Por Israel Leandro López Sánchez*
En México, hablar de una herencia no significa únicamente hablar de bienes materiales. Para muchas familias, una casa, un terreno o un pequeño patrimonio representan décadas de trabajo, sacrificios y esfuerzo. Son bienes que, en muchos casos, fueron construidos poco a poco por padres y abuelos con la intención de brindar seguridad a las siguientes generaciones.
Dr. Carlos Millán Arratia
Sin embargo, cuando llega el momento de realizar un proceso sucesorio, muchas familias se enfrentan a trámites jurídicos, administrativos y notariales que pueden resultar complejos y costosos.
Esta situación abre una discusión necesaria: ¿Cómo garantizar que los procesos de herencia sean seguros jurídicamente, pero también accesibles para las familias?
El abogado mexiquense Carlos José Millán Arratia, originario de Santa Ana Nichi, San Felipe del Progreso y creador del canal El Derecho Explicado por el Doctor Millán, presentó una petición formal ante la presidenta de México, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, para plantear una reforma al Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares (CNPCF).
La iniciativa busca que las familias puedan inscribir sus viviendas heredadas directamente en el Registro Público, sin tener que asumir, en determinados casos, los costos de una protocolización notarial que, desde su perspectiva, pueden resultar elevados.

EL PROBLEMA ACTUAL: LA “DOBLE VENTANILLA

Actualmente, cuando una familia concluye un juicio sucesorio y el juez determina la adjudicación de un inmueble, pueden existir trámites posteriores para formalizar e inscribir la resolución correspondiente.
De acuerdo con el planteamiento de Millán Arratia, uno de los aspectos que debería revisarse es la necesidad de acudir ante un notario para protocolizar determinadas sentencias, particularmente cuando ya existe una resolución judicial.
El abogado sostiene que, en algunos casos, los honorarios notariales pueden representar un porcentaje importante del valor de la propiedad, situación que puede convertirse en un obstáculo económico para las familias.
A ello atribuye una de las razones por las que algunas personas terminan dejando inconclusos sus procesos de regularización.
Miles de familias se quedan con la sentencia guardada en un cajón sin poder escriturar, plantea.
En este contexto, el abogado refiere cifras relacionadas con la irregularidad patrimonial en México y señala que existen millones de inmuebles que enfrentan algún tipo de problema documental, además de viviendas sin escrituras y propiedades que permanecen registradas a nombre de personas fallecidas.

UNA PREOCUPACIÓN QUE NACE DE LA EXPERIENCIA

Carlos J. Millán Arratia ha planteado esta problemática a partir de su propia experiencia y de los años que ha dedicado al ámbito jurídico y a la regularización de propiedades.
Su acercamiento al Derecho comenzó a partir de un procedimiento de usucapión relacionado con su padre. Aquella experiencia lo llevó a consultar la legislación y, posteriormente, a interesarse de manera más profunda en la materia.
Más adelante realizó una pasantía en una Notaría pública del Estado de México, donde tuvo contacto con contratos, presupuestos y diversos procedimientos jurídicos.
Posteriormente, trabajó durante seis años en el Instituto Mexiquense de la Vivienda Social (IMEVIS), donde adquirió experiencia en la regularización de predios y en procedimientos administrativos, fiscales y judiciales relacionados con la propiedad.
Fue después del fallecimiento de su padre cuando esta problemática adquirió para él una dimensión personal.
Al encargarse del proceso sucesorio, identificó procedimientos que, desde su perspectiva, podían representar una carga adicional para las familias.
Uno de los puntos que plantea es la necesidad de analizar aquellos casos en los que, después de que un juez ha intervenido y emitido una resolución sobre una sucesión, todavía se requiere acudir ante un notario para realizar determinados actos relacionados con la adjudicación de un inmueble.

EL COSTO DE UNA HERENCIA

Uno de los aspectos más sensibles para las familias es el económico.
De acuerdo con el testimonio del Dr. Millán Arratia, durante su propio proceso recibió cotizaciones notariales que consideró excesivas para la protocolización de un inmueble. Finalmente, señala que pudo resolver el procedimiento por una cantidad menor.
Más allá de las cifras particulares, este tipo de experiencias permite observar una realidad: para una familia con ingresos limitados, los costos relacionados con una herencia pueden representar una cantidad considerable de dinero.
En México existen familias que durante años han construido un patrimonio modesto: una casa, un terreno agrícola o un inmueble que representa prácticamente todo lo que poseen.
Cuando fallece uno de los integrantes de la familia, los herederos no necesariamente cuentan con recursos suficientes para afrontar procedimientos prolongados o gastos elevados.
Por ello, simplificar los trámites no significa eliminar requisitos legales. Significa buscar mecanismos que permitan que las personas comprendan qué deben hacer, cuánto deben pagar y cuáles son sus alternativas.
Una justicia accesible también implica que el ciudadano pueda entender el procedimiento que está enfrentando.

