Columna DESDE LA BANQUETA.
Por Gabriel Escalante Fat

« Una nación sin elecciones libres

es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos.» 

Octavio Paz

PREÁMBULO.

            En febrero de 2023, en estas mismas páginas, publiqué el artículo “Ay Nicaragua, Nicaragüita”, en ocasión del despojo de la nacionalidad y patrimonio a 94 ciudadanos nicaragüenses, por el solo hecho de ser opositores al régimen de Ortega. Lamentablemente, la dictadura de aquel país da nuevamente motivos para escribir acerca de lo que allá sucede y las repercusiones que eso tiene en México.

                Hace poco más de dos semanas se conmemoró en Nicaragua el 47° aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, que puso fin a la dictadura con que los Somoza manejaron a ese país como si fuera su feudo privado durante 42 años, sin el mínimo respeto a los derechos humanos y cívicos de los nicaragüenses.
Daniel Ortega
                Ese mismo día, durante los festejos, el dictador Daniel Ortega anunció: “Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones”.

                El próximo proceso electoral estaba inicialmente programado para noviembre de este año, pero una arbitraria reforma constitucional lo aplazó para finales de 2027.  Con la declaración de Ortega, quien dijo que la Asamblea Nacional (totalmente controlada por él) aprobará leyes para “ponerles un muro, un bloque a los golpistas, a los vendepatria”, se anulan las expectativas de que éste se lleve a cabo.

               Censura, represión, arrestos sin proceso judicial y violaciones flagrantes a los derechos humanos que han incluido el retiro de la nacionalidad a cientos de nicaragüenses por el solo hecho de ser opositores, han sido el sello del régimen de Ortega en los últimos años.

                Pero, ¿Cómo se llegó a esto? Paradójicamente, con una revolución que derrocó a un régimen totalitario.

DE LA GLORIA AL DESCARO
Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)
                En 1979 el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), después de 29 años de lucha —que se intensificaron en los últimos 18 meses, a raíz del asesinato del periodista Pedro Joaquín Chamorro— consiguió que el presidente Anastasio Somoza Debayle huyera al exilio el 17 de julio, en el que se conoció en el país centroamericano como “El día de la alegría”, y dos días más tarde, el 19, entró triunfante a Managua para asumir el poder mediante la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, formada por cinco miembros:
                Daniel Ortega Saavedra, del FSLN, nombrado coordinador de la junta.
Integrantes de la junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN)
                Moisés Hassán, del Frente Patriótico Nacional (FPN), que luchó en el suroeste del país y el oriente del departamento de Managua.

                Sergio Ramírez, abogado, escritor, intelectual y miembro del “grupo de los doce”.

                Alfonso Robelo, empresario liberal y miembro del Movimiento Democrático Nicaragüense.

                Violeta Barrios de Chamorro, periodista y viuda de Pedro Joaquín Chamorro.

                En 1984, cinco años después de que la Junta asumiera el poder, se convoca a elecciones legislativas y presidenciales, de acuerdo a la nueva Ley Electoral. Daniel Ortega consigue el triunfo con el 67% de los sufragios y su partido, el FSLN obtiene 61 de los 96 representantes en la Asamblea Nacional, lo que le permite gobernar con mínimos contrapesos.

                La Junta de Gobierno queda disuelta el 10 de enero de 1985, al asumir Ortega la Presidencia de la República.
Violeta Barrios
                Pero el poder desgasta, y el estilo de gobernar de Daniel Ortega no gusta a todos los nicaragüenses. Preocupan el excesivo acercamiento con Cuba y con la Unión Soviética, que marcaba un viraje hacia el marxismo-leninismo y en estancamiento económico del país. En ese entorno es  que en las elecciones de 1990 (adelantadas por la delicada situación política), Violeta Barrios de Chamorro se lleva el triunfo con el 55% de los votos, frente a un 40% de Ortega, quien se ve obligado a acatar el resultado del Consejo Supremo Electoral.

