Por Mari Jose Rivera Benítez*

El sistema musculoesquelético está compuesto por 206 huesos, los cuales dan soporte, permiten el movimiento y protegen los órganos internos del cuerpo.
Un hueso es un órgano duro, fuerte y resistente se puede doblar ligeramente y soportar grandes cargas sin romperse;  en ocasiones se aplica demasiada presión y éste se fisura o fractura pero es capaz de repararse solo.
La forma de fractura es variable, algunas causas pueden ser:
  • Caída desde una altura
  • Accidentes automovilísticos
  • Golpe directo
  • Maltrato infantil
  • Lesiones en deportistas
Los síntomas pueden ser:
  • Extremidad o articulación visiblemente fuera de lugar o deformada
  • Movimiento limitado o incapacidad para mover una extremidad
  • Hinchazón, moretón o sangrado
  • Dolor intenso
  • Entumecimiento y hormigueo
  • Ruptura de la piel con el hueso que sobresale
Lo que NUNCA  se debe de hacer cuando se sospecha que se ha fracturado un hueso es moverlo, y lo  más importante es realizar una prueba inmediata de rayos X, ya que se identificara el tipo de fractura y por lo tanto el tratamiento que se hará.
Los diferentes tipos de fractura son:
  • Incompleta o fisura: cuando el hueso sólo está agrietado o parcialmente fracturado, en ella el hueso no se quiebra completamente.
  • Tallo verde: es incompleta, que semeja el quiebre de una rama de un árbol joven, generalmente sucede en los niños.
  • Completa: el hueso se rompe en partes.
  • Simple: el hueso se quiebra en dos fragmentos.
  • Conminuta o multifragmentaria: es completa en la que el hueso se quiebra en varios fragmentos.
Después de que se decide con el traumatólogo que tipo de tratamiento se realizara ya sea de tipo conservador (yesos, férulas) o quirúrgico (clavos, tornillos, fijadores) se mantendrá al hueso en su sitio inmovilizado durante el mes o los dos meses que tardará en remodelarse.
Los  huesos se curan naturalmente produciendo gran cantidad de células nuevas y pequeños vasos sanguíneos que reconstruirán la fractura por medio de un callo óseo.
Existen complicaciones derivadas de la propia fractura como:
  • Retraso o defectos en la consolidación
  • Rigidez articular
  • Formación de un callo óseo excesivamente grande
  • Lesiones de los vasos sanguíneos
  • Trastornos de la sensibilidad
  • Alteraciones de la motilidad y la fuerza muscular
  • Artritis, artrosis o rigidez articular
  • Infección de la zona fracturada, cuando en ella se ha producido herida
  • Ulceras por decúbito
  • Las fracturas que afectan al cartílago de crecimiento en los niños pueden ocasionar la detención del crecimiento del hueso fracturado.
El proceso de consolidación está influenciado por múltiples factores: edad, localización, complejidad del trazo, lesión de las partes blandas, complicaciones y tratamiento aplicado.
En fracturas cerradas simples se consideran como tiempos de consolidación normales de 6 semanas para las fracturas del miembro superior y 12 semanas para las fracturas del miembro inferior en el adulto, y la mitad de estos tiempos para los niños.
Una vez que pasa el tiempo especificado por el médico, se realiza una segunda radiografía para ver la osificación del hueso y es cuando se decide o no retirar el yeso o férula o el material de osteosíntesis (tornillo o una placa con tornillo).
Después de retirar el inmovilizador la  parte del cuerpo que se fracturó puede que parezca más pequeña ya que probablemente se atrofio por la falta de movimiento, la piel estará pálida y seca.
Es el momento en que se debe dar rehabilitación física no solo para atender la lesión, sino las consecuencias de la misma en forma  óptima y en el menor  tiempo posible.
Los objetivos básicos del tratamiento de fisioterapia  son:
  • Favorecer la consolidación
  • Tratar la afectación en músculos  
  • Disminuir dolor y edema
  • Disminuir los efectos de la inmovilización
  • Mejorar fuerza muscular
  • Evitar y prevenir las complicaciones
  • Recuperar el arco de amplitud articular
El especialista en rehabilitación indicara el momento adecuado para comenzar con ejercicios dentro de las posibilidades propias de cada paciente.
El objetivo es lograr una fase de recuperación funcional, donde se logren todas las actividades de forma normal y con una recuperación total.
Dentro de la alimentación diaria se debe consumir calcio y vitamina D obteniéndolo de la leche y otros alimentos ricos en calcio como brócoli y el jugo de naranja.
No hay que olvidar que teniendo huesos fuertes es más difícil fracturarse por lo que se recomienda hacer ejercicio, especialmente actividades como saltar y correr.
*Lic. en Terapia Física / tf_marijoss@hotmail.com
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