° Pinturas murales, óleos, esculturas y mobiliario convierten a este templo de Atlacomulco en un auténtico espacio de memoria religiosa y artística
Por Antonio Corral Castañeda(+)*
ATLACOMULCO, Méx. — Más de dos siglos de historia no solamente están contenidos en los muros y la arquitectura del Santuario del Señor del Huerto. En su interior también permanece un conjunto de pinturas, esculturas, óleos y piezas de mobiliario que, a lo largo del tiempo, han acompañado la devoción de generaciones de atlacomulquenses.

El Santuario, edificado entre 1810 y 1811 por iniciativa del presbítero Miguel Flores Calderón, es considerado uno de los espacios históricos y religiosos más representativos de Atlacomulco. Pero detrás de su arquitectura existe también un patrimonio artístico cuya historia ha sido documentada por el profesor Antonio Corral Castañeda en su libro El Santuario del Señor del Huerto 1810-2010. Bicentenario de su construcción.
El arte y la memoria que resguarda el Santuario

De acuerdo con la investigación del profesor Antonio Corral Castañeda, al ingresar al templo, uno de los primeros elementos que llama la atención es la gran puerta principal, elaborada en madera y compuesta por dos hojas, con delicadas decoraciones a manera de molduras. Después de ella se encuentra un cancel de madera labrada, también ornamentado con motivos vitrales y finas decoraciones.
Pero detrás de este acceso se encuentra el elemento que da sentido a todo el recinto: la imagen del Señor del Huerto, instalada en el altar principal del Santuario.

La actual imagen es una bella escultura de madera policromada, articulada y de tamaño natural, que data del siglo XVIII. La pieza se encuentra complementada con sus tradicionales accesorios: una caña y una corona de metal, y está asentada sobre una base cuadrangular de cedro tallado. Por su antigüedad, características y significado religioso, esta escultura constituye la pieza central del patrimonio devocional que resguarda el Santuario. Durante generaciones, la imagen del Señor del Huerto ha sido el punto de encuentro de la fe de los habitantes de Atlacomulco y de quienes acuden al templo para venerarla. Es alrededor de esta imagen que adquieren particular significado las demás obras y objetos que permanecen en el recinto: los murales que representan pasajes de la Pasión de Cristo, los óleos, las esculturas sacras, los antiguos confesionarios, las bancas y las distintas expresiones materiales de agradecimiento y devoción que han quedado como testimonio a través del tiempo. Los murales que narran la Pasión de Cristo Uno de los mayores tesoros artísticos del Santuario se encuentra en sus muros interiores laterales. Se trata de tres grandes pinturas al óleo, realizadas en septiembre de 1889 por el pintor Calixto Carrillo y Hernández.

Las obras representan distintos pasajes de la Pasión de Cristo y, de acuerdo con la investigación del profesor Corral Castañeda, reciben los títulos de “El Prendimiento de Jesucristo” o “El Beso de Judas”, ubicada en la pared del lado izquierdo; “La Oración del Huerto” o “La Resurrección de Jesucristo”, también en el muro lateral izquierdo; y una tercera composición, localizada en la pared del lado derecho, que representa a Jesús recibiendo azotes, también identificada como “El Señor Atado a la Columna” o “Los Azotes”.

La presencia de estas obras adquiere todavía mayor relevancia al considerar que el mismo Calixto Carrillo y Hernández realizó la pintura de “La Coronación de la Virgen”, fechada en 1888, que se encuentra en la cúpula de la Parroquia de Santa María de Guadalupe.

Así, las obras de Carrillo y Hernández forman parte de un momento particularmente importante para el arte religioso de Atlacomulco durante el último cuarto del siglo XIX. Su nombre resulta particularmente significativo: "Peregrina" no solamente identifica una pintura, sino una imagen que ha acompañado la expresión de fe de distintas comunidades de Atlacomulco. "La Divina Pastora" Y Otras Imágenes De Devoción

Otra pieza de gran valor histórico y religioso es “La Divina Pastora”, un óleo sobre lienzo colocado en un marco dorado. La obra se localiza inmediatamente después de ingresar al templo, en la pared izquierda y junto al confesionario.
Su autoría corresponde al destacado pintor sacro atlacomulquense José Vicente Montiel Rodríguez, y fue realizada en 1859, por lo que constituye una de las piezas más antiguas entre las descritas en la investigación de Corral Castañeda.

