Por Redacción d’interés
Ordenar el tránsito vehicular en la cabecera municipal de Atlacomulco no es una tarea sencilla. Basta recorrer sus principales avenidas durante cualquier día de la semana para encontrar escenas que parecen haberse normalizado: vehículos estacionados en doble fila, automóviles que bloquean rampas para personas con discapacidad y pasos peatonales, conductores que ocupan cajones exclusivos sin autorización, unidades estacionadas en lugares donde existen señalamientos que lo prohíben e incluso automovilistas circulando en sentido contrario.

La problemática se concentra principalmente en vialidades como Avenida Isidro Fabela, Alfredo del Mazo, Manuel del Mazo, Hidalgo, Morelos, Villaloz, Reséndiz, Julián González, Antonio Vélez, Porfirio Alcántara y Nicolás Bravo, aunque prácticamente ninguna calle del primer cuadro escapa al desorden vial.
La primera responsabilidad es del conductor
Es importante señalar que la primera responsabilidad del cumplimiento del Reglamento de Tránsito recae en cada conductor.

Ninguna autoridad puede acompañar a cada automovilista para recordarle que debe respetar un señalamiento, un cajón exclusivo o un paso peatonal. La educación vial y el respeto a la ley comienzan con la decisión individual de quien toma el volante.
Sin embargo, cuando esa responsabilidad ciudadana no se cumple, el Estado tiene la obligación de hacer valer la ley.

Precisamente para ello existen las corporaciones de Tránsito: supervisar, prevenir, ordenar la circulación y, cuando sea necesario, aplicar las sanciones correspondientes. Esa es su función legal y para ello cuentan con recursos públicos.
Una demanda ciudadana que no resolvió el problema
Durante varios años una de las principales exigencias de la ciudadanía fue que el área de Tránsito dejara de depender del Gobierno del Estado de México y pasara a ser una responsabilidad municipal.
La expectativa era clara: al contar con una corporación municipal existiría mayor vigilancia, conocimiento de la problemática local y una respuesta más eficiente.

Sin embargo, la municipalización concretada durante la administración encabezada por Roberto Téllez Monroy no significó el cambio que muchos esperaban.
Los problemas de movilidad continuaron prácticamente sin modificaciones visibles.

Posteriormente, durante el gobierno de Marisol Arias Flores, la estrategia privilegiada fue la concientización sobre la aplicación de sanciones. Aunque la cultura vial siempre será indispensable, la ausencia de una aplicación constante del reglamento tampoco logró modificar los hábitos de muchos conductores.
Infracciones reactivadas… pero el desorden continúa
En la actual administración municipal se reactivó la aplicación de infracciones de tránsito, una medida que inicialmente generó expectativas de un mayor orden vial.

No obstante, a más de año y medio de gobierno, la percepción de una parte importante de la ciudadanía es que el problema persiste.
Las infracciones existen, pero continúan siendo frecuentes las conductas que afectan diariamente la movilidad:

° Estacionarse en doble fila.
° Invadir pasos peatonales.
° Bloquear rampas para personas con discapacidad.
° Ocupar cajones exclusivos.
° Ignorar señalamientos restrictivos.
° Circular en sentido contrario.
° Estacionar vehículos en zonas prohibidas.
La repetición cotidiana de estas conductas lleva a muchos ciudadanos a cuestionar si la vigilancia resulta suficiente o si la aplicación del reglamento está siendo verdaderamente efectiva.
Una percepción que las autoridades deben atender

Entre los comentarios que con frecuencia se escuchan entre comerciantes, automovilistas y peatones existe una percepción recurrente: que los elementos de Tránsito suelen hacerse más visibles cuando ocurre un accidente vial que durante las labores preventivas.
Esa percepción ciudadana —independientemente de que corresponda o no con la realidad operativa de la corporación— representa un área de oportunidad para las autoridades, pues la función principal de Tránsito debe ser prevenir los accidentes antes de que ocurran y no únicamente intervenir cuando ya existe un hecho consumado.

