Columna: CULTURA SALUDABLE
Por: Israel Leandro López Sánchez*
La hipertensión, un problema creciente de salud pública
En México, la hipertensión arterial representa uno de los principales problemas de salud pública. De acuerdo con la Secretaría de Salud, se estima que más de 30 millones de personas viven con esta enfermedad, lo que equivale a una de cada cuatro personas, y cerca del 46 % desconoce que la padece. Esta situación dificulta su detección oportuna y aumenta el riesgo de complicaciones graves, como enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal y accidentes cerebrovasculares.

Asimismo, los servicios de salud enfrentan una creciente demanda debido al incremento de enfermedades crónicas no transmisibles, como la hipertensión arterial y la diabetes mellitus, las cuales requieren atención médica continua, tratamientos de largo plazo y un alto consumo de recursos sanitarios.
El panorama en el Estado de México
En el Estado de México, estas enfermedades constituyen un desafío prioritario para el sistema de salud. De acuerdo con la presidenta de la Comisión de Salud, Asistencia y Bienestar Social del Congreso del Estado de México, Jennifer González, aproximadamente una de cada tres personas vive con hipertensión arterial y una proporción importante desconoce su diagnóstico.
Ante este panorama, resulta indispensable fortalecer las estrategias de prevención, promoción de la salud y detección temprana. En este sentido, la integración de la medicina tradicional con la medicina convencional puede contribuir a ampliar la cobertura de los servicios de salud, promover hábitos de vida saludables y mejorar el control de enfermedades crónicas, siempre bajo un enfoque intercultural respaldado por evidencia científica.
Factores de riesgo que favorecen la hipertensión
Entre los principales factores asociados al desarrollo de la hipertensión se encuentran la obesidad, el sedentarismo, la diabetes mellitus, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, una alimentación poco saludable, el colesterol elevado y los antecedentes hereditarios. Asimismo, condiciones como el estrés crónico, la retención de líquidos, las enfermedades renales, la apnea obstructiva del sueño y el uso prolongado de algunos medicamentos, como los corticosteroides y los anticonceptivos hormonales, también pueden favorecer el aumento de la presión arterial.
Una enfermedad silenciosa

Una de las principales dificultades de esta enfermedad es que, en sus etapas iniciales, suele ser asintomática, motivo por el cual muchas personas desconocen que la padecen. Cuando la hipertensión progresa, pueden presentarse manifestaciones como cefalea, zumbido de oídos, visión borrosa o destellos luminosos, náuseas, vómito, epistaxis recurrente, palpitaciones, dolor torácico, ansiedad, confusión y fatiga.
Las complicaciones del diagnóstico tardío
Uno de los principales desafíos de la hipertensión arterial es que un gran número de personas acude a los servicios de salud únicamente cuando presenta síntomas o complicaciones. En muchos casos, el diagnóstico se realiza de forma tardía, cuando ya existe daño en órganos blanco como el corazón, los riñones, el cerebro y la retina, aumentando el riesgo de insuficiencia cardiaca, infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular, arritmias, enfermedad renal crónica, enfermedad arterial periférica, retinopatía hipertensiva e incluso la muerte.
Tratamiento y cambios en el estilo de vida
El tratamiento de la hipertensión debe individualizarse de acuerdo con las características clínicas de cada paciente. Generalmente incluye el uso de medicamentos antihipertensivos, como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA-II), diuréticos tiazídicos, bloqueadores de los canales de calcio y betabloqueadores. Sin embargo, el tratamiento farmacológico debe complementarse con modificaciones en el estilo de vida.
Entre las principales recomendaciones se encuentran reducir el consumo de sal a menos de cinco gramos al día, limitar la ingesta de grasas saturadas, aumentar el consumo de frutas, verduras y alimentos ricos en fibra, mantener un peso saludable, realizar actividad física de forma regular, evitar el consumo de tabaco y alcohol, así como adoptar estrategias para el manejo del estrés.
¿Cómo se mide la presión arterial?

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias mientras el corazón bombea. En un adulto, se considera normal cuando es menor de 120/80 mmHg. Cuando los valores se encuentran entre 120 y 129 mmHg de presión sistólica y la presión diastólica permanece por debajo de 80 mmHg, se clasifica como presión arterial elevada.
¿Cuándo se considera hipertensión?
La hipertensión arterial se diagnostica cuando la presión arterial se mantiene de forma persistente por encima de los valores normales. De acuerdo con las guías clínicas más utilizadas en México y Europa, el diagnóstico de hipertensión se establece con cifras iguales o superiores a 140/90 mmHg, confirmadas en mediciones repetidas. Sin embargo, algunas guías internacionales, como las del American College of Cardiology y la American Heart Association, consideran hipertensión a partir de 130/80 mmHg, debido a que desde estos niveles aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Crisis hipertensiva: una urgencia médica
Cuando la presión arterial alcanza valores de 180/120 mmHg o superiores, se considera una crisis hipertensiva que requiere atención médica inmediata, ya que existe un alto riesgo de daño agudo en órganos como el corazón, el cerebro, los riñones y los ojos.
La importancia de la prevención
Por ello, la Secretaría de Salud recomienda que las personas mayores de 40 años se realicen al menos una medición anual de la presión arterial, además de estudios de glucosa y perfil de lípidos, con el fin de detectar oportunamente factores de riesgo y prevenir complicaciones. En este contexto, la prevención, el diagnóstico temprano, la adherencia al tratamiento y la adopción de hábitos de vida saludables constituyen los pilares fundamentales para el adecuado control de la hipertensión arterial.
Innovación médica para enfrentar las enfermedades crónicas
Ante este panorama, resulta indispensable fortalecer las estrategias de prevención, promoción de la salud y detección oportuna. Ante el incremento sostenido de las enfermedades crónicas, resulta indispensable impulsar nuevas estrategias que complementen los modelos tradicionales de atención médica. En este sentido, la presidenta de la Comisión de Salud, Asistencia y Bienestar Social del Congreso del Estado de México, Jennifer González, destacó la importancia de fortalecer áreas como la medicina regenerativa, la bioingeniería de tejidos y la innovación biomédica.

La legisladora señaló que el modelo convencional de atención, orientado principalmente en el control de los síntomas y la ralentización de la progresión de las enfermedades, presenta limitaciones para lograr una recuperación funcional e integral de los pacientes. Por ello, consideró necesario promover enfoques terapéuticos innovadores que contribuyan a mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida.
Asimismo, enfatizó que la inversión en investigación biomédica, el desarrollo de nuevas tecnologías y la formación de profesionales especializados no debe verse como un gasto, sino como una inversión estratégica para fortalecer el sistema de salud, optimizar el uso de los recursos públicos y ofrecer tratamientos más eficaces, seguros y accesibles para la población.
En este contexto, la integración de la innovación médica con la medicina convencional puede favorecer un modelo de atención preventivo y centrado en las necesidades de las personas, especialmente en comunidades con alta prevalencia de enfermedades crónicas como la hipertensión arterial.

*Estudiante de medicina de 6to semestre de la UAG
*Sitio web: https://www.instagram.com/medicina_leandro?igsh=MXIxZndydTM5NHo1NA==
- Referencias
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