Columna: ANECDOTARIO DE MI PUEBLO
Por Antonio Corral Castañeda (+)
Esta vialidad es otra de las más antiguas de Atlacomulco. Corre de poniente a oriente, con una pendiente muy pronunciada desde su principio en la esquina donde está ubicado el Santuario del Señor del Huerto, hasta terminar en el Circuito Vial “Jorge Jiménez Cantú”. Por esta razón desde tiempos remotos (1858) se le denominaba “Calzada del Señor del Huerto” o “Calle del Huerto”, realizándose su reparación por acuerdo de cabildo del 5 de julio de este año, con los reos condenados a obras públicas.

Esta vialidad se conectaba con el camino que conducía a Ixtlahuaca, siendo de hecho la salida hacia esa población y el acceso principal de las comunidades de San Pedro del Rosal, San Antonio Enchisi, San Francisco Chalchihuapan, Tecoac y Santiago Acutzilapan, entre otras. Haciendo un poco de historia, la carretera a Acutzilapan (terracería) se construyó a principios de los años treinta del siglo pasado, promoviendo y dirigiendo la obra el C. Eduardo Velasco Yáñez. Posteriormente, en 1949-1951 se trazó una nueva trayectoria (se rectificó y alineó la anterior), que fue inaugurada el 8 de abril de 1954 por el entonces gobernador del estado de México, Ing. Salvador Sánchez Colín.

En 1874, el día 12 de marzo, acordó el cabildo que para llevar a cabo el empedrado de la calzada conocida en ese tiempo con el nombre del “Huerto”, se nombrara un auxiliar para que los domingos y días festivos: Se haga que cada uno que venga traiga una piedra y la lleve a la obra emprendida. Así mismo, se determinó delinear esta calle, que iba para el Campo Mortuorio (camposanto), en virtud de que la estaban reduciendo los propietarios de casas y solares con las fincas que habían levantado, considerando que era la de más tráfico como entrada y salida del pueblo. El síndico y regidor, señores Miguel Mercado e Ignacio Monroy Soto, respectivamente, pasaron a delinear la calle y a señalarles el lugar donde debían levantar las cercas los vecinos (acta del 18 de marzo de 1874).

El día 7 de agosto de 1884, una fecha histórica respecto al tema que nos ocupa, en virtud de que por primera vez se estableció o asignó una nomenclatura a las principales calles de Atlacomulco, y por acuerdo del H. Ayuntamiento presidido por el Ing. Francisco Trinidad Fabela Vélez, se le dio el nombre de Calle 1ª, 2ª y 3ª de 16 de Septiembre, la cual partía del jardín principal hasta la salida a Santiago Acutzilapan (camposanto). En 1887 se pusieron en servicio dos nuevos faroles de petróleo en la 2ª Calle de 16 de Septiembre, y en 1898 se colocó otra farola más con el fin de mejorar el alumbrado público.

Allá por las últimas décadas de 1800 y las primeras de 1900, era “Guanajuatito” el barrio típico por antonomasia del antiguo Atlacomulco, y debido a su especial y caprichosa trayectoria, semejante a las calles de la ciudad de Guanajuato, por mucho tiempo se le conoció popularmente como Calle de Guanajuatito, aunque en realidad, oficialmente, nunca llevó este nombre: … ininterrumpidamente ornamentada, en el fondo, por el azuloso Cerro de Jocotitlán que majestuosamente destaca entre sus dos sempiternos compañeros, el Cerro Grande (Atlacomulco) y el Cerrito de las Cruces, testigos, desde siempre, del monótono desenvolvimiento de Atlacomulco.

Entre los personajes o familias que en esa época vivían en esta legendaria calle, se puede recordar a la familia Escamilla (don Refugio); los hermanos Carlos y Cirenio Monroy, este último el principal autor de los retablos (pinturas) dedicados al Señor del Huerto; don Herminio Becerril, quien formaba parte de la banda de música; la casa de los Flores, entre ellos los hermanos Bardomiano y Felipe, que también formaban parte de la banda de música; la familia de don José Rojas y de los Albarrán. Más abajo, en un largo portal, don Justo Flores (sin parentesco alguno con los anteriores), que era entonces el único fabricante de velas de cera en el pueblo (1935); y finalmente las familias de don Buenaventura Gómez, don Luis Cárdenas y don Nicolás Dávila, en el último tramo de la calle (entre 1908 y 1927).

