La llegada de un nuevo Delegado Regional de Movilidad a Atlacomulco abre, una vez mΓ‘s, una ventana de esperanza para miles de ciudadanos que desde hace aΓ±os han visto cΓ³mo el espacio pΓΊblico ha sido tomado, poco a poco, por intereses particulares, ante la mirada complaciente o la inacciΓ³n de las autoridades encargadas de regular el transporte.
Delegados y delegadas han pasado por esa oficina. Los nombres cambian, las fotografΓas oficiales se renuevan y los discursos de coordinaciΓ³n institucional se repiten, pero la realidad en las calles permanece prΓ‘cticamente intacta. La problemΓ‘tica de las bases y lanzaderas de taxis en la cabecera municipal es una de las asignaturas pendientes que ninguna administraciΓ³n ha querido o sabido resolver.
Basta recorrer el centro de Atlacomulco para comprobar que numerosas calles, avenidas y esquinas se encuentran ocupadas por unidades del servicio pΓΊblico, limitando espacios que deberΓan estar destinados al libre trΓ‘nsito de peatones y automovilistas. La inconformidad ciudadana no es nueva, sino una demanda que se ha acumulado con el paso de los aΓ±os.
Un caso particularmente irritante es el de los parquΓmetros. Mientras cualquier conductor estΓ‘ obligado a depositar monedas para evitar una infracciΓ³n, los taxistas parecen vivir bajo un reglamento distinto. Los cajones son utilizados durante horas sin pagar un solo peso y, curiosamente, las sanciones brillan por su ausencia. La ley, que deberΓa aplicarse por igual para todos, parece encontrar excepciones inexplicables.
Las palabras son alentadoras. Sin embargo, la ciudadanΓa ya estΓ‘ cansada de los anuncios y las fotografΓas para redes sociales. Lo que la gente exige son resultados visibles, acciones concretas y una autoridad capaz de hacer valer la ley sin privilegios ni excepciones.
La pregunta es inevitable: ΒΏserΓ‘ esta ocasiΓ³n diferente? ΒΏExistirΓ‘ la voluntad polΓtica para coordinar esfuerzos entre la SecretarΓa de Movilidad y la DirecciΓ³n de GobernaciΓ³n y poner orden en un problema que se ha prolongado por aΓ±os? ΒΏO estaremos ante otro funcionario que simplemente llegarΓ‘ a ocupar una oficina y calentar la silla mientras todo sigue igual?