Columna COLBORADOR INVITADO
Por Héctor Bernal Hernández*
Como vimos en la entrega anterior, la junta del 21 de septiembre en el Hotel Casa Blanca, dejó algunas preguntas sin respuestas.
Los representantes de la empresa Teocuitlapilli S.A. de C.V., afirmaron tener en su poder el convenio original de usufructo del terreno -Los Jales Tiro México-, aquel firmado en 2017 con la cláusula del 8% de utilidades para el municipio y que fue ratificado en 2019 y 2022. Este último contrato, revalidado por Ruth Salazar, llegó a su fin el 31 de diciembre de 2024 según el síndico Ubaldo Velázquez y le consta porque tiene en su poder el documento, dijo. Por su parte la empresa aseguró haber tramitado el cambio de titularidad de la Manifestación de Impacto Ambiental y tener toda la documentación en regla.
De igual manera, representantes del Ayuntamiento argumentaron que existe un convenio vigente con Teocuitlapilli, el cual fue firmado por la presidenta Elizabeth Díaz Peñaloza, quien, en ese momento (ahora se sabe que fue en marzo de 2025) estaba facultada para otorgarlo, por el poder pleno que le había dado el cabildo desde el inicio de su administración. No se sabe si existe acta de cabildo, no se citó el punto de acuerdo, no se explicó si hubo algún dictamen de la comisión de patrimonio municipal, tampoco si se acreditó algún pago de las obligaciones anteriores (el 8% entre otros).
Se ratifica la forma, sin acreditar el fondo. Convenios que comprometen el patrimonio municipal firmados a espaldas de los auténticos dueños de ese patrimonio: los habitantes de El Oro.
Aquí es donde no debemos perder el seguimiento de este asunto: Si Teocuitlapilli S.A. de C.V., pretende explotar y comercializar cientos de miles de toneladas de jales con oro, plata y también arsénico, mercurio, plomo y cadmio, como ya empezó a hacerlo, no basta con tener un convenio. Debe acreditar, de cara a la ciudadanía, al menos cuatro aspectos:
Competencia legal. Acta constitutiva inscrita en el Registro Público, objeto social que incluya beneficio de minerales y remediación ambiental, RFC, poder notarial del representante, y la cadena completa de derechos, desde Minera CCM El Oro Jales. Si hubo cesión, ¿está inscrita ante la Dirección General de Minas? Tras revisar fuentes oficiales en línea, no encontramos evidencia pública que confirme ni desmienta la declaración de Teocuitlapilli sobre su constitución mediante la escritura pública 11,215 del 28 de octubre de 2021 ante el Notario 184 del Estado de México.
Competencia técnica. ¿Quiénes son sus peritos? ¿Qué estudios geoquímicos propios tienen de Tiro México? El estudio de la UNAM de 2017 ya advierte concentraciones de antimonio y presencia de metales pesados. ¿Con qué tecnología evitarán la dispersión hacia los cuerpos de agua que abastecen al municipio?
Capacidad operativa. ¿Con qué equipo, con cuánta gente, con qué plan de manejo? No perdamos de vista que los jales son residuos peligrosos regulados por la NOM‑141‑SEMARNAT.
Capacidad económica. Si en el pasado hubo pactos en lo oscuro, como los 25 mil dólares iniciales y 3 mil mensuales de 2013, y en 2017 el 8% de utilidades, sin que hasta ahora se sepa el uso que se le dio a esos recursos, ¿qué garantía financiera ofrece ahora esta empresa? ¿Cómo garantiza que no desaparecerá de la noche a la mañana? Se requieren estados financieros auditados, capital contable, fianzas. No promesas.
Se dice que Teocuitlapilli ha mostrado ya esa documentación, ¿está disponible para el escrutinio de la ciudadanía aurense y en dónde? Sería conveniente que el Ayuntamiento transparente dicha información.

Y hablando de promesas: se plantea transformar el predio en un parque ecoturístico con estacionamientos para 100 autobuses y 200 automóviles, baños modernos, zona comercial y recreativa, reforestación y restaurantes en dos vagones, se habla de una inversión de 40 millones de pesos. Compromisos que el síndico y el regidor asumieron vigilar mediante un comité ciudadano.
Pero la letra chiquita anticipa una posible salida fácil: contiene cláusulas que permiten extender plazos hasta cuatro años "para finalizar la limpieza y la instalación de un parque turístico...", terminar el convenio anticipadamente y, peor aún, eximir a la empresa de pagar contraprestación económica.
La confianza ciudadana tiene límites. Teocuitlapilli S.A. de C.V., debe demostrar claramente y con documentos, no con discursos, que tiene la competencia legal, técnica, operativa y económica para cumplir lo pactado. Y el cabildo, que se dice representante del pueblo, debe transparentar cada acta, cada convenio y cada peso recibido desde 1981.
Porque si la empresa se escuda en cláusulas que le permiten no cumplir sin ser sancionada económicamente, y si el Ayuntamiento se limita a acompañar sin exigir a la empresa ni informar al pueblo, ambos se convierten en cómplices de opacidad. El patrimonio de El Oro no debe negociarse en lo oscurito ni rematarse con promesas de obras que pueden quedarse en la imaginación, como ya ha sucedido en el pasado con otros proyectos.
La exigencia es simple y categórica: documentos a la vista, cuentas claras y compromisos verificables. Todo lo demás no pasa de ser "atole con el dedo".
*Fuente: video de la asamblea en vivo desde el Hotel Casa Blanca e imagen del proyecto ecoturístico: Aurense.com https://www.facebook.com/share/1DCeMgXuSa/
*Nota relacionada: https://revistadinteres.com.mx/2026/10/04/los-jales-de-el-oro-una-historia-que-comenzo-hace-45-anos/





