Columna INCÓGNITA LEGAL
Por: Julio César Pastor Herrera*
En la vida cotidiana es muy común escuchar frases como "confía en mí", "nuestra palabra vale más que un contrato" o "no hace falta firmar nada porque nos conocemos desde hace años". Sin embargo, en el ámbito jurídico, la confianza y la buena fe no siempre son suficientes para proteger los derechos de las personas.

Uno de los errores más frecuentes que cometen los particulares es celebrar acuerdos únicamente de manera verbal, sin dejar constancia escrita de los derechos y obligaciones que asume cada una de las partes. Aunque en muchos casos los acuerdos verbales pueden ser legalmente válidos, la realidad es que demostrar su existencia y contenido ante una autoridad resulta mucho más complicado que cuando existe un documento firmado.

Un documento escrito no sólo representa una formalidad; constituye un medio de prueba que brinda certeza jurídica, previene conflictos y facilita la defensa de los derechos de quienes intervienen en una relación jurídica.

¿Qué es un acto jurídico?

Un acto jurídico es la manifestación de voluntad de una o varias personas, destinada a crear, transmitir, modificar o extinguir derechos y obligaciones.

Todos los días realizamos actos jurídicos, muchas veces sin darnos cuenta. Desde rentar una casa, prestar dinero, contratar a un trabajador, comprar un vehículo o celebrar una compraventa, hasta constituir una empresa o firmar un convenio de pago.

Cada uno de estos actos puede generar consecuencias legales importantes, razón por la cual resulta indispensable dejar evidencia documental de lo acordado.

¿Por qué es importante que exista un documento escrito?
  • Proporciona certeza jurídica
El documento permite conocer con precisión qué fue lo que realmente acordaron las partes.

Evita interpretaciones distintas respecto al precio, plazo, forma de pago, obligaciones, penalizaciones o causas de terminación del acuerdo.
  • Constituye un medio de prueba
En caso de un juicio, el documento puede convertirse en la principal prueba para acreditar la existencia del acto jurídico.

Cuando no existe contrato, recibo, convenio o cualquier otro documento, demostrar lo pactado suele depender de testigos, mensajes o indicios, los cuales pueden resultar insuficientes para convencer a un juez.
  • Previene conflictos
Muchos litigios surgen porque las partes recuerdan de manera diferente lo que acordaron.

Un documento bien elaborado elimina dudas y reduce considerablemente la posibilidad de futuras controversias.
  • Protege el patrimonio
Celebrar operaciones importantes sin respaldo documental puede poner en riesgo bienes, dinero e incluso negocios completos.

Una inversión, un préstamo o una compraventa mal documentada puede generar pérdidas económicas difíciles de recuperar.

Por ejemplo…
  • Arrendamiento de un inmueble
Es frecuente que propietarios permitan ocupar un inmueble únicamente con un acuerdo verbal.

Posteriormente pueden surgir conflictos relacionados con:
  • El monto de la renta.
  • El depósito en garantía.
  • El plazo del contrato.
  • Las reparaciones.
  • La desocupación del inmueble.
Con un contrato por escrito, estos aspectos quedan claramente definidos.
  • Préstamos de dinero
Muchas personas prestan dinero a familiares o amigos sin firmar documento alguno.

Cuando llega el momento del pago, el deudor puede negar la cantidad recibida, la fecha de devolución o incluso la existencia del préstamo.

Un pagaré, un reconocimiento de adeudo o un contrato de mutuo evita este tipo de problemas.
  • Compraventa de vehículos
La venta de automóviles mediante simples entregas de dinero y llaves puede ocasionar conflictos relacionados con multas, responsabilidades por accidentes, adeudos fiscales o incluso investigaciones penales si la propiedad no se acredita correctamente.

Un contrato de compraventa firmado por ambas partes brinda seguridad jurídica tanto al comprador como al vendedor.
  • Prestación de servicios profesionales
Abogados, médicos, arquitectos, ingenieros, contadores y consultores frecuentemente prestan servicios sin celebrar contratos.

Ello puede generar desacuerdos sobre honorarios, alcances del trabajo, tiempos de entrega o responsabilidades profesionales.

Un contrato protege tanto al profesionista como a su cliente.
  • Relaciones entre socios
Muchas empresas nacen entre amigos o familiares únicamente mediante acuerdos verbales.

Con el paso del tiempo surgen diferencias respecto a las aportaciones económicas, distribución de utilidades, administración o salida de alguno de los socios.

Estos conflictos podrían evitarse mediante contratos y actas debidamente elaborados.

¿Todos los actos requieren escritura pública?

No.

Existen actos jurídicos que pueden celebrarse mediante contratos privados; sin embargo, otros requieren formalidades especiales para producir plenamente sus efectos legales.

Por ejemplo:
  • La transmisión de la propiedad de determinados bienes inmuebles normalmente requiere escritura pública e inscripción en el Registro Público de la Propiedad.
  • La constitución de algunas sociedades también exige la intervención de un notario público.
  • Determinados poderes legales requieren otorgarse mediante escritura pública para surtir efectos frente a terceros.
Por ello, resulta indispensable conocer qué formalidades exige la ley para cada caso.

Costo - beneficio

La prevención siempre será menos costosa que un juicio. En la práctica profesional, una gran cantidad de litigios tiene su origen en acuerdos mal documentados o, peor aún, en acuerdos que nunca fueron puestos por escrito.

Un contrato elaborado correctamente puede evitar años de procedimientos judiciales, gastos en honorarios, pérdida de tiempo y desgaste emocional.

La asesoría jurídica preventiva no debe verse como un gasto, sino como una inversión destinada a proteger el patrimonio, la tranquilidad y los derechos de las personas.

En suma…

La palabra puede tener un enorme valor moral, pero en materia jurídica el documento escrito constituye la mejor herramienta para otorgar certeza, prevenir conflictos y proteger los derechos de quienes intervienen en un acto jurídico.

No importa si se trata de una compraventa, un préstamo, un arrendamiento, una prestación de servicios o una sociedad mercantil: dejar constancia por escrito de lo acordado permite acreditar la voluntad de las partes y facilita la solución de cualquier controversia.

En derecho, la mejor estrategia es que el problema no exista y eso se llama: prevención. Un documento bien elaborado puede marcar la diferencia entre una relación jurídica exitosa y un litigio largo, costoso e incierto.

*Socio fundador de la firma jurídica Incógnita Legal y creador de contenido

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