Una presencia permanente en los puntos conflictivos, la aplicación uniforme del reglamento y una vigilancia constante podrían contribuir a fortalecer la confianza ciudadana.
¿Dónde está el plan integral de movilidad?
Quizá la pregunta de fondo no sea cuántas infracciones se levantan cada día.

La verdadera interrogante es si Atlacomulco cuenta con un proyecto integral para ordenar la movilidad urbana.
Después de décadas en las que el crecimiento vehicular ha superado la capacidad de muchas vialidades, diversos sectores ciudadanos consideran que aún no existe una estrategia pública claramente definida que atienda el problema desde distintos frentes: infraestructura, señalización, sincronización de semáforos, cultura vial, movilidad peatonal, accesibilidad universal y vigilancia permanente.

Quienes hoy encabezan las áreas de Movilidad, Seguridad Pública y Tránsito asumieron sus responsabilidades con pleno conocimiento de las condiciones que enfrenta el municipio. Precisamente por ello, la ciudadanía espera resultados medibles y no únicamente acciones aisladas.
Sin placas, sin multa: la falla que aprovechan algunos automovilistas

Retirar deliberadamente las placas de circulación para impedir que los verificadores de parquímetros identifiquen un vehículo y, con ello, evadir el pago del estacionamiento medido, se ha convertido en una práctica recurrente en Atlacomulco. El fenómeno no es desconocido para la autoridad municipal, ya que tanto el área de Parquímetros como la Dirección de Tránsito forman parte de la misma administración y cuentan con conocimiento de esta modalidad utilizada por algunos automovilistas.
Frente a esta realidad, surge un cuestionamiento que el Ayuntamiento está llamado a responder: si el Reglamento de Tránsito del Estado de México obliga a portar las placas de circulación y los agentes de Tránsito son la autoridad facultada para vigilar su cumplimiento, ¿por qué los vehículos que permanecen en la vía pública sin una o ambas láminas no son sancionados por esa irregularidad? ¿Existe un criterio jurídico o un protocolo que impida la intervención de Tránsito, o simplemente se está dejando sin aplicación una disposición legal que, de hacerse valer, cerraría la puerta a una práctica que hoy permite evadir el pago de los parquímetros?

Más allá de señalar a quienes retiran deliberadamente las placas para evitar el pago del parquímetro, el fondo del asunto es conocer si el Ayuntamiento está aplicando todas las herramientas legales a su alcance para combatir una práctica que, a decir de comerciantes y ciudadanos, se ha vuelto cada vez más frecuente en el primer cuadro de Atlacomulco.
Los próximos 17 meses
La actual administración municipal aún dispone de tiempo para corregir el rumbo.

Ordenar el tránsito de Atlacomulco no ocurrirá de un día para otro, pero tampoco puede convertirse en una meta permanente sin avances visibles.
La aplicación imparcial del Reglamento de Tránsito, una mayor presencia preventiva en las calles, campañas permanentes de educación vial y un plan integral de movilidad podrían marcar la diferencia.
Porque la movilidad no depende únicamente de más agentes o de más infracciones.

Depende de una combinación entre ciudadanos responsables y autoridades que hagan cumplir la ley con firmeza, imparcialidad y constancia.
Los próximos 17 meses serán una oportunidad para demostrar que el discurso de transformación puede traducirse en acciones concretas y en un municipio donde el respeto a las normas de tránsito deje de ser la excepción para convertirse en la regla.

*CONTACTO FB: https://www.facebook.com/revistadinteres
*Nota relacionada: https://revistadinteres.com.mx/2025/11/29/reformas-en-transito-cambios-en-el-papel-y-en-la-realidad-de-atlacomulco/
*Nota relacionada: https://revistadinteres.com.mx/2026/05/04/atencion-motociclistas-de-atlacomulco-inician-operativos-preventivos-de-revision/
*Nota relacionada: https://revistadinteres.com.mx/2025/06/27/en-la-anarquia-total-el-servicio-publico-en-atlacomulco/




