Por Del Editor*
El pasado 28 de abril, el Director de Gobernación de Atlacomulco, Lic. Héctor Cruz Calixto, sostuvo una reunión de trabajo en coordinación con la Directora de Desarrollo Económico, Malinalli Aramburu Hernández, y coordinadores de diversas dependencias federales, estatales y municipales. La instrucción vino directamente del Presidente Municipal, Lic. Nicolás Martínez Romero.
El tema central fue claro y necesario: la regulación del comercio informal que, durante años, ha invadido espacios públicos en la cabecera municipal, así como el rescate de esos lugares en beneficio de la seguridad, la salubridad y el orden urbano.
Esta iniciativa merece un reconocimiento inicial. Los espacios públicos no son propiedad de nadie en particular; pertenecen a todos los atlacomulquenses. Cuando son ocupados de manera permanente por puestos ambulantes sin regulación, se genera caos vial, problemas de higiene, competencia desleal y, en muchos casos, riesgos de seguridad. Recuperarlos no es un capricho: es una obligación de cualquier gobierno responsable.
Sin embargo, en d’interés hemos aprendido a mirar más allá de las reuniones y las fotografías institucionales. La verdadera prueba no estará en la mesa de diálogo, sino en las calles. ¿Se liberarán realmente los espacios invadidos? ¿Habrá operativos consistentes, sanciones claras y, sobre todo, una estrategia de reubicación o formalización que no sea solo temporal?
Más aún, urge coherencia. No es posible combatir el comercio informal por un lado mientras, por el otro, el propio Ayuntamiento organiza, autoriza o alienta ferias,  bazares y mercaditos en pleno Centro Histórico. Estos eventos, aunque temporales en el discurso, se han convertido en una constante que invade banquetas, calles y plazas, afectando gravemente al comercio establecido.
Los locatarios fijos pagan impuestos, licencias, servicios y cumplen con normatividad sanitaria y de seguridad. Los bazares y ferias, en cambio, compiten con ellos muchas veces sin los mismos costos ni controles rigurosos. Eso no es fomento al comercio: es competencia desleal disfrazada de dinamismo económico. El resultado es predecible: negocios formales que ven caer sus ventas, empleos formales en riesgo y un Centro Histórico que pierde orden y atractivo.
La reunión de Gobernación es un buen primer paso. Ahora corresponde pasar de las intenciones a los resultados medibles:
*Liberación efectiva y sostenida de los espacios públicos invadidos.

*Regulación estricta y pareja para todos los actores, sin excepciones ni favoritismos.

*Revisión crítica de la política de ferias, bazares Y mercaditos en el corazón del municipio.
*Diálogo real con los comerciantes establecidos, los industriales y los empresarios locales (como los representados en la AENEM y la asociación de Industriales que participaron en la reunión).
Atlacomulco merece un centro ordenado, limpio y justo, donde quepan tanto el comercio tradicional como las actividades económicas modernas, pero bajo reglas claras que apliquen para todos.
No más invasiones ni “eventos” que terminan siendo permanentes de facto. Los atlacomulquenses están cansados de promesas y fotos. Esperamos hechos.
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Fotografías: Dirección de Gobernación Atlacomulco
Fotografías ilustrativas: Archivo Revista d’interés
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