Columna: SEMBRANDO CIENCIA
Por: Dra. en C. Sandra Blas-Yáñez; Dr. en C. Juan Martín Talavera-González
¿Alguna vez te has preguntado cómo nacen las ideas que cambian al mundo? Un teléfono inteligente, una vacuna, una aplicación móvil o una nueva técnica agrícola no aparecen por arte de magia. Detrás de cada innovación hay algo mucho más complejo: una red de personas, instituciones y decisiones que trabajan (muchas veces sin que lo notemos) como un sistema perfectamente coordinado. Y aquí viene lo más interesante: innovar no es solo crear tecnología... es un derecho humano. El acceso a los beneficios de la ciencia y la tecnología está reconocido legalmente como un derecho. Pero si todos tenemos ese derecho, ¿por qué la innovación no llega igual para todos?

El mito del genio solitario

Durante mucho tiempo se pensó que las grandes ideas nacían de una sola mente brillante: un inventor, un científico o un emprendedor con una idea revolucionaria. Pero la realidad es muy distinta. La innovación funciona más como un concierto que como un solo. Así como en la música distintos instrumentos se sincronizan para crear una experiencia única, la innovación ocurre cuando diferentes actores trabajan juntos. A esto se le conoce como el modelo de hélices.

La primera sincronía: tres actores, una idea

Imagine tres engranajes girando al mismo tiempo para mover el motor del progreso:
  • La universidad, que genera el conocimiento base a través de la investigación científica.
  • La empresa, que lo convierte en soluciones prácticas, productos o servicios para la vida diaria.
  • El gobierno, que crea las reglas, los incentivos legales y las condiciones necesarias para que esto suceda.
Cuando estos tres se conectan, ocurre algo poderoso: la innovación empieza a fluir. Este es el modelo de la Triple Hélice, propuesto en los años noventa para explicar por qué regiones como Silicon Valley lograron desarrollarse tan rápido. No fue solo una cuestión de tecnología avanzada, fue una cuestión de colaboración institucional.

¿Y las personas dónde quedan?

¿De qué sirve una innovación si nadie la usa? Aquí es donde entra la siguiente pieza del rompecabezas: la sociedad. La innovación no ocurre en el vacío; depende de la cultura, de la comunicación y de lo que la gente necesita y valora. Por eso surge la Cuádruple Hélice, que incorpora a la sociedad civil como un actor clave. Es el momento en que la innovación deja de ser meramente técnica para volverse humana.

El límite que no podemos ignorar

Pero hay una pregunta incómoda: ¿toda innovación es buena? La respuesta es no. Hoy sabemos que muchos avances han contribuido a problemas como el cambio climático o la pérdida de biodiversidad. Por eso surge la Quíntuple Hélice, que agrega un actor fundamental: el medio ambiente. Esto cambia la lógica por completo; ya no basta con innovar, hay que hacerlo sin destruir el planeta. El nuevo límite es la sostenibilidad.

La revolución invisible: lo digital

Llegó entonces una transformación que lo atraviesa todo: Internet, la inteligencia artificial y las plataformas digitales. Hoy lo digital no es una herramienta más, es un actor que impacta la educación, la economía y nuestras relaciones sociales. Los modelos más recientes proponen que esta red digital es el tejido que une a todas las hélices, permitiendo que el conocimiento fluya más rápido y alcance a quienes más lo necesitan.

Entonces... ¿qué significa innovar hoy?
Innovar hoy significa entender que ya no se trata solo de inventar un aparato nuevo, sino de resolver problemas de forma colectiva y ética. Es reconocer que el conocimiento debe ser compartido y que cada avance debe estar al servicio del bienestar social y el respeto a nuestro entorno natural.

La verdadera pregunta

Si la innovación es un derecho humano y el motor de nuestro futuro, la verdadera pregunta que debemos hacernos como comunidad es: ¿estamos construyendo los puentes necesarios entre nuestras instituciones y la gente para que ese derecho sea una realidad para todos? La respuesta está en nuestra capacidad de colaborar.

Referencias

  • del Río Castro, G., González Fernández, M. C., & Uruburu Colsa, Á. (2026). Towards regenerative innovation: A holistic sextuple helix innovation model for pursuing the digital, ecological, and just transitions. Technovation, 152, 103480. https://doi.org/10.1016/j.technovation.2026.103480
  • Etzkowitz, H., & Zhou, C. (2018). The triple helix: University–industry–government innovation and entrepreneurship (2nd ed.). Routledge.
  • López-de-Alba, P. L., Segoviano, F. J. V., Hidalgo, J. A. R., Rodríguez-Carvajal, R. A., & Isiordia-Lachica, P. C. (2026). The five-blade propeller: An evolutionary model of innovation with sustainability as the rotor (SPIRAL). Journal of Open Innovation: Technology, Market, and Complexity. https://doi.org/10.1016/j.joitmc.2026.100738

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