De la Redacción
Lo ocurrido la noche de ayer no puede ni debe normalizarse.
Alrededor de las 19:54 horas, una alerta ciudadana difundida en un grupo de WhatsApp pedía la intervención urgente de Seguridad Pública. La razón: un grupo de taxistas perseguía al conductor de una camioneta sobre la carretera San Felipe del Progreso-Atlacomulco, a la altura de la comunidad de Concepción Caro.
La persecución terminó en la glorieta de Las Vías, en Atlacomulco. Ahí, de acuerdo con la denuncia ciudadana, varios taxistas cerraron el paso al vehículo, bajaron al conductor y lo golpearon. Se reportó además que el hombre viajaba acompañado por una mujer embarazada.
Más allá de las causas que pudieron haber originado el conflicto, hay una realidad que resulta alarmante: ningún ciudadano puede erigirse en policía, juez y verdugo.
No es la primera vez que la actuación de algunos trabajadores del volante genera preocupación entre la población. La prepotencia de unos cuantos, cuando se transforma en acciones colectivas, deja de ser un problema de movilidad y se convierte en un asunto de seguridad pública.
Porque una cosa es exigir respeto y otra muy distinta es imponer la ley de la manada.
¿Qué habría pasado si la agresión hubiera terminado en una tragedia? ¿Quién asumiría la responsabilidad? ¿Hasta cuándo las autoridades permitirán que grupos de taxistas actúen con la certeza de que no habrá consecuencias?
La Delegación Regional de Movilidad en Atlacomulco no puede permanecer indiferente. Es momento de investigar a todos los involucrados y, de acreditarse responsabilidades, aplicar sanciones ejemplares, incluyendo la cancelación de concesiones.
La ciudadanía merece transporte público, no grupos de choque.
Nadie, absolutamente nadie, debe estar por encima de la ley.

Aquí el audio: https://web.facebook.com/reel/4513166402252768




