Columna CON LETTRA DE LEY
Por: Rubén Alejandro Domínguez Bernal*
En la actualidad, basta con unos cuantos segundos para compartir una publicación y hacer que llegue a cientos o incluso miles de personas, una fotografía, una noticia o una ficha de búsqueda pueden circular rápidamente por Facebook, WhatsApp y otras redes sociales, muchas veces acompañadas de frases como: “No te cuesta nada compartir” o “Ayudemos a encontrarla”.

Y es cierto, compartir información puede contribuir a localizar a una persona desaparecida, alertar a la comunidad o ayudar a una familia que atraviesa momentos de angustia.

Sin embargo, existe un aspecto que pocas veces consideramos ¿qué sucede cuando compartimos información sin verificar si continúa vigente o si realmente es correcta?

Una publicación puede haber sido verdadera cuando se difundió por primera vez, pero dejar de reflejar la realidad con el paso del tiempo.

Una persona pudo haber sido localizada, una alerta pudo haber concluido o las circunstancias de un caso pudieron cambiar. Aun así, la información puede volver a circular meses después, como si el hecho acabara de ocurrir.

El problema no es necesariamente compartir; el problema es hacerlo sin verificar.

¿COMPARTIR INFORMACIÓN FALSA ES UN DELITO?

Desde el punto de vista jurídico, es importante distinguir entre una publicación equivocada, una información desactualizada y una conducta realizada deliberadamente para engañar o perjudicar a alguien.

No toda información incorrecta constituye automáticamente un delito, ni toda persona que comparte una publicación desactualizada incurre, por ese solo hecho, en responsabilidad legal.

Para determinar si existe alguna consecuencia jurídica, deben analizarse las circunstancias concretas qué se publicó, quién lo hizo, con qué intención, qué afectaciones pudo generar y si la conducta encuadra en alguna disposición legal aplicable.

Por ejemplo, no es lo mismo que una persona comparta de buena fe una ficha de búsqueda antigua, creyendo que la desaparición continúa, a que alguien difunda deliberadamente información engañosa para obtener un beneficio, perjudicar a otra persona o utilizar indebidamente sus datos.

La diferencia es relevante porque el derecho no debe aplicarse a partir de suposiciones ni de la indignación que pueda provocar una publicación en internet.

¿QUÉ DICE LA LEY SOBRE LO QUE PUBLICAMOS?

La libertad de expresión y el derecho a difundir información están reconocidos en el artículo 6.º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Esto permite que las personas compartan ideas, opiniones e información por distintos medios, incluidas las plataformas digitales.

Pero estos derechos deben ejercerse considerando también los derechos de terceros y la protección de la vida privada y de los datos personales.

En otras palabras, la libertad de publicar no significa que todo lo que difundimos esté exento de consecuencias jurídicas.

Dependiendo del caso, una publicación puede afectar la privacidad, la imagen, el honor o la reputación de una persona. También puede involucrar datos personales que merecen especial cuidado, sobre todo cuando se trata de niñas, niños y adolescentes.

Esto no significa que esté prohibido compartir fotografías o fichas de búsqueda. Por el contrario, la difusión puede ser una herramienta importante para apoyar las labores de localización, lo fundamental es hacerlo con responsabilidad y atendiendo a la información disponible.

CUANDO SE TRATA DE MENORES DE EDAD, LA PRECAUCIÓN DEBE SER MAYOR

La difusión de información sobre una niña, un niño o un adolescente exige especial prudencia y claro que se entiende, pero…

Una fotografía, un nombre completo, una ubicación o determinados datos familiares pueden revelar más información de la necesaria, además, cuando una publicación permanece circulando después de que la situación ha cambiado, puede exponer innecesariamente a la persona involucrada.

¿CÓMO PODEMOS COMPARTIR SIN DESINFORMAR?

No se necesita ser abogado, periodista o especialista en tecnología para actuar con mayor responsabilidad en redes sociales.

Basta con adoptar algunas medidas básicas antes de difundir una publicación.

° Primero, revisar quién publicó originalmente la información. Siempre que sea posible, hay que consultar las páginas oficiales de las autoridades de búsqueda o de las instituciones que emitieron la alerta.

° Segundo, verificar la fecha. Una publicación que reaparece en nuestro perfil no necesariamente corresponde a un hecho reciente.

° Tercero, buscar actualizaciones. Si se trata de una persona desaparecida, conviene revisar si existe algún comunicado posterior sobre su localización o sobre el estado de la búsqueda.

° Cuarto, evitar agregar datos, acusaciones o versiones que no estén confirmados, compartir una alerta no nos autoriza a señalar culpables ni a convertir rumores en hechos.

° Finalmente, si descubrimos que difundimos información desactualizada, podemos corregirla o retirar la publicación y, cuando sea necesario, aclarar la situación a quienes la recibieron.

Estas acciones pueden parecer pequeñas, pero ayudan a evitar confusiones y a que las redes sociales cumplan mejor su función de informar y colaborar.

EN CONCLUSIÓN

Las redes sociales nos han dado una herramienta poderosa la posibilidad de hacer que una información llegue a miles de personas en cuestión de minutos, esa capacidad puede convertirse en una forma de solidaridad, especialmente cuando se trata de ayudar a localizar a alguien.

Pero la rapidez con la que compartimos también debe ir acompañada de la responsabilidad con la que verificamos.

No se trata de dejar de compartir fichas de búsqueda ni de desconfiar de toda publicación.

Se trata de comprender que ayudar no consiste únicamente en difundir un mensaje, sino también en procurar que la información sea útil, vigente y respetuosa de los derechos de los demás.

Porque una publicación compartida puede contribuir a encontrar a una persona, pero una publicación difundida sin verificar también puede generar confusión, exponer datos personales o mantener viva una alerta que ya no corresponde a la realidad.

“En las redes sociales, compartir toma segundos; verificar la información puede marcar la diferencia entre ayudar y desinformar.”
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*Abogado miembro de la firma jurídica Incógnita Legal 📖

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