Columna. SEMBRANDO CIENCIA
Autores: Dr. en C. Juan Martín Talavera-González/Dra. en C. Sandra Blas-Yáñez*
Cuando pensamos en los peligros de un hospital, solemos imaginar enfermedades graves o cirugías complejas. Sin embargo, existe un enemigo invisible que preocupa profundamente a la comunidad médica internacional: la bacteria Acinetobacter baumannii. Este microorganismo se ha convertido en una de las principales causas de infecciones hospitalarias en todo el mundo, afectando la piel, las vías urinarias y el sistema respiratorio. Su peligrosidad es tal que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha clasificado como una amenaza de "prioridad máxima" para la salud humana.
¿Qué es exactamente este microbio y por qué es tan peligroso?
Acinetobacter baumannii es un tipo de bacteria que pertenece a una familia con más de 50 especies distintas. Aunque la mayoría de sus "parientes" son completamente inofensivos, esta variedad en específico destaca por ser la más agresiva y dañina. Lo que la vuelve verdaderamente temible es su asombrosa capacidad para resistir situaciones extremas que matarían a otros microbios. Puede sobrevivir a los desinfectantes comunes y soportar largos periodos de sequedad total en el ambiente.
​Por si fuera poco, tiene la habilidad de construir "biofilms", que son una especie de capas protectoras o escudos resistentes. Estas capas le permiten adherirse con fuerza tanto a los tejidos del cuerpo humano como a superficies plásticas o metálicas, incluyendo dispositivos médicos vitales como los respiradores artificiales y las sondas. Cuando la bacteria coloniza estos equipos, se vuelve sumamente difícil de eliminar, facilitando que los pacientes vulnerables contraigan neumonías o infecciones graves.
¿Cómo ataca a nuestro cuerpo y qué provoca?
Una vez que logra ingresar al organismo, la bacteria despliega una serie de armas químicas para destruir las células del paciente. Una de sus estrategias más dañinas consiste en liberar unas pequeñas esferas cargadas de toxinas. Estas toxinas viajan directamente hacia las mitocondrias, que son las centrales energéticas de nuestras células. Al atacarlas, provoca que se rompan, bloquea la producción de energía y causa la muerte celular. Si el sistema inmunológico no logra contener la invasión, la bacteria puede provocar infecciones mortales en los pulmones, meningitis en el cerebro o sepsis, que es una infección generalizada en la sangre.
¿Cómo se defiende nuestro organismo de este invasor?
​Afortunadamente, nuestro cuerpo no se queda de brazos cruzados. La primera línea de defensa está en las células de nuestros tejidos, las cuales producen sustancias naturales que intentan frenar el crecimiento bacteriano. Además, el cuerpo cuenta con receptores especiales que funcionan como sensores de alarma para detectar la presencia del enemigo. Al activarse la alarma, el organismo envía un ejército de células de defensa llamadas neutrófilos, que son los principales encargados de devorar y destruir a la bacteria mediante la producción de moléculas de oxígeno altamente reactivas.
¿Existe solución contra esta superbacterias?
El gran dolor de cabeza para los médicos es que este microbio es una "superbacteria" resistente a casi todos los antibióticos conocidos. Debido al uso excesivo de medicamentos, la bacteria ha desarrollado bombas internas para expulsar los fármacos de su cuerpo. Actualmente, los científicos buscan alternativas desesperadamente, como terapias con virus diseñados para matar bacterias, vacunas experimentales o combinaciones de múltiples antibióticos para intentar debilitarla.

Referencia

Tiku, V. (2022). Acinetobacter baumannii: Virulence strategies and host defense mechanisms. DNA and Cell Biology, 41(1), 43–48. https://doi.org/10.1089/dna.2021.0588

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