También destaca, en la pared interior del lado poniente, una imagen de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, considerada “abogada de las causas difíciles y desesperadas”, de acuerdo con la inscripción colocada al pie de la obra. La imagen cuenta con un marco dorado y está protegida por un cristal.
Las Esculturas Que Acompañan Al Altar
El patrimonio artístico del Santuario no se limita a las pinturas.

Entre las esculturas sacras que se encuentran en el altar sobresalen una imagen de San Francisco de Asís, tallada en madera y representada con Cristo, el libro y el cráneo humano, ubicada al lado derecho del altar.

Del lado izquierdo se encuentra una escultura de Nuestra Señora de la Soledad, también elaborada en madera, de tamaño natural y vestida de negro. Ambas piezas, señala la investigación del profesor Corral Castañeda, se encontraban en buenas condiciones de conservación. Una Placa Que Guarda Memoria De Un Milagro La historia del Santuario también se encuentra escrita en sus propios muros.

En la pared interior del lado poniente, correspondiente a la fachada, existe una placa de granito con una inscripción dedicada a un favor recibido: “Damos gracias al Señor del Huerto por el milagro que nos concedió. Antonio Maldonado, Teresa Abad de Maldonado e Hijos.” La pequeña placa constituye uno de los numerosos testimonios materiales de la relación entre el Santuario y la devoción popular que se ha construido alrededor del Señor del Huerto durante generaciones. El propio municipio reconoce actualmente al Santuario como parte de su patrimonio cultural y destaca, entre otros elementos, la conservación de exvotos y expresiones de pintura popular vinculadas con los favores atribuidos al Señor del Huerto. El Mobiliario También Cuenta La Historia Incluso los objetos destinados al uso cotidiano de los fieles forman parte de la memoria del recinto.

Corral Castañeda documenta la existencia de dos antiguos confesionarios de madera labrada, ubicados a ambos lados de la entrada del Santuario. Aunque prácticamente se encuentran en desuso, constituyen testimonios materiales de las prácticas religiosas que durante décadas tuvieron lugar en el templo.

A ellos se suman 33 bancas de madera destinadas a los feligreses. De acuerdo con la investigación, cada una tiene capacidad aproximada para cinco personas, por lo que, en conjunto, podrían albergar cómodamente a unos 165 fieles, dejando además espacio para quienes permanecen de pie.
Un Patrimonio Que Va Más Allá De La Arquitectura
El Santuario del Huerto es, por ello, mucho más que un edificio histórico.
Sus muros conservan escenas de la Pasión de Cristo; sus altares resguardan esculturas religiosas; su pinturas recuerdan a artistas como Calixto Carrillo y Hernández, Higinio Plata y José Vicente Montiel Rodríguez; sus confesionarios y bancas hablan de generaciones de feligreses; y sus placas e imágenes testimonian la profunda relación que durante décadas han mantenido los habitantes de Atlacomulco con este espacio.

Cada una de estas piezas forma parte de una historia mayor: la de una devoción que comenzó a consolidarse desde los primeros años del siglo XIX y que con el paso del tiempo terminó convirtiéndose en uno de los principales referentes de identidad religiosa y cultural de Atlacomulco.
Por eso, recorrer el Santuario del Señor del Huerto también significa recorrer una parte de la historia de Atlacomulco: una historia que permanece en la madera, en el óleo, en la piedra y en los rostros de las imágenes que, generación tras generación, han acompañado la fe de sus habitantes.

*Fuente histórica: Antonio Corral Castañeda, El Santuario del Señor del Huerto 1810-2010. Bicentenario de su construcción. La información específica sobre pinturas, esculturas, óleos y mobiliario fue tomada de la documentación compartida para esta nota.





