Por: Israel Leandro López Sánchez*
Una nueva generación que busca participar

Rubén González Salazar es ciudadano, abogado y emprendedor sanfelipense, originario de San Pedro el Alto. En los últimos meses ha comenzado a llamar la atención por su participación en distintos temas de interés ciudadano en San Felipe del Progreso, entre ellos, el bacheo en diferentes puntos del municipio.
Durante algunas entrevistas realizadas a habitantes del municipio, me llamaron particularmente la atención los comentarios de algunos ciudadanos. “Queremos caras nuevas”, relató uno de ellos. Entre otras opiniones, también surgió la percepción de que los jóvenes representan una nueva generación con posibilidades de participar y aportar al municipio.
En el caso de Rubén, una parte importante de su identidad está relacionada con el emprendimiento. Se considera emprendedor porque, a través del trabajo, el aprendizaje y sus propios proyectos, ha conseguido crecer y adquirir experiencia.

Para él, emprender también implica enfrentar dificultades, aprender de los errores y continuar avanzando. Nos relata que, en su tiempo, “cada tropiezo no fue un final, sino el cimiento más fuerte para construir un futuro nuevo”.
Al hablar precisamente sobre el aprendizaje que dejan las dificultades, Rubén compartió una frase que refleja su manera de entender el crecimiento: “La lección de que el ganador es un perseverante”. Una reflexión que, desde su perspectiva, puede entenderse como la importancia de aprender de las derrotas y de los momentos complicados antes de alcanzar cualquier resultado.
Del inconformismo a la participación ciudadana

En la entrevista realizada, Rubén recordó que su acercamiento a estos temas comenzó desde joven, cuando realizó un video escolar para señalar “las malas condiciones de las calles de su comunidad”.
Con el paso del tiempo, esta inquietud se fortaleció durante sus estudios de Derecho. Fue entonces cuando comenzó a comprender que los ciudadanos no solamente tienen derecho a expresar sus inconformidades, sino también la responsabilidad de participar y buscar soluciones.
Actualmente, las redes sociales se han convertido para él en una herramienta para visibilizar algunas problemáticas, como los baches y las condiciones de determinadas vialidades.

Reconoce que algunas personas le agradecen su labor: “Nunca se había visto un apoyo así”. Sin embargo, considera que, si una publicación consigue llamar la atención sobre una problemática y contribuye a que esta sea atendida, entonces ha cumplido con un propósito.
Su participación también se ha extendido a acciones de apoyo social, con el objetivo de contribuir a las necesidades de familias del municipio.
Cultura mazahua: identidad que enfrenta nuevos retos

Al hablar de la cultura mazahua, Rubén reconoce que su preservación representa un reto complejo y parte desde la autocrítica. Él mismo reconoce que no habla la lengua mazahua, aunque señala que tiene familiares que la conocen.
Desde su perspectiva, la identidad mazahua se ha ido diluyendo debido a diversos factores, entre ellos la globalización, los cambios en los estilos de vida y la necesidad de que muchas personas tengan que salir del municipio en busca de oportunidades laborales.
Por ello, considera que el fortalecimiento de la cultura debe comenzar desde la niñez y la juventud, generando desde temprana edad un vínculo con las raíces, las tradiciones y la lengua.
Los jóvenes como presente, no solamente como futuro

Para Rubén, la participación de la juventud representa uno de los elementos fundamentales para el futuro de las comunidades. Considera que, aunque actualmente existen leyes que promueven la inclusión de jóvenes y mujeres, la participación también debe surgir de la voluntad y la convicción personal.
“Para mí, la juventud es una de las fuerzas más importantes que tenemos en nuestras comunidades. Nosotros, como jóvenes, no solamente somos el futuro, también somos el presente y tenemos la capacidad de participar, proponer y hacer cambios en nuestro entorno.”
En particular, destaca el papel de las mujeres y los jóvenes, así como la necesidad de generar mayores oportunidades para que puedan estudiar, emprender, participar en la sociedad y ocupar espacios de toma de decisiones.

Para Rubén, no es posible hablar de desarrollo comunitario dejando fuera a las mujeres y a los jóvenes, pues considera que tienen capacidad para aportar ideas, desarrollar proyectos y participar activamente en la transformación de sus comunidades.
También señala la importancia de que las 158 comunidades, como San Juan Jalpa, Mavatí, Dolores, Portes Gil, Cabecera, Santa Ana Nichi, San Nicolás, San Antonio de las Huertas, Dios Padre, entre muchas más, cuenten con jóvenes que tengan voz, sean escuchados y puedan encontrar oportunidades para desarrollarse. “La juventud no debe ser vista solamente como una promesa para el futuro. La juventud tiene que ser protagonista del presente.”
Caminos, salud y las necesidades de las comunidades

Entre las problemáticas que forman parte de la conversación sobre el desarrollo de las comunidades se encuentra la infraestructura vial. La rehabilitación, mantenimiento y mejoramiento de los caminos rurales puede representar una necesidad importante, particularmente en los tramos que permiten el acceso a centros educativos, servicios de salud y zonas comerciales.
Muchos de los ciudadanos entrevistados relatan que el hospital más cercano está retirado. Uno de ellos expresó:
“No hay centros de salud, el más cerca me queda a una hora y media; no hay médicos ni enfermeras. Ya la gente no quiere promesas de amor.” “Más allá de una obra de infraestructura, contar con caminos en mejores condiciones representa una cuestión de movilidad y comunicación para las comunidades”, relata Rubén.
Una generación que busca espacios

A sus 24 años, Rubén González Salazar considera que las nuevas generaciones tienen que participar de manera activa en los asuntos de su municipio. Su juventud, lejos de ser una limitación, la observa como una oportunidad para aportar nuevas ideas y construir formas diferentes de involucramiento ciudadano.
Su experiencia como emprendedor, abogado y ciudadano se encuentra ahora con una inquietud que comenzó desde sus primeros años: señalar aquello que considera que puede mejorar en su comunidad.
Su visión parte de una idea central: no basta con señalar lo que está mal; también es necesario involucrarse, proponer y trabajar para transformar la realidad de San Felipe del Progreso.

Quizá por ello, aquella frase que escuché durante las entrevistas — “Nos gustaría ver caras nuevas”— adquiere un significado particular.
En un municipio donde las nuevas generaciones buscan espacios de participación, queda abierta la pregunta:
¿Qué papel asumirán los jóvenes en la construcción del futuro de San Felipe del Progreso y cuál será su papel en el cambio frente a los antiguos personajes?
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