Columna CULTURA SALUDABLE
Por: Israel Leandro López Sánchez/Maricarmen Marín Beltrán/Víctor Barbosa Castillo/Andrea K. Jaén Zambrano.
La salud mental es parte fundamental de la salud integral. Sin embargo, hablar de depresión, ansiedad o pensamientos suicidas todavía puede estar acompañado de prejuicios, miedo y desinformación. Una persona puede tardar en pedir ayuda porque piensa que lo que siente es solo una etapa, que debería "ser fuerte" o que hablar de sus problemas representa una debilidad.
La depresión es una condición de salud mental frecuente que puede presentarse en distintas etapas de la vida. No debe confundirse con los momentos de tristeza que forman parte de la experiencia humana. La Organización Mundial de Salud, (OMS), define como depresión Como pérdida del interés o del placer y disminución de la energía, que pueden presentarse durante al menos dos semanas y afectan significativamente la vida cotidiana de la persona”. (OMS, 2025).

¿QUÉ CAUSA LA DEPRESIÓN?
La depresión es multifactorial. Puede surgir por la interacción de factores biológicos, genéticos, psicológicos, familiares y sociales. Los antecedentes familiares pueden aumentar la vulnerabilidad, pero no determinan que una persona desarrolle depresión. También influyen experiencias como pérdidas importantes, violencia, abuso, conflictos familiares, problemas económicos, aislamiento social o estrés prolongado. Sin embargo, identificar un acontecimiento difícil antes del inicio de los síntomas tampoco significa que exista una causa única: comprender la depresión requiere considerar la historia y el contexto de cada persona.

NO ES SOLO ESTAR TRISTE: SINTOMAS

La depresión no siempre se manifiesta como tristeza evidente. Una persona puede continuar trabajando, estudiando o conviviendo con otras mientras experimenta un deterioro importante en su bienestar. Pueden presentarse cambios en el apetito, insomnio o exceso de sueño, dificultades para concentrarse, sentimientos de culpa o inutilidad, desesperanza y pérdida del interés por actividades que antes formaban parte de su vida. En niñas, niños y adolescentes puede predominar la irritabilidad, el aislamiento, la disminución del rendimiento escolar o el abandono de actividades como jugar y convivir; estos cambios deben valorarse según la edad y el contexto.
Pero hay algo especialmente difícil de comprender desde afuera: la depresión puede modificar la capacidad de hacer aquello que antes se realizaba con relativa facilidad.

NO ES FALTA DE VOLUNTAD
Desde afuera, una persona puede dejar de salir, responder menos mensajes, abandonar actividades que disfrutaba o descuidar aspectos básicos de su vida. Ante esto es común escuchar: "Tiene que distraerse", "que salga" o "que haga algo que le guste". Aunque surjan de una buena intención, estas recomendaciones no siempre ayudan.

Imaginemos que la depresión fuera como encontrarse en un lugar cada vez más oscuro. Desde afuera vemos una puerta y pensamos: "Solo tiene que levantarse y salir". Pero para quien está dentro, esa puerta puede sentirse extremadamente lejos.  Invitar a dar un pequeño paso, ofrecer apoyo y respetar el ritmo es diferente de exigir que se funcione como antes. Frases como "tienes que salir" o "hazlo, aunque no quieras" pueden aumentar la culpa, la incapacidad o la incomprensión. Esto tampoco significa permanecer pasivamente aislado.

¿A DÓNDE ACUDIR?
Cuando una persona identifica cambios persistentes en su estado de ánimo, interés, sueño, apetito, energía o funcionamiento, puede acudir con un profesional de la salud mental o con un médico de primer contacto. La valoración profesional permite comprender qué está ocurriendo, conocer la intensidad de los síntomas y, cuando es necesario, identificar o descartar condiciones médicas que puedan contribuir a manifestaciones similares.

LA PERSONA NO SOLO NECESITA “BUSCAR AYUDA”: NECESITA PODER ACCEDER A ELLA

Decirle a alguien "busca ayuda" puede parecer más sencillo de lo que realmente es. Durante un episodio depresivo, la falta de energía, la desesperanza, la culpa, el aislamiento, las dificultades económicas, el miedo al juicio o no saber a dónde acudir pueden convertirse en barreras. Acompañar también puede significar ayudar a identificar opciones, facilitar una cita, acompañar físicamente o permanecer disponible mientras la persona encuentra la atención que necesita sin convertirse en terapeuta ni resolver el problema por ella.

LA DEPRESIÓN TIENE TRATAMIENTO
La depresión puede tratarse. Entre las principales alternativas se encuentran la psicoterapia y, cuando está indicada, la intervención farmacológica; en algunos casos conviene combinar ambas. Entre las intervenciones con evidencia están la terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal. Los medicamentos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), son antidepresivos que actúan principalmente sobre el sistema serotoninérgico. Estos deben ser prescritos y supervisados por profesionales; no deben modificarse ni suspenderse por cuenta propia. La activación conductual, es una estrategia psicológica con evidencia, busca recuperar progresivamente la realización de actividades. No se trata de llenar el día, sino de recuperar gradualmente conductas que favorezcan el funcionamiento y el sentido de logro, incluso antes de que aparezcan nuevamente las ganas.

