Columna REPORTAJE CENTRAL
Por De la Redacción*
Lo que en agosto de 2014 fue presentado como uno de los proyectos carreteros más importantes del Estado de México y cuya conclusión se prometió para julio de 2016, hoy, más de doce años después, continúa en construcción y con una fecha estimada de operación hasta 2028.

El pasado 21 de agosto de 2014, el entonces gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, acompañado por el entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, y autoridades municipales de Atlacomulco, encabezó el banderazo oficial para el inicio de la construcción de la autopista Atizapán-Atlacomulco. (https://www.facebook.com/photo?fbid=901204549906956&set=a.595621165926699 ).

En aquel acto se anunció una vialidad de 74 kilómetros de longitud, cuatro carriles de circulación y una inversión inicial de 5 mil 860 millones de pesos. Las autoridades aseguraron que la obra reduciría hasta en una hora con quince minutos los tiempos de traslado entre el Valle de México y el norte del Estado, beneficiaría a más de 1.3 millones de habitantes, generaría 6 mil 700 empleos directos y 11 mil 500 indirectos, además de consolidar un corredor estratégico para el transporte de mercancías al formar parte de la vía corta México-Guadalajara y del corredor México-Nogales.
En ese momento también se informó que la autopista estaría terminada en julio de 2016.

Sin embargo, esa meta nunca se cumplió.
Doce años de retrasos
Con el paso de los años, el proyecto enfrentó diversos obstáculos relacionados con la liberación del derecho de vía, adecuaciones técnicas, cambios en el diseño ejecutivo, incremento en los costos de construcción y la compleja geografía montañosa que atraviesa gran parte del trazo.
Todo ello provocó que una de las obras carreteras más ambiciosas del Estado de México acumulara sucesivos retrasos y modificaciones respecto al calendario originalmente anunciado.

Actualmente, la autopista contempla una longitud aproximada de 77 kilómetros, cuatro carriles de circulación, dos túneles, 13 viaductos principales, decenas de estructuras especiales, pasos superiores, plazas de cobro y entronques que permitirán conectar de forma más eficiente el Valle de México con Atlacomulco y los principales corredores carreteros del centro del país.
Atlacomulco, el punto estratégico
La nueva vialidad iniciará en el entronque Chiluca, sobre la autopista Chamapa-Lechería, y concluirá en el municipio de Atlacomulco, donde enlazará con la autopista Atlacomulco-Maravatío, el Arco Norte y la carretera Atlacomulco-Palmillas.

Aunque buena parte de la construcción se desarrolla en municipios como Atizapán de Zaragoza, Isidro Fabela, Jilotzingo, Villa del Carbón y Morelos, el tramo final tendrá un impacto directo en Atlacomulco, que se perfila como uno de los principales nodos logísticos del centro del país.

De acuerdo con los estudios del proyecto, la autopista llegará por la zona nor-oriente del municipio, influyendo en comunidades como San Luis Boro, Diximoxi, El Magueyal, Santiago Acutzilapan y otras localidades cercanas, donde se prevé un incremento en la movilidad, el comercio y la inversión.
Beneficios esperados
Especialistas consideran que la autopista podría convertirse en un detonador económico para toda la región norte del Estado de México al facilitar el traslado de personas y mercancías.

Entre los beneficios proyectados destacan:
*Reducción de hasta una hora en los tiempos de traslado hacia el Valle de México.
*Mayor competitividad para empresas y productores de la región.
*Atracción de inversiones industriales y logísticas.
*Impulso al turismo y al comercio regional.
*Mejor conexión con los corredores carreteros hacia Guadalajara, Morelia, Querétaro y el norte del país.

¿Cuál es el avance de la obra?
La concesionaria mantiene abiertos diversos frentes de construcción y continúa ejecutando trabajos en viaductos, túneles, terraplenes, estructuras especiales y obras de drenaje a lo largo del recorrido. La información oficial del proyecto mantiene como fecha estimada de entrada en operación el año 2028.

Por su parte, reportes federales de infraestructura publicados durante 2025 ubicaban el avance físico de la autopista alrededor del 35 por ciento, cifra que evidencia la magnitud de los trabajos aún pendientes para concluir una obra cuya inauguración originalmente estaba prevista hace una década.
Una promesa que sigue esperando
La autopista Atizapán-Atlacomulco representa uno de los proyectos carreteros de mayor relevancia para el Estado de México. No obstante, también se ha convertido en un ejemplo de cómo una obra anunciada con grandes expectativas puede extenderse durante años por factores técnicos, financieros y administrativos.

Si finalmente entra en operación en 2028, habrán transcurrido cerca de 14 años desde aquel banderazo encabezado por Eruviel Ávila, muy lejos de la promesa inicial que fijaba su conclusión para julio de 2016.
Mientras tanto, miles de automovilistas del norte mexiquense continúan utilizando la carretera libre y la autopista Atlacomulco-Toluca, en espera de que esta nueva vía se convierta, ahora sí, en una alternativa real para mejorar la conectividad de la región.

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