Columna: SEMBRANDO CIENCIA
Por: Dr. en C. Juan Martín Talavera-González; Dra. en C. Sandra Blas-Yáñez*
¿Alguna vez has pensado que tu propio refrigerador podría albergar a un invasor silencioso? Se llama Listeria monocytogenes, una bacteria persistente que, a diferencia de otros microbios, adora el frío de nuestras cocinas. Aunque los casos no son masivos, su peligrosidad es real. Aquí te contamos lo que necesitas saber para proteger a tu familia. ¿Qué es exactamente la Listeria y dónde se esconde? La Listeria es una bacteria que vive naturalmente en el suelo, el agua y la vegetación. Lo que la hace especial —y peligrosa— es su capacidad "psicrófila", es decir, que puede crecer y multiplicarse en ambientes fríos donde otras bacterias mueren. Esto significa que tu refrigerador no es una barrera para ella; al contrario, es un lugar donde puede ganar ventaja competitiva. ¿Cómo llega a nuestra mesa? La principal vía de contagio es el consumo de alimentos contaminados. Al ser tan resistente, puede estar presente en una variedad sorprendente de productos:
- Lácteos: Leche sin pasteurizar y quesos blandos (tipo freso o mexicano).
- Frutas y verduras: Manzanas, melones, ensaladas empaquetadas y germinados.
- Carnes y pescados: Salchichas mal cocidas, carnes frías (delicatessen), patés y mariscos ahumados.
¿Quiénes deben tener más cuidado?
Aunque cualquier persona puede enfermarse de una forma leve (gastroenteritis con diarrea y fiebre), la bacteria es especialmente agresiva con ciertos grupos:
- Mujeres embarazadas: Pueden sentir solo una gripe leve, pero la bacteria puede atravesar la placenta y afectar gravemente al bebé.
- Recién nacidos: Son vulnerables a infecciones severas como la meningitis poco después de nacer.
- Adultos mayores y personas con enfermedades crónicas: Quienes tienen el sistema inmune debilitado por cáncer, diabetes o tratamientos médicos corren un riesgo mucho mayor de sufrir infecciones en la sangre o el cerebro.
¿Cuáles son las señales de alerta? La infección puede presentarse de dos formas. La más común es la gastroenteritis febril, que aparece unas 24 horas después de comer el alimento contaminado y provoca fiebre, fatiga y dolores musculares. Sin embargo, en su forma invasiva, los síntomas pueden tardar hasta 3 o 4 semanas en aparecer. En estos casos, la bacteria viaja por el cuerpo y puede causar sepsis (infección en la sangre) o meningitis, que se manifiesta con fiebre alta, dolor de cabeza intenso y rigidez en el cuello. ¿Existe tratamiento para esta enfermedad? ¡Sí! La listeriosis se trata con antibióticos. Los médicos suelen utilizar una combinación de medicamentos como la ampicilina. Lo más importante es un diagnóstico rápido, ya que la mortalidad puede ser alta si el tratamiento se retrasa en personas vulnerables. ¿Cómo podemos prevenirla en casa? La prevención empieza en el supermercado y termina en la cocina:
- Cocina bien los alimentos: Las salchichas y carnes deben estar bien cocidas.
- Higiene total: Lava muy bien las frutas y verduras antes de consumirlas.
- Cuidado con lo «fresco«: Evita lácteos no pasteurizados si perteneces a un grupo de riesgo.
- Limpieza del refri: Dado que la bacteria sobrevive al frío, limpiar con frecuencia los estantes del refrigerador es vital para evitar que se formen colonias invisibles.
Informarse es la mejor herramienta para que nuestro hogar siga siendo un lugar seguro.

Referencia bibliográfica:
Schlech, W. F. (2019). Epidemiology and Clinical Manifestations of Listeria monocytogenes Infection. Microbiology Spectrum, 7(3), GPP3-0014-2018. https://doi.org/10.1128/microbiolspec.GPP3-0014-2018
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