ESCUCHAR Y ACOMPAÑAR ES UN COMIENZO

Escuchar sin juzgar permite reconocer que existe un malestar y abrir un espacio para hablar de aquello que quizá había permanecido en silencio. Pero una conversación por sí sola no resuelve un problema de salud mental. Familia, amigos, docentes y compañeros pueden acercarse, preguntar cómo se encuentra la persona, escuchar y facilitar el contacto con profesionales o servicios de atención.
Acompañar tampoco significa vigilar permanentemente ni asumir la responsabilidad de la recuperación. Y esta diferencia es especialmente importante cuando hablamos de riesgo suicida: si una persona expresa que no quiere vivir, que piensa en hacerse daño o que existe un riesgo inmediato para su seguridad, la situación debe tomarse en serio. No se debe dejar sola a la persona: es importante contactar a familiares o personas de confianza y buscar atención urgente mediante los servicios de emergencia o especializados en crisis. En México, ante una emergencia inmediata puede solicitarse ayuda a través del 911. La responsabilidad de una crisis suicida no debe recaer únicamente en familiares o amigos: su función es acompañar y facilitar el acceso a atención especializada.

DEPRESIÓN Y SUICIDIO: DOS TEMAS RELACIONADOS, PERO NO SON EQUIVALENTES

La depresión puede acompañarse de ideación suicida, pero no todas las personas con depresión la presentan, y no toda persona que la experimenta tiene depresión. Preguntar si alguien ha pensado en hacerse daño o en suicidarse no provoca por sí mismo estas ideas: puede ayudar a identificar una situación de riesgo y facilitar que reciba atención.
El 10 de septiembre, “Día mundial para la prevención del Suicidio, busca generar conciencia sobre la posibilidad de prevenir estas muertes y promover conversaciones que pasen del silencio a la prevención. Prevenir no significa esperar hasta una crisis: implica reconocer cambios importantes, fortalecer redes de apoyo y facilitar el acceso oportuno a atención. Frases como "échale ganas", "todo está en tu cabeza" o "hay personas que están peor que tú" pueden minimizar el sufrimiento. Del mismo modo, decir únicamente "habla con alguien" puede ser insuficiente cuando se necesita atención especializada.

PEDIR AYUDA NO ES DEBILIDAD

La depresión no define a una persona ni representa una falla de carácter. A veces pedir ayuda comienza con una frase sencilla: "No me he sentido bien últimamente y necesito hablar con alguien." Pero cuando esa frase todavía no puede decirse, puede ser importante que alguien más se acerque, pregunte y ayude a construir el camino hacia la atención.

No es falta de voluntad, y acompañar a alguien que atraviesa por ello tampoco consiste en exigirle que vuelva a ser quien era. A veces, cuando una persona no puede decir "necesito ayuda", la primera forma de ayudar puede ser acercarse y preguntar: “¿Qué está siendo difícil para ti últimamente?”

           REFERENCIAS

  • Buntrock, C., Harrer, M., Sprenger, A. A., Illing, S., Sakata, M., Furukawa, T. A., Ebert, D. D., & Cuijpers, P. (2024). Psychological interventions to prevent the onset of major depression in adults: A systematic review and individual participant data meta-analysis. The Lancet Psychiatry, 11(12), 990–1001. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(24)00316-X
  • Alon, N., Macrynikola, N., Jester, D. J., Keshavan, M., Reynolds, C. F., Saxena, S., Thomas, M. L., Torous, J., & Jeste, D. V. (2024). Social determinants of mental health in major depressive disorder: Umbrella review of 26 meta-analyses and systematic reviews. Psychiatry Research, 335, 115854. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2024.115854
  • Castillo-Barriga, F., Cartagena-Condori, A. B., Cardeña, C. C. C., & Betancur, H. N. C. (2025). Ansiedad y depresión como factores de riesgo de ideación suicida en adolescentes. O Mundo da Saúde49.
  • Ortega González, M. (2018). Comportamiento suicida: reflexiones críticas para su estudio desde un sistema psicológico. Qartuppi

*SITIOS WEB Y CONTACTO

° Israel Leandro López Sánchez. Estudiante de Medicina 7mo semestre UAG https://www.instagram.com/medicina_leandro/

° Maricarmen Marín Beltrán. Psicóloga Biomédica de la UAM. https://www.instagram.com/psic.maricarmenmarin?stkn=MTR3ZnlkMTVldWIzMg==

° Víctor Barbosa Castillo. Estudiante de Medicina 7mo semestre UAG. https://www.instagram.com/vbwnocap?stkn=MTk5d3U5MzN3eTBjcg==

° Andrea K. Jaén Zambrano. Estudiante de Medicina 8vo semestre UAG. https://www.instagram.com/andreaajaenn?stkn=NGk0dTNrNWg0bWVw

Tendencias