Por Antonio Corral Castañeda*
El atrio o plaza actual de la Parroquia de Santa María de Guadalupe, en nada se parece ya a lo que era hace cerca de 55 años, en virtud de que las modificaciones a que fue sujeto eliminaron algunos monumentos y otros elementos materiales de incalculable valor histórico y artístico, como fueron la cruz atrial, los mausoleos, los portones y el enrejado, en virtud de que se encontraba protegido por una barda de base y barandales de fierro en la parte superior. En su interior, a manera de ornato, sobresalían enormes y viejos árboles de los llamados pinos y fresnos.

Haciendo un poco de historia, es sabido que desde antes de 1658 la Parroquia tenía, como todas, su propio cementerio, ubicado precisamente en el espacio que anteriormente ocupó el atrio (actual Plaza “Arturo Vélez Martínez"), mismo que dejó de operar por los años de 1858-59 al separarse la Iglesia del Estado, es decir, cuando Don Benito Juárez expidió las Leyes de Reforma. En el acta de cabildo del 23 de septiembre de 1864 se habla del Cementerio de la Parroquia, adjunto a la calle de la Estación Menor, junto a la casa del finado Ignacio Varas de Valdés. De igual forma, en el acta del día 5 de junio se precisa: En 1852 fue sepultada la señora Dolores Velasco de Reyes en el Cementerio de esta parroquia, lugar prohibido por la ley y no pagaron los $50.00 de multa.

Al respecto comentan las personas de edad avanzada que cuando en los años de 1942-1943 se trazó y construyó la carretera Toluca-Palmillas-Querétaro, que se hizo pasar por pleno centro de Atlacomulco, al llevar a cabo las excavaciones quedaron expuestos varios restos humanos, debido esto a que se tomó una parte del terreno que comprendía el mencionado cementerio parroquial (atrio).

Por otro lado, en 1935 se destruyó una pileta grande que había en la parte sur del atrio, con la finalidad de aprovechar el material utilizándolo en la construcción de los lavaderos públicos de las Fuentes, que en ese tiempo se estaban reconstruyendo. En 1936 se plantaron varios árboles de los llamados cedros, y en 1959, con la valiosa colaboración del C. Justo Monroy y otras personas, se instalaron cuatro postes con sus focos a fin de iluminar la zona y evitar inmoralidades, quedando bajo el cargo de la parroquia el pago de la luz que se gastara.

Antes de que sufriera las modificaciones que ahora presenta lo que fuera el antiguo atrio, existían a la entrada de la parroquia, casi pegados a los muros de la fachada, dos monumentos o mausoleos que guardaban los restos mortales de dos distinguidos atlacomulquenses. El de la derecha era una pirámide terminada en punta de diamante que contenía los restos de Don Isidro Fabela Medrano, padre del Ing. Francisco Trinidad Fabela Vélez y abuelo del Lic. Isidro Fabela Alfaro.

El de la izquierda era un túmulo abovedado, rematado en su centro por una cruz, en el que se encontraba sepultado el Gral. Ignacio Varas de Valdés. Ambos tenían sus respectivas placas de mármol con sus nombres y fechas. Al remodelarse el atrio en 1970, la tumba de Don Isidro Fabela fue reubicada en el jardín lateral del sagrario (eliminado en el año 2005, pegada a la pared izquierda de la parroquia, y los restos del Gral. Ignacio Varas de Valdés fueron trasladados por indicación del Obispo Arturo Vélez Martínez a una cripta de la catedral en la ciudad de Toluca, en virtud de que era su familiar cercano. Había una tercera tumba en forma de pirámide que correspondía, al parecer, a Don Francisco Mondragón. De igual manera, en la parte norte del atrio, se cuenta, se encontraba también la tumba de Pedro Atlazontli, quien fuera Justicia Mayor de Atlacomulco por el año de 1639.

Por lo que se refiere a la Cruz Atrial(1), labrada en piedra, se recuerda que se ubicaba a muy poca distancia de la entrada principal, del lado izquierdo y a 4 o 5 metros, más o menos, de la barda perimetral. También fue derribada y según información obra en el poder particular e ilegal de una familia de Atlacomulco. Respecto a las rejas y barandales de fierro que había alrededor del atrio, bellamente elaborados, fueron entregados al Pbro. Arturo Domínguez, y la mayor parte está colocada en el edificio que hoy ocupa el Seminario Menor, sito en la Av. Miguel Hidalgo Nte.

La remodelación y acondicionamiento del atrio de la Parroquia de Santa María de Guadalupe se realizó en el año de 1970, siendo presidente municipal el C. Rosendo Monroy Cruz. Al frente de la parroquia estaba el Señor Cura Arturo Domínguez, quien prestó sus servicios ministeriales en este lugar durante el periodo 1967-1971. Esta obra tuvo su origen el día 14 de marzo de 1970, cuando en sesión de cabildo se determinó solicitar la anuencia del señor obispo de Toluca, Dr. Arturo Vélez Martínez (oriundo de Atlacomulco), para que en el espacio que ocupaba el atrio se construyera una plaza moderna y se ampliara el jardín, petición que fue aprobada el 17 de abril del mismo año, dando la autorización para disponer del terreno y reformar dicho atrio, con la salvedad de que se formularan dos proyectos y fueran sometidos a consideración del prelado.

