SE CUMPLEN 12 AÑOS DEL REGRESO DE LA CRUZ ATRIAL A SU LUGAR DE ORIGEN
Texto original publicado el 17 de mayo de 2013 en Revista d'interés*
Con la ceremonia realizada el día 3 de mayo de 2013, se dio punto final a una espera de más de cuatro décadas en las que la Cruz Atrial de la Parroquia de Santa María de Guadalupe dejó de adornar la parte frontal de este recinto.
Autoridades civiles y religiosas, así como ciudadanos en general, atestiguaron la restitución de esta pieza histórica, la cual fue retirada durante la remodelación y acondicionamiento del atrio, hecho iniciado el 27 de abril de 1970, ya que previamente, el 14 de marzo, se acordó por sesión de cabildo llevar a cabo dicho proyecto, para el cual se solicitó la anuencia de autoridades religiosas.
Como dato complementario, en estas acciones, además de la Cruz Atrial, también se removió el enrejado que circundaba este espacio; mismo que actualmente se encuentra en el Seminario Menor.
Aunque se desconoce la fecha de elaboración de esta Cruz Atrial, es posible especular que su fabricación debió ser cercana a la época en que se levantó la iglesia central de este municipio, misma que, se menciona en la obra Memorial de la Parroquia de Santa María de Guadalupe Atlacomulco, Mex., pudo realizarse en el primer tercio del siglo XVII, o en 1655 (p. 17).
Abundando en los datos históricos, la importancia que reviste a las cruces atriales en México tiene que ver directamente con el proceso de evangelización posterior a la conquista militar por parte de las fuerzas españolas. En esencia, las cruces atriales tenían distintas funciones, entre las cuales se menciona fijar el centro de las poblaciones o servir como punto de reunión en los procesos donde se instruía en el catolicismo a la población indígena.
Particularmente en el caso de la Cruz Atrial de Atlacomulco, en la obra: "Atlacomulco Historia de sus Calles Plazas y Jardines", cuya autoría corre a cargo del Profr. Antonio Corral Castañeda, se consigna: “Por lo que se refiere a la Cruz Atrial (sic), labrada en piedra, se recuerda que estaba ubicada a muy poca distancia de la entrada principal, del lado izquierdo y a 4 o 5 metros, más o menos, de la barda perimetral” (p. 167).
En ese mismo texto también se hace notar que la Cruz Atrial fue derribada y, en ese momento, obraba en poder “particular e ilegal” de una familia atlacomulquense.
Situándonos en el tiempo de estos sucesos, es decir en el año de 1970, durante la administración municipal de Rosendo Monroy Cruz, se estableció una Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material, integrada por el Profr. Manuel Mendoza Ortega, el C. Nicolás Montiel Flores, el C. Roberto Gutiérrez Monroy, el C. Porfirio Ortega Lovera y el C. Enrique Monroy Velasco. Dicha junta estaba presidida por el C. Rafael Valencia Medrano, quien, a final de cuentas, terminó custodiando la Cruz Atrial.
LA CUSTODIA DE LA CRUZ
A este respecto existen diferentes versiones sobre cómo fue que esta pieza se encontraba en manos del Sr. Rafael Valencia. De ese modo, d´interés charló con la segunda regidora del ayuntamiento de Atlacomulco, la Lic. Patricia Garduño Monroy, quien estuvo al tanto de los trabajos para restituir esta pieza histórica a su lugar original.
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En ese sentido, la regidora Garduño comenta, según la versión que posee, que la cruz atrial fue rescatada por el señor Valencia de entre los desperdicios que se desecharon en la remodelación de lo que actualmente es la plaza Arturo Vélez Martínez. De igual forma, la regidora comenta que el hallazgo se dio de manera fortuita.
Siguiendo con esta historia, recalcó que, durante estos 43 años que se mantuvo bajo el resguardo de señor Rafael Valencia y, tras su fallecimiento, al cuidado de su esposa; siempre se manejó la idea de que la cruz atrial debía ser colocada en el mismo sitio que le pertenecía originalmente, por lo cual fue rechazada la petición de entregarla para ser colocada en el Museo Histórico de Atlacomulco.
No obstante, otras versiones señalan que, originalmente, la cruz atrial no iba a ser desechada, sino que, posterior a los trabajos de adecuación en el atrio, volvería a ser colocada en su sitio. De ese modo, se asegura que en ningún momento el señor Rafael Valencia la rescató de los desechos, sino que únicamente fungió como la persona asignada para custodiarla hasta el momento en que se tuviera que colocar en su sitio.
Así mismo, y siempre bajo la misma versión, con el paso del tiempo fueron muchas las peticiones que se le realizaron para restituir esta pieza, ya sea para colocarla en el Museo Histórico de Atlacomulco o en el mismo atrio de la iglesia, mismas a las que, en todo momento, se negó.
Sea como cuál sea la versión correcta; a la llegada de esta nueva administración encabezada por el Mtro. Arturo Vélez, se retomó el proyecto de situar la cruz atrial frente a la parroquia de Santa María de Guadalupe, por lo cual, tras el deceso del señor Rafael Valencia, su viuda, la señora Teresa Monroy de Valencia, aceptó ceder esta pieza.
Centrándonos en el evento de colocación de la cruz atrial, durante la ceremonia presidida por el alcalde de Atlacomulco, Mtro. Arturo Vélez Escamilla y el obispo de la Diócesis Atlacomulco Mons. Juan Odilón Martínez García, este último refirió que, a pesar de su aparente sencillez, la cruz atrial de Atlacomulco tiene una importante carga histórica y religiosa, por lo cual, más que un objeto de arte, es una señal de identidad para los ciudadanos.
Fotografía Rubén Garduño
Cabe destacar que, a diferencia de otras piezas de este tipo, adornadas con un buen número de elementos místicos y religiosos, la cruz atrial de Atlacomulco no se encuentra esculpida con ninguna clase de símbolo.