LA SEGURIDAD JURÍDICA ACCESIBLE

El patrimonio familiar requiere certeza jurídica.
Los procedimientos sucesorios existen precisamente para determinar quiénes tienen derechos sobre los bienes de una persona fallecida y cómo deben distribuirse conforme a la ley y, cuando corresponde, a su voluntad expresada en un testamento.
Sin embargo, la seguridad jurídica y la accesibilidad no deberían ser conceptos contradictorios.
El artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece el derecho de las personas a acceder a una justicia pronta, completa e imparcial.
Desde esta perspectiva, existe una responsabilidad permanente de las instituciones para revisar los procedimientos y evitar que la burocracia se convierta en una barrera para ejercer derechos.
En este debate también resulta importante diferenciar entre una herencia y una oportunidad económica.
Para quien recibe una propiedad, no necesariamente se trata de obtener una ganancia inmediata. En muchos casos, se trata simplemente de conservar el patrimonio que sus padres o abuelos construyeron durante décadas.
Una casa heredada puede ser el lugar donde una familia seguirá viviendo. Un terreno puede representar el sustento de varias generaciones. Un pequeño inmueble puede constituir el único patrimonio que los padres pueden dejar a sus hijos.
Por eso, Heredar no debe ser un lujo, es una necesidad humana patrimonial.

TRÁMITES MÁS CLAROS Y ACCESIBLES

La propuesta de Carlos J. Millán Arratia busca colocar esta discusión en el ámbito público y jurídico.
Entre sus planteamientos se encuentra la posibilidad de revisar los criterios relacionados con la protocolización de determinadas sentencias de adjudicación y buscar una mayor uniformidad en su aplicación.
También cuestiona la forma en que pueden determinarse algunos honorarios notariales cuando se toma como referencia el valor del inmueble, considerando que el costo de un servicio jurídico debería analizarse también desde la naturaleza y complejidad del procedimiento realizado.
Su propuesta busca que las familias tengan mayor claridad sobre sus derechos y sobre los procedimientos que deben seguir para regularizar una propiedad heredada.
Esto resulta especialmente relevante en entidades como el Estado de México, donde existe una importante cantidad de familias con propiedades que durante años han permanecido con problemas de regularización documental.
El reto consiste en encontrar un equilibrio.
Por un lado, debe existir certeza sobre la propiedad y protección para todas las personas involucradas. Por otro, los procedimientos deben evitar cargas innecesarias y procurar que los costos sean razonables y transparentes.

CONCIENTIZACIÓN

Hablar de reformas legales puede parecer lejano para la ciudadanía. Sin embargo, detrás de cada procedimiento sucesorio existen personas y familias que esperan resolver una situación patrimonial.
Una madre que busca regularizar la casa que dejó su esposo. Hijos que necesitan concluir la sucesión de sus padres. Hermanos que requieren poner en orden los documentos de un terreno familiar.
Personas que necesitan certeza jurídica para poder vender, conservar, rentar o simplemente habitar un inmueble”.
Para todas ellas, un trámite sencillo puede representar una diferencia importante.
La discusión que plantea Millán Arratia parte de una idea fundamental: La justicia debe garantizar seguridad jurídica sin convertirse en un obstáculo económico para quienes buscan hacer valer sus derechos”.
Una herencia es, en muchos casos, la última expresión del esfuerzo de una generación hacia la siguiente. No debería perderse entre trámites incomprensibles, costos desproporcionados o procesos que las familias no pueden afrontar.
El desafío para México es construir procedimientos más claros, ágiles y accesibles, sin sacrificar la legalidad ni la certeza jurídica.
Porque detrás de una escritura, una sentencia o un trámite sucesorio no existe solamente un documento.
Existe la historia, el trabajo y el patrimonio de una familia.
*Sitio web: https://www.facebook.com/carlosj.millanarratia?locale=es_LA

Referencias:

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