Columna: CON LETRA DE LEY
Por: Rubén Alejandro Domínguez Bernal*
Hay una idea que se repite con fuerza en el discurso jurídico, la ley es igual para todos, en teoría, suena impecable, en la práctica, resulta incómoda.
Porque hay momentos en los que aplicar la ley al pie de la letra no solo no resuelve un conflicto, sino que lo agrava y entonces surge una pregunta inevitable ¿cumplir la ley siempre es hacer justicia?
El derecho, como sistema normativo, busca ordenar la vida en sociedad, establece reglas claras, define conductas permitidas y prohíbe aquellas que afectan a otros, sin embargo, la realidad social no es rígida, no es uniforme, y mucho menos es justa, por sí misma es compleja, desigual y, en muchas ocasiones, profundamente humana, ahí es donde la ley, en su intento de ser general, se encuentra con la vida, que siempre es particular.
PENSEMOS EN UN CASO COMÚN, UNA FAMILIA QUE OCUPA UN INMUEBLE SIN TENER UN TÍTULO LEGAL
Desde el punto de vista jurídico, la situación es clara no tienen derecho a permanecer ahí, la ley protege la propiedad privada y el dueño puede exigir la restitución del bien, pero, ¿qué ocurre cuando esa familia no tiene otro lugar a dónde ir? ¿Cuándo hay menores de edad involucrados? ¿Cuándo el desalojo implica dejarlos en la calle? La norma se cumple, sí, pero la sensación de justicia se tambalea.
Este tipo de situaciones evidencian una tensión constante entre dos conceptos que suelen confundirse, y son la legalidad y justicia. La legalidad implica actuar conforme a la norma, la justicia, en cambio, implica dar a cada quien lo que le corresponde, considerando las circunstancias no siempre coinciden.
El problema no es la existencia de la ley, sino su aplicación automática, desprovista de contexto un sistema jurídico que se limita a aplicar normas sin interpretar realidades corre el riesgo de volverse insensible y un derecho insensible deja de cumplir su función social.
Aquí es donde entra el papel fundamental de los operadores jurídicos, jueces, abogados, autoridades. La interpretación no es un lujo, es una necesidad no se trata de ignorar la ley, sino de entenderla en su propósito el derecho no puede ser una camisa de fuerza; debe ser una herramienta que permita resolver conflictos de manera justa, no solo correcta.
En México, como en muchos otros países, existen figuras jurídicas que buscan equilibrar esta tensión el principio pro persona, la interpretación conforme los derechos humanos como eje rector pero su efectividad depende de algo más que su reconocimiento, en la norma depende de la voluntad de aplicarlos.
Porque al final, el verdadero desafío del derecho no es crear leyes perfectas, sino aplicarlas de manera humana entender que detrás de cada expediente hay historias, contextos y consecuencias reales que una resolución no solo cierra un caso, sino que impacta vidas.
La justicia, si realmente pretende serlo, exige algo más y es sensibilidad, criterio y, sobre todo, conciencia de la realidad que pretende regular.
CUMPLIR LA LEY ES INDISPENSABLE, PERO NO DEBERÍA SER
SUFICIENTE.
Con Letra de Ley.
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*Abogado miembro de la firma jurídica Incógnita Legal 📖
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