° La historia detrás del nombre de una de las escuelas más emblemáticas de Atlacomulco
Por Antonio Corral Castañeda*
El 13 de mayo de 1944, Atlacomulco recibió la visita del entonces gobernador del Estado de México, Lic. Isidro Fabela, quien acudió para inaugurar el nuevo edificio de la Escuela Primaria "Rafael Favila".
El nombre de la institución no fue elegido al azar. Se otorgó en homenaje al profesor Rafael Favila Martínez, un educador ejemplar, considerado un verdadero apóstol de la enseñanza, que dedicó toda su vida a la formación de generaciones de atlacomulquenses. Con humildad y sencillez, seguramente nunca imaginó que su nombre y su efigie quedarían inmortalizados en uno de los edificios escolares más importantes del municipio.

Fabela rechazó que la escuela llevara su nombre

Existe una anécdota poco conocida sobre esta inauguración.

Cuando Isidro Fabela fue informado de que algunos habitantes deseaban que la nueva escuela llevara su nombre, rechazó categóricamente la propuesta y ordenó que se respetara el nombre de Rafael Favila, maestro que desde años atrás gozaba del reconocimiento de la comunidad.
Su decisión obedecía a dos razones fundamentales.

La primera era de carácter institucional. El propio Fabela había expedido un decreto mediante el cual se prohibía que las obras públicas construidas durante un gobierno llevaran el nombre del gobernador en funciones.

La segunda respondía a un principio de justicia histórica: consideraba que aquella escuela debía rendir homenaje a uno de los hijos más distinguidos de Atlacomulco, el profesor Rafael Favila Martínez (1834-1895), quien dedicó su vida a la enseñanza y dejó una profunda huella en numerosas generaciones.

El mensaje inaugural

Durante la ceremonia, el discurso oficial estuvo a cargo del Lic. Mario Colín Sánchez, quien expresó palabras que reflejaban el significado de aquella obra educativa:
"Los niños que hoy harán su primer acto de presencia en los preciosos salones de esta nueva escuela constituyen la suprema alegría, porque en ellos están cifradas nuestras mejores esperanzas. Gozoso debe estar nuestro Lic. Isidro Fabela, gobernador del Estado, al ver que la infancia de su pueblo tiene por fin un templo pletórico de luz, limpio e impecable, nido seductor de hombres nuevos a quienes lega una vida consagrada a la patria en la acción y en el pensamiento, debiendo quedar sintetizada para ellos en la ciencia del ejemplo."

Un homenaje a la Generación de 1900

Un año después, el 15 de mayo de 1945, Isidro Fabela regresó a Atlacomulco para rendir homenaje a algunos de sus antiguos compañeros de la llamada Generación de 1900.

En esa ocasión se colocaron placas de acero a la entrada de las aulas con los nombres de destacadas figuras del pensamiento mexicano: Antonio Caso, José Vasconcelos, Alejandro Quijano, Carlos González Peña, Genaro Fernández MacGregor, Eduardo Colín y Luis Castillo Ledón.
Al acto solemne únicamente asistieron José Vasconcelos y Genaro Fernández MacGregor.

La anécdota de José Vasconcelos

A propósito de aquella visita, el exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México y exsecretario de Educación Pública, José Vasconcelos, publicó en el periódico Novedades una descripción del edificio de la Escuela "Rafael Favila", donde escribió:

"Este hermoso establecimiento de dos pisos, de estilo colonial moderno, con macizos de cantera rosada, ventanales de hierro y aulas espaciosas; este hermoso establecimiento, ante mí, debería llamarse, en mi entender, 'Isidro Fabela', por ser de Atlacomulco su constructor y actual gobernador; pero mi amigo Fabela, con su gran generosidad, quiso que se le pusiera el nombre del inolvidable y viejo maestro local de apellido Favila."

Aquella reflexión dio origen a una curiosa anécdota que el propio Vasconcelos relató:

"Este hecho dio pie y origen a un chiste de un gracioso que, como en todas partes, nunca falta. Al contemplar el nombre de la escuela, comentó en voz alta: 'Comienzan por no saber escribir, porque en lugar de poner Fabela, ponen Favila'."
La broma surgía precisamente porque algunas personas pensaban que el apellido correcto debía ser Fabela, sin saber que Favila correspondía al maestro al que realmente se rendía homenaje.

Un legado que permanece

La Escuela Primaria "Rafael Favila", cuyos orígenes se remontan a 1824, continúa siendo una de las instituciones educativas más representativas de Atlacomulco.

Con el paso de los años ha consolidado su prestigio y tradición, formando a generaciones de estudiantes que han contribuido al desarrollo del municipio y del Estado de México.

Más allá de la anécdota que dio origen al título de este relato, la historia recuerda un gesto de humildad de Isidro Fabela, quien prefirió honrar la memoria de un destacado maestro antes que permitir que una obra pública llevara su propio nombre. Ese acto convirtió a la Escuela "Rafael Favila" en un símbolo no solo de educación, sino también de reconocimiento al mérito y respeto por la historia de Atlacomulco.

*Extracto del libro ATLACOMULCO sus fiestas, tradiciones costumbres y anécdotas de Antonio Corral C.

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