En Temascalcingo, este año no habrá Grito de Independencia.
La decisión de suspender los festejos patrios, luego de la tragedia ocurrida en Santa María Canchesdá, va mucho más allá de cancelar una ceremonia, un espectáculo o una noche de celebración.
Hay momentos en los que una comunidad necesita detenerse.
Cuando todavía hay familias enfrentando el dolor por la pérdida de sus seres queridos y personas que continúan recuperándose de las consecuencias de aquella tragedia, celebrar como si nada hubiera ocurrido simplemente no tendría sentido.
El Grito puede esperar. La música puede esperar. Los fuegos artificiales pueden esperar.
El respeto por quienes hoy viven el duelo, no.
Desde d’interés consideramos que suspender los festejos es, ante todo, un acto de solidaridad con las familias afectadas y una muestra de sensibilidad ante una tragedia que lastimó profundamente a Temascalcingo y a toda la región.
La Independencia también se conmemora entendiendo que somos comunidad; que la alegría de unos no puede estar desligada del dolor de otros.
Este 15 de septiembre quizá no habrá plaza llena ni fiesta, pero sí puede haber algo mucho más importante: memoria, solidaridad y respeto.
Porque hay ocasiones en las que guardar silencio también es una manera de acompañar.