Columna: PULSO SOCIAL
Por Arturo Allende González
El fallido intento de recortar el calendario escolar 2025-2026, invita a realizar una lectura sobre algunos aspectos relacionados con el referido suceso. El anuncio de ajustar el calendario escolar lo hizo el Secretario de Educación el 7 de mayo y a partir de ese día, se suscitaron expresiones y reacciones que representan en mi opinión, lecciones -a tener presentes- generadas por el fallido intento de modificar la agenda escolar. El anuncio del secretario Mario Delgado, hablaba de una decisión aprobada por votación unánime de los miembros del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONADEU). Ante la cascada de reacciones generada por el anuncio del recorte al calendario, la presidenta Sheinbaum Pardo, matizó el anuncio, señalando que no era algo definitivo, que se trataba de una propuesta, que se haría una revisión del asunto. Lectura.- Luego entonces, el secretario Delgado Carrillo se fue por la libre con el anuncio del ajuste al calendario o existe deficiente comunicación entre el Secretario de Educación y la Presidenta de la República. No resulta lógico y menos aún creíble que un asunto tan delicado, careciera del visto bueno de la presidenta Sheinbaum. Se enfatizó no sólo en voz del Secretario de Educación, sino de la propia presidenta de la República, que la medida de ajustar el calendario original, era una decisión consensuada por las y los secretarios estatales de Educación que integran el Consejo Nacional de Autoridades Educativas; sin embargo, la propia titular del Ejecutivo Federal, declaró “ahora salieron gobernadores a decir que no están de acuerdo”. Lectura.- ¿Las y los secretarios de Educación carecen de la autoridad para tomar decisiones como representantes del gobierno de su estado en materia educativa?, de ser así, la seriedad del CONADEU, queda en entre dicho. La escalada de críticas y expresiones de inconformidad por parte de especialistas, padres de familia y tutores, maestros, cámaras empresariales, comunicadores, analistas y opositores políticos, pero sobre todo, de la abrumadora mayoría de la sociedad mexicana, determinaron la reconsideración del Gobierno Federal y del Consejo Nacional de Autoridades Educativas, de mantener sin cambios la versión original del calendario escolar 2025-2026, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 9 de junio de 2025. Lectura.- Con la marcha atrás a la intención de ajustar el calendario escolar, quedó inobjetablemente demostrado que cuando hay razones para decirle no a las instancias gubernamentales, de cualquiera de los tres niveles y de cualquier partido político, la fuerza de la sociedad es contundente, sobre todo, cuando se trata de defender un derecho fundamental como la educación de niños y adolescentes. La inconformidad social al ajuste del calendario escolar se sustentó en reconocer el acentuado rezago educativo que registra actualmente nuestro país, causado -entre otros factores- por la calidad de aprendizajes, desigualdad de oportunidades, acentuada deserción escolar, deficiente evaluación de los saberes escolares, limitado acceso de un alto porcentaje de alumnos a Internet y a dispositivos electrónico-digitales, etcétera. El Secretario de Educación del Gobierno Federal, admitió el 11 de mayo que, en la discusión del ajuste al calendario escolar, faltaron las voces de madres, padres de familia y maestros. Lectura.- Omisión que raya -situación poco probable-, en un desconocimiento de la Ley General de Educación, más bien se percibe como una acción intencional de pasar por alto el derecho de padres de familia, tutores y docentes de expresar su opinión sobre el tema, a partir de considerar que difícilmente obtendrían su respaldo a la absurda iniciativa. El Artículo 3 del citado ordenamiento jurídico, es claro y contundente: “El Estado fomentará la participación activa de los educandos, madres y padres de familia o tutores, maestras y maestros, los pueblos indígenas y afromexicanos, así como de los distintos actores involucrados en el proceso educativo y, en general, de todo el Sistema Educativo Nacional, para asegurar que éste extienda sus beneficios a todos los sectores sociales y regiones del país”. A caso con decisiones como el pretendido recorte de 40 días al calendario escolar, aludiendo como justificantes: “el calor extremo y los problemas de movilidad que provocará el Mundial de Futbol”, se abonaría a lograr el propósito de la ley general en la materia, en cuanto a que “El Estado está obligado a prestar servicios educativos con equidad y excelencia”. Lectura.- La respuesta categórica es ¡NO!, por el contrario, se estaría irresponsablemente afectando el proceso enseñanza-aprendizaje de millones de niños y adolescentes a lo largo y ancho de nuestro país. En conclusión, el asunto debió ser manejado con mucha mayor sensibilidad política y con elementos sólidos y no con argumentos absurdos, por decir lo menos.

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