                Violeta, quien  años antes había dejado la Junta, alejándose del FSLN para volver a sus actividades privadas al frente del diario La Prensa, crítico del régimen, compitió por la UNO (Unión Nacional Opositora), que congregó a la mayoría de las fuerzas políticas que no comulgaban con el gobierno de Ortega.

                La Asamblea Nacional tiene ahora 51 legisladores de la UNO, contra 39 del FSLN y dos de pequeños partidos.

TERQUEDAD QUE RECOMPENSA
Arnoldo Alemán
                Tuvieron que pasar 16 años para que Daniel Ortega consiguiera volver al poder. Después de perder en 1990 frente a Violeta Chamorro,  es vencido en 1996 por Arnoldo Alemán, de la Alianza Liberal y nuevamente derrotado en 2001 por Enrique Bolaños, del Partido Liberal Constitucionalista. Al parecer, el FSLN tiene dueño y único candidato, en la figura de Ortega, quien se ha logrado enemistar con prácticamente todos sus viejos compañeros de lucha.
Enrique Bolaños
                Ante una oposición dividida y con sólo el 38% de los votos, Daniel Ortega logra el triunfo en las elecciones de noviembre de 2006, para gobernar en el período del 10 de enero de 2007 al 10 de enero de 2012.  Como dato anecdótico, en esas elecciones participa Edén Pastora, el mítico Comandante Cero —entonces enemigo jurado de Ortega—, consiguiendo sólo el 0.27% de la votación total. Uno de los héroes de la Revolución Sandinista es ignorado por la ciudadanía a 27 años de haber sido recibido con vítores en las calles de Managua.

                En las elecciones del 2011, Ortega y su FSLN recuperan la mayoría calificada de la Asamblea Nacional, al imponerse con el 62% de los votos. A pesar de la enorme cantidad de irregularidades y de la abierta intervención del gobierno a favor del candidato reelecto, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, considera que el proceso puede darse como válido, aunque emite numerosas recomendaciones para mejorar el proceso electoral.  

                Nicaragua vuelve a tener una elección de Estado.
Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo
                En 2014, la Asamblea Nacional, dominada por el FSLN, modifica la Constitución Nicaragüense, eliminando el número de mandatos consecutivos que puede tener un presidente de la República, lo que le permite a Ortega presentarse a las elecciones de 2016, en las que obtiene un aplastante triunfo frente a una oposición debilitada y atacada. Con el 72% de los votos, Daniel Ortega va por un tercer mandato presidencial consecutivo —con su esposa, Rosario Murillo como vicepresidenta— y su partido domina la Asamblea con 71 de los 92 asientos.

                Un proceso electoral en el que se impidió, por mandato del presidente, la observación internacional.

Y AQUÍ NOS QUEDAMOS
Asamblea Nacional

                Las elecciones de 2021 fueron una farsa, en opinión de la OEA, la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).  En los meses previos a los comicios, Ortega impidió a 11 posibles candidatos opositores su participación en los comicios. Unos fueron despojados de sus derechos cívicos, otros arrestados y unos más decidieron exiliarse del país. El resultado está cantado desde meses antes. El dictador accede a su cuarto período consecutivo con el 76% de los sufragios y 75 de 90 asientos en la Asamblea Nacional.

                Tras una reforma constitucional realizada a finales de 2024, Rosario Murillo, esposa de Ortega y hasta entonces vicepresidenta de Nicaragua, es proclamada el 18 de febrero de 2025 como copresidenta de la nación, figura que no existe en ninguna otra parte del mundo, a excepción de algunos casos peculiares en países como Andorra, San Marino o Bosnia y Herzegovina.

Hija e hijos de Daniel Ortega

A quienes crean que esta codictadura podría terminar pronto, debido a la edad de los copresidentes —Ortega, 80 años; Murillo, 75— o de la precaria salud del exguerrillero, quien padece lupus e insuficiencia renal, les tengo malas noticias: Hay 9 descendientes de la —nunca mejor expresado— pareja presidencial, cuatro de los cuales ocupan ya importantes cargos en la dictadura. Camila, Laureano, Rafael y Edmundo Ortega cumplen funciones en áreas clave, con niveles equiparables al de un ministro.