En una carta que le envío el señor obispo al Cura Arturo Domínguez, le comunica que aprobó el plano que presentó el C. Rafael Valencia para el arreglo del atrio de la iglesia parroquial, exhortándolo a la vez para que les prestara toda la ayuda en las obras, y que les hablara a los fieles para que brindaran su colaboración.

La Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material, encargada de los trabajos de remodelación del atrio parroquial, en colaboración directa con el ayuntamiento (1970), estaba integrada por las siguientes personas:
Presidente: Rafael Valencia Medrano
Secretario: Manuel Mendoza Ortega
Tesorero: Nicolás Montiel Flores
Vocales: Roberto Gutiérrez M., Porfirio Ortega L., y Enrique Monroy V.

La obra estuvo bajo la supervisión del Arq. Bernardo Monroy Vélez y se empezaron a derribar las bardas y árboles del atrio el 27 de abril de 1970. Prestaron sus camiones para el acarreo del material de demolición los señores Ricardo Monroy Robles, Miguel Becerril, José Colín, Rafael Valencia, J. Guadalupe Monroy García, José Becerril, Juan Zaldívar y Jorge Escamilla.

El ayuntamiento cooperó con la suma de $35,000.00 y, entre otros, los ingresos que se obtuvieron fueron por los siguientes conceptos:
Ganancias de rifas efectuadas: $ 2,808.00
Venta de teja y piedra de las bardas del atrio: 564.60
Donativo del Banco Agrícola de Atlacomulco: 500.00
Rifa de un automóvil marca Dodge Dart: 55,900.00
Ganancias de una noche mexicana: 4,070.00
Corrida de toros en el lienzo charro: 1,000.00
Donativo de los fotógrafos del atrio: 425.00
Ganancias obtenidas de una variedad artística: 1,500.00
Donativo del señor Nemesio Díez: 5,000.00
Remanentes de la junta local de agua potable: 15,033.92

Díez años después, a solicitud específica de varios habitantes de la cabecera municipal, en el sentido de que la plaza construida frente a la Parroquia de Santa María de Guadalupe se le impusiera el nombre de Obispo “Arturo Vélez Martínez”, el cabildo en pleno aprobó por unanimidad la iniciativa como Primer Obispo de la Diócesis de Toluca, con la admiración y amor que le guardaban sus paisanos.
¿Quién fue Arturo Vélez Martínez?

Siendo hijo de don Juan Nepomuceno Vélez Flores y María de los Ángeles Martínez Varas de Valdés, nació en Atlacomulco, Méx., el 10 de septiembre de 1904. Tuvo seis hermanos: Josefa, Isauro, Alberto, María, Juan Manuel y Ernesto. En 1921 ingresó al Seminario Conciliar de México donde fue nombrado Sotaministro y ayudante del Arzobispo de México, Dr. Pascual Díaz Barreto, de quien recibió el 29 de junio de 1934 las órdenes sacerdotales. Un día después de su ordenamiento celebró su primera misa en la Basílica de Guadalupe, y el día 8 de junio del mismo año se efectuó su cantamisa en Atlacomulco, su pueblo de origen.

Fue vicario cooperador en Sultepec (1934); vicario fijo de la Gavia y titular de la parroquia de Villa Victoria (1938). Se desempeñó como párroco en los pueblos de San Buenaventura, Ixtapan del Oro, Santo Tomás de los Plátanos y San Martín Otozoloapan (1939). El 19 de noviembre de 1940 se le encomendó la parroquia de San Bartolo Otzolotepec, junto con la de Xonacatlán, y tiempo después las de Villa Cuauhtémoc y San Lorenzo Huitzitzilpan, hasta que el 2 de enero de 1948 lo asignaron a la parroquia de San José en la ciudad de Toluca, como vicario foráneo.

El día 11 de abril de 1951, el Vaticano envió las bulas y lo preconizó como Primer Obispo de la Diócesis de Toluca. Su primera misa pontifical la ofreció en esta su tierra natal, el 19 de abril de 1951, en el Santuario del Señor del Huerto. Durante su obispado dio término a la construcción de la catedral de Toluca. Ante su dedicación por las vocaciones sacerdotales, el Arzobispo Luis María Martínez lo nombró promotor de la obra diocesana de las vocaciones del Arzobispado de México. Murió el 22 de agosto de 1989 en la ciudad de Toluca, Méx., después de haber permanecido al frente de la diócesis durante cerca de 30 años.

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(1) Nota relacionada: https://revistadinteres.com.mx/2025/05/05/se-cumplen-12-anos-del-regreso-de-la-cruz-atrial-a-su-lugar-de-origen/
- Extracto del libro ATLACOMULCO Historia de sus Calles, Plazas y Jardines de Antonio Corral C.
- Fotografías Archivo Revista d’interés
- Fotografía Obispo Arturo Vélez Martínez del libro 30 Atlacomulquenses distinguidos del Profr. Antonio Corral C.





