UNA VUELTA EN EL TIEMPO, ENTRE LA MEMORIA Y LA IDENTIDAD: 15 DE AGOSTO DÍA NACIONAL DEL CINE MEXICANO
Por: Fernanda Ileana Cueto Flores*
El cine mexicano es más que una industria: es un espejo donde nos miramos reflejando un archivo vivo de emociones, historias y luchas; desde las risas con Cantinflas hasta el carisma innegable de María Félix, nuestras películas han sabido capturar la esencia de nuestro país que nunca deja de reinventarse.
¿Sabías que el cine mexicano alguna vez fue la estrella de Latinoamérica? En la famosa Época de Oro (1930-1950), actores como Cantinflas, Pedro Infante y María Félix se convirtieron en íconos que conquistaron corazones y pantallas, sus historias llenas de pasión, humor y música reflejaban el alma e identidad de México, con cortos que aún hoy nos llenan de emoción, la Época de Oro mexicano fue una era de esplendor donde las salas estaban llenas, las producciones abundantes y los rostros de nuestras estrellas eran conocidos en todo el continente.
Estrellas como Jorge Negrete, galán de voz potente, se convirtió en símbolo del charro mexicano y en ídolo nacional tanto en la música como el cine, por supuesto, Sara García, la reconocida “abuela de México”, conquistó al público mexicano en más de 150 películas, sin olvidar al talentoso Pedro Infante quien con su mezcla de ternura y valentía se quedó en el corazón de cientos de espectadores, mientras que detrás de cámaras guionistas, directores, y camarógrafos nacionales tejían historias que hoy son patrimonio nacional.
Aunque los tiempos cambiaron con la televisión por cable y plataformas digitales de entretenimiento, la conexión emocional con el cine mexicano sigue viva. Hoy el Archivo General de la Nación (AGN) conserva documentos históricos de esta etapa dorada: contratos, guiones, fotografías y oficios de los estudios Churubusco. Recordando que nuestras películas no solo fueron entretenimiento: fueron identidad, y gracias a estos archivos hoy podemos reconstruir cómo se vivía el cine en aquellos años.
¿Quién no ha visto “Nosotros los pobres” al menos una vez en la vida? Esa película que, aunque ya sabías cómo terminaba, volvías a ver una y otra vez con una que otra lágrima asegurada, donde vemos a nuestro querido Pedro Infante en su papel entrañable “Pepe el Toro” dando voz y corazón a nuestro amado carpintero de buen corazón quien enfrentaba las injusticias de la vida con dignidad, sin dudarlo, fue una de las películas que unían a la familia frente al televisor.
Tras esos años gloriosos el cine mexicano empezó a perder brillo, durante los años setenta y ochenta, los presupuestos se achicaron, y las historias se comenzaron a buscar en el extranjero, fue una época difícil donde muchos creyeron que el cine mexicano había perdido su voz, sin embargo, una nueva semilla llena de risas nuevas se estaba sembrando.
¿Te acuerdas de esa escena con sombreros grandes, trajes de charro y una canción que se pronunciaba con “Allá en el racho grande, allá donde vivía”? probablemente esta canción la recuerdas acompañada de una sonrisa innegable pues solo estas van con recuerdos bonitos, la película era “Allá en el rancho grande” la primer película mexicana que dio el gran paso al cruzar fronteras, esta película no solo nos contó una historia también marcó el inicio de una identidad cinematográfica que aún nos sigue definiendo.
Después de la Época Dorada y su terrible declive, el cine mexicano encontró nuevas formas de contar historias, ya no eran las mismas vecindades ni los mismos charros, pero el corazón con sangre mexicana seguía latiendo.
A principios del siglo XXI, el mundo volvió a voltear a ver a México gracias a tres nombres que cambiarían la historia del cine: Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu, a los tres se les apodó coloquialmente como “Los Tres Fantásticos” por sus estilos únicos, su éxito en Hollywood y por nunca olvidar sus raíces mexicanas.
Guillermo del Toro nos enseñó que los monstruos pueden tener alma en su película “La forma del agua”, sus historias mezclan la fantasía con el dolor humano, por su parte Cuarón ganó el Oscar por su película “Gravedad” (2014) y volvió con “Roma” en 2019, una película mexicana que emocionó al mundo desde la colonia Roma sur en la Ciudad de México, por su parte Iñárritu nos estremeció con su película mexicana nombrada “Amores Perros”, estos tres grandes directores lograron que el cine mexicano volviera a ser respetado, premiado y, sobre todo, sentido.
Aunque muchas de sus producciones se filmaran fuera del país, sus historias, sus memorias, y su estilo siguen siendo profundamente mexicanos, la nueva era del cine nacional se levanta sobre grandes hombros, con nuevas voces, nuevas miradas, y un amor renovado y listo para contar lo que somos.
Porque no todo sucede en Hollywood, aquí en el Estado de México, el cine también se vive, se sueña y se construye.
¿Sabías que en Toluca existe la Cineteca Mexiquense, un espacio que no solo proyecta cine nacional e internacional?, la Cineteca se ha convertido en un punto de encuentro para los que aún creen en el poder de una buena historia.
Pero no es el único rincón donde el cine cobra vida, el cine está más cerca de lo que imaginamos, a veces empieza con una cámara prestada, una historia contada por los abuelos, una esquina de nuestro Atlacomulco que se vuelve escenario; porque aquí también hay relatos que merecen ser filmados y público dispuesto a emocionarse.
Así que la próxima vez que escuches “cine mexicano”, no pienses solo en el pasado o en las alfombras rojas del extranjero, piensa en tu Estado, en tu calle y en tu gente, porque quizás el próximo gran director, ya está escribiendo su guión en Atlacomulco.