Columna: CON LETRA DE LEY
Por: Rubén Alejandro Domínguez Bernal*
Durante años, hablar de inteligencia artificial parecía un tema exclusivo de películas de ciencia ficción, sin embargo, hoy forma parte de nuestra vida cotidiana, herramientas capaces de redactar textos, generar imágenes, imitar voces y tomar decisiones automatizadas ya están presentes en ámbitos laborales, educativos, comerciales e incluso jurídico. Ante este avance tecnológico surge una pregunta cada vez más importante ¿puede una inteligencia artificial cometer un delito?

La respuesta, desde el punto de vista jurídico actual, no es tan sencilla como parece.

En México, el derecho penal parte de la idea de que únicamente las personas pueden ser responsables de un delito, ya que para ello debe existir voluntad, conciencia y capacidad de comprender las consecuencias de los actos realizados, es decir, el sistema penal fue diseñado pensando en conductas humanas, no en máquinas o sistemas automatizados.

Sin embargo, la inteligencia artificial ha comenzado a generar escenarios completamente nuevos, actualmente existen programas capaces de crear videos falsos, clonar voces humanas, manipular fotografías e incluso redactar mensajes diseñados para engañar personas, estas herramientas han sido utilizadas en fraudes, extorsiones, robo de identidad y campañas de desinformación.

El problema jurídico aparece cuando se intenta determinar quién debe responder legalmente por esos actos, por ejemplo, imaginemos el caso de una inteligencia artificial utilizada para imitar la voz de una persona y solicitar dinero a sus familiares mediante llamadas falsas, también podrían generarse videos alterados digitalmente para dañar la reputación de alguien o influir en decisiones políticas y sociales, aunque materialmente la acción fue ejecutada por un sistema automatizado, detrás de ello normalmente existe una intervención humana quien diseñó el sistema, quien lo programó o quien decidió utilizarlo.

Esto lleva a un debate jurídico importante, la inteligencia artificial, por sí sola, no posee conciencia, intención ni voluntad propia, por lo que actualmente no podría considerarse sujeto penalmente responsable.

En otras palabras, una máquina no puede ir a prisión ni responder ante un juez como lo haría una persona, no obstante, el verdadero reto para el derecho consiste en determinar hasta dónde llega la responsabilidad humana cuando interviene la inteligencia artificial ¿Debe responder únicamente quien la utiliza? ¿También quien la desarrolla? ¿Qué ocurre cuando los sistemas automatizados actúan de manera impredecible o fuera de los parámetros originalmente establecidos?

La legislación mexicana aún no cuenta con una regulación específica sobre estos temas, si bien algunos delitos relacionados pueden perseguirse mediante figuras jurídicas ya existentes, como fraude, amenazas, falsificación o daño moral, la realidad es que el avance tecnológico ha comenzado a superar la capacidad de respuesta de la ley.

A nivel internacional, algunos países ya trabajan en regulaciones enfocadas en inteligencia artificial, protección de datos y manipulación digital, la preocupación no es menor el uso irresponsable de estas tecnologías puede afectar derechos fundamentales como la privacidad, la dignidad humana, la seguridad y la libertad de información.

No se trata de frenar el desarrollo tecnológico, la inteligencia artificial también representa enormes beneficios para la medicina, la educación, la seguridad y el acceso al conocimiento, sin embargo, toda herramienta poderosa requiere límites y mecanismos de control que eviten abusos.

La historia del derecho demuestra que las leyes evolucionan conforme cambian las sociedades, hoy, la inteligencia artificial representa uno de los mayores desafíos jurídicos de nuestra era, y aunque actualmente una máquina no pueda ser considerada delincuente en términos legales, la pregunta que realmente debemos hacernos es otra ¿está preparado el sistema jurídico para enfrentar los delitos del futuro?

“Porque mientras la tecnología aprende y evoluciona todos los días, el derecho aún intenta alcanzarla.”

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Abogado miembro de la firma jurídica Incógnita Legal 📖

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