Pero no fue sino hasta el año de 1926, el 29 de diciembre, cuando por acuerdo del Ayuntamiento se determinó que en lo sucesivo llevara esta vialidad el nombre del ilustre educador atlacomulquense Profr. Rafael Favila, partiendo de la esquina del Señor del Huerto hacia abajo. Así, sólo quedó como Calle 16 de Septiembre el pequeño trayecto ubicado frente al Teatro del Pueblo.
Los trabajos de empedrado y compostura iniciaron en 1858 con la participación de los reos condenados a obras públicas, y en 1864 se le hizo una nueva reposición, prolongándose estos trabajos hasta varios años después. En 1911 y 1912 se siguió el empedrado que faltaba en la 2ª Calle de 16 de Septiembre, y en 1920 se empedró un tramo más. En 1947 se acondicionó el empedrado y se ordenó la nomenclatura de todas las calles y la numeración de las casas. En 1948 y 1949, en virtud de que presentaba mal aspecto, se renovó el empedrado hasta la calzada que conduce al Panteón del “Sagrado Corazón de Jesús”, en un tramo de 765.00 m2. En el acta de cabildo realizado el 21 de marzo de 1953, se hace referencia a la continuación de estas labores: Se trabaja con los peones en el empedrado de la Calzada del Huerto, aunque también se pagaran peones. En esta ocasión se empedró un tramo de más de 700.00 m2, con un costo total de $4,129.53. En 1961 se niveló y empedró en su totalidad de la Av. Miguel Hidalgo hasta unirla con la carretera Atlacomulco-Santiago Acutzilapan. Mucho tiempo después, en 1981, se le colocó adoquín hasta la Calzada Máximo Ruiz y Flores. En los años 1999-2000 se rehabilitó sustituyendo el adoquín por cemento estampado en toda su extensión, y en 2009 se le colocó pavimento de la Calle Buenaventura Gómez hasta el Circuito Vial “Jorge Jiménez Cantú”.

A finales del siglo XIX (1898) en esta calle, entonces denominada del Huerto, tenía una cerería el señor Modesto Guerrero, así como su herrería el señor Serafín Monroy, desde 1936. En la década de 1950 atendía su fábrica de refrescos “Rodelva” el C. Juan Rojas García, en el Núm. 9 de esta misma vía; y en la esquina que hace con la calzada que sube al panteón llamado “El Sagrado Corazón de Jesús”, existió durante muchos años una tienda muy popular llamada “Las Quince Letras” (en realidad, si contamos las letras de dicha razón social, encontraremos que son exactamente 15); así como las tiendas de abarrotes (década de 1930) de los señores Juan Monroy Cruz (“La Gran Barata”) y Rafael Velasco (“La Estrella de Oriente”). De igual forma, en esta calle estuvo instalada por un largo tiempo la Oficina de Correos, un poco más abajo del templo del Señor del Huerto, en la que era casa de la familia Escamilla.

Al final de esta Avenida Rafael Favila, hacia el oriente y en la salida a Tecoac, se encuentra el camposanto conocido tiempo atrás como Campo Mortuorio, Panteón de Abajo o Panteón de los Pobres. Sus antecedentes históricos son por demás remotos, pues existe información cuando menos de 1857, cuando según fuentes documentales se le realizó una compostura general. En 1866 fue motivo de una ampliación y durante los años de 1897-1901, se reconstruyeron las tapias que lo circundaban, debido a que se habían caído por los fuertes aguaceros. De 1913 a 1920 se reconstruyeron nuevamente las bardas, que habían sido destruidas por los temblores de 1912. Y como un acontecimiento histórico, según testimonios, en 1914 fueron fusilados aquí cinco zapatistas a las órdenes de Quintanilla, por asaltar una tienda y por intento de rapto de una muchacha. En 1955-56, se efectuó la reconstrucción total de las bardas por encontrarse en ruinas, así como la colocación de la puerta-reja en la entrada principal, donada por el señor Enrique Martínez Colín y Hno.
La importancia y tradición de esta añeja calle quedaron plasmadas en la composición que el Lic. Guillermo Colín le dedicó y que dice:
Calle de Guanajuatito,
profusamente empedrada,
son tus casas inclinadas
como haciendo reverencia
ante el Divino Patrón.
Calle de Guanajuatito,
entraña de Atlacomulco,
¡cómo te tengo presente
lo mismo antaño que hogaño!
¿Quién fue Rafael Favila?

El Profr. Rafael Favila Martínez nació en Atlacomulco, Méx., el 27 de julio de 1834. Empezó a ejercer la docencia en 1871 en la entonces Escuela de Primeras Letras (Escuela de Niños) de este lugar, realizando una prolongada y productiva obra educativa que fue precursora y gestora de la intensa actividad escolar que en la actualidad se desarrolla en el municipio.
Figura, indiscutiblemente, como el educador que más contribuyó a formar varias generaciones de hombres distinguidos de Atlacomulco. También ocupó diversos cargos públicos, entre los que se recuerdan los siguientes: Regidor del ayuntamiento en los años 1862 y 1863; alcalde segundo en 1865 y 1866; secretario del ayuntamiento en 1870; vocal de la Junta Patriótica en 1885 y 1887; síndico suplente en 1892 y apoderado del pueblo, entre otros.
El maestro Rafael Favila, un verdadero modelo en la práctica de la virtud y de la verdad, quien entregara 25 años de su vida a la educación de la niñez de su pueblo, falleció el día 11 de febrero de 1895. En los anales históricos de Atlacomulco, el llamado “Profesor Patriarca” figurará como un modesto y sencillo maestro de escuela, pero como el gran precursor del advenimiento cultural de su amada tierra: Atlacomulco.






