Por: Mari Jose Rivera Benítez*
La gestación o embarazo es el estado en el que se encuentra una mujer desde la concepción hasta el parto. Es el periodo, de unas 40 semanas de duración, de desarrollo del ser humano comprendido desde la fecundación hasta el nacimiento.
La fisioterapia obstétrica tiene como fin la prevención de las alteraciones y complicaciones que pueden darse durante la gestación, el parto y el posparto, así como su tratamiento mediante la utilización de distintas técnicas fisioterapéuticas.
La terapia va a facilitar medidas preventivas y terapéuticas para las posibles alteraciones del embarazo, el parto y el posparto.
Los cambios que se dan durante la gestación son metabólicos, musculoesqueléticos y psicológicos.
Durante el embarazo se dan una serie de cambios adaptativos necesarios en los aparatos y sistemas del organismo de la mujer. La evolución favorable del embarazo requiere de una adaptación del organismo materno; pero, si dichas modificaciones no son las más apropiadas, pueden contribuir a que se presenten ciertas complicaciones como puede ser el dolor lumbopélvico.
El cambio más importante durante el embarazo es la modificación de la postura. El dolor lumbopélvico es una de las molestias más frecuentes y con mayor prevalencia durante el embarazo. Dicha complicación es el mayor problema socioeconómico y de salud en los países europeos; ya que afecta a la continuidad del trabajo provocando bajas laborales y reduciendo la eficacia en el puesto de trabajo.
Esta afección es de origen musculo-esquelético y las causas más comunes del proceso, están relacionadas con una modificación en la biomecánica de la embarazada. Estas modificaciones son secundarias a la fisiología materna; pues existe un compendio de adaptaciones estructurales, metabólicas y psicológicas que son las encargadas del dolor lumbopélvico en el embarazo y el parto.
En general, la mujer gestante puede desempeñar su trabajo habitual, siempre y cuando no le produzca una fatiga excesiva. Son inadecuados aquellos trabajos que requieran el contacto con sustancias especialmente tóxicas y, poco recomendables los que se está sentada durante más de 6 horas.
Por lo que se refiere al ejercicio deportivo, no son recomendables los deportes que se utilicen amplitudes articulares extremas ni los que son peligrosos por las caídas. Los ejercicios gimnásticos suaves deben practicarse a diario ya que sirven para mantener una condición física óptima.
El tratamiento fisioterapéutico aplicado es efectivo y positivo en alteraciones propias del embarazo, tales como dolor lumbar y pélvico, diástasis de los rectos abdominales, distensión del suelo pélvico e incontinencia urinaria; su efectividad también se demuestra en las alteraciones del parto.
El fisioterapeuta se encarga de la prevención y del tratamiento de las alteraciones fisiológicas del embarazo, de la ergonomía, de las técnicas de relajación y de respiración, del programa de ejercicios en el postparto, de la recuperación en el puerperio y de las complicaciones del puerperio.
Las mujeres embarazadas deben recibir educación terapéutica y ejercicios para saber cómo mantener una postura correcta mientras realizan las actividades de la vida diaria para que la espalda no sufra sobrecarga y tenga una alineación correcta.
Además, se ha observado una alta relación entre mujeres con disfunción de la musculatura con el padecimiento de dolor lumbopélvico. Por ello, se recomienda realizar ejercicios con pesas teniendo una postura correcta de espalda. Así mismo, es necesario hacer hincapié para que se haga un uso correcto de los cojines y almohadas y, para que al levantarse y al acostarse de la cama se haga con buena técnica para evitar sobrecarga lumbar y por tanto, dolor.
La práctica regular de ejercicio físico, los estiramientos, la utilización de masoterapia, hidroterapia, termoterapia y fisioterapia respiratoria resultan beneficiosas como prevención y tratamiento de las complicaciones durante el embarazo, el parto y el posparto.

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