                Una monarquía bananera absolutista está a punto de consolidarse en el istmo centroamericano.

                ¡Ay, Nicaragua, Nicaragüita!, diría el gran compositor Carlos Mejía Godoy.

¿Y A NOSOTROS, QUÉ?

                México no está tan distante de Nicaragua como podríamos pensar. El FSLN contó siempre con la simpatía de los gobiernos priistas, veladamente partidarios del socialismo.

José López Portillo y Rodrigo Carazo
                Dos meses antes de la caída de Somoza, José López Portillo —después de una reunión con su homólogo costarricense Rodrigo Carazo— determinó romper relaciones con la dictadura Somocista, en repulsa al “horrendo genocidio que Anastasio Somoza está cometiendo contra su propio pueblo”, e hizo un llamamiento para que otros países latinoamericanos siguieran esa determinación.

                La decisión mexicana, orquestada por el entonces canciller Jorge Castañeda y Álvarez de la Rosa, debilitó la ya frágil posición de Somoza y muy probablemente precipitó su salida al exilio.

                Lo que en 1979 era una posición de dignidad del gobierno mexicano frente a un régimen asesino y violatorio de los derechos humanos, se ha convertido en un vergonzoso apoyo a la nueva dictadura, igual o peor que la de Somoza.

                Dos botones de muestra:

               Carta que Guillermo Zamora, embajador de México ante Nicaragua, dirigió a los copresidentes de aquel país en ocasión del aniversario del triunfo del FSLN. Tomemos en cuenta que un embajador, al dirigirse a un estado extranjero, no habla motu proprio, sino en representación de su propio gobierno.

                Compañero comandante Daniel Ortega Saavedra

                Copresidente de la República de Nicaragua

                Compañera Rosario Murillo

                Copresidenta de la República de Nicaragua

                Estimados y apreciados hermanos:

                Me permito, de manera muy respetuosa, enviarles mis más calurosas                 felicitaciones por el 47 aniversario del importantísimo y célebre Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, que se cumplirán este domingo 19 de julio de   2026.

                Aprovecho esta oportunidad para expresarles como siempre mi cariño y           admiración por nuestro hermano Gobierno de la República de Nicaragua, que     está muy bien representada por ustedes como gobernantes.

                Sin más, reciban un fraterno y cálido abrazo.

                Más allá de las pésimas gramática y sintaxis, la misiva excede con mucho los lineamientos de lo que debe ser una comunicación diplomática oficial y pone a su signatario como un fanático de la dictadura, más que como el representante de un país como México.

                ¿Pero qué podríamos esperar de un embajador con una carrera trunca en derecho y estudios en la escuela de cuadros del Partido Comunista de la URSS?

                Segundo botón:
Claudia Sheinbaum
                Acá en Palacio Nacional, cuando a la presidenta con “A” de Autodeterminada, le preguntaron su opinión acerca de las declaraciones de Ortega, con la desfachatez que la caracteriza, respondió el pasado 27 de julio, en su show matutino:

                “Primero es la autodeterminación de los pueblos, lo que decida el pueblo de Nicaragua. Nosotros siempre estamos de acuerdo con la democracia en todos sus términos… cada país tiene su autodeterminación y decide cómo se organiza.  No, aquí hasta hay revocación de mandato.  Democracia, democracia, democracia”.

                Esta es la respuesta de la jefa del Ejecutivo de un país cuyo régimen ha ido, en los últimos 8 años, desmantelando o desapareciendo a las instituciones autónomas, cooptando a las autoridades electorales, atentando contra el Poder Judicial y desvirtuando las funciones de Instituciones como las Fuerzas Armadas y la Comisión de los Derechos Humanos.

                Una nueva forma de aplicar la Doctrina Estrada, que siempre se respeta a rajatabla… excepto cuando no.

                ¿Barbas a remojar? Al tiempo.

Guadalajara, Jalisco, agosto 04, 2026.                   

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