un Polo a Tierra escuela de periodismo para la industrialización verde en México», patrocinada por la organización Periodistas por el Planeta.




