Por: Victor Hugo
Si de tus labios un beso obtengo amada mía, sin que tenga motivo o razón más que el simple hecho de disfrutar el dulce momento, y tal circunstancia es causa de tu llanto, perdona a este tosco hombre, que de tu amor vive prisionero y de tus ojos cautivo, desde aquella vez en que el encuentro de labios fue el puente que cruzó dos soledades, sellando la tregua de nuestro orgullo.
De tu ser, anhelo escuchar esa voz que sólo es mía, no me la niegues amada mía que tu voz es melodía, que arrulla mis esperanzas de oírte decir buenos días y ver tu cabello desordenado y tus ojos aun adormilados...
De ti no quiero separarme un segundo niña mía, la magia es por toda la eternidad. Amor mío, ama a este ser que sólo vive para ti y por ti, ama sin reserva a quien te ama sin límites ni fronteras... Ama a esta persona, que un hombre sin el amor de una mujer, es como un ser sin alma, como una flor sin aroma o un reloj sin segundero.
Abrázame, ámame hoy que mañana tal vez no podremos, no por culpa tuya ni mía, sino del implacable tiempo que no perdona, ni conoce de excusas ni reclamos, ama que aunque los recuerdos son inmensos, la vida es efímera, y al final… el alma se congela a cada instante sin ti..... Amor mío.






