Por Mari Jose Rivera Benítez*

Es la patología más común entre los recién nacidos y se puede dar en el nacimiento, periodo intrauterino, periodo perinatal, lactancia e infancia.

El término displasia congénita de cadera hace referencia a una alteración en el desarrollo de la articulación coxofemoral del niño.

Es una alteración frecuente en nuestra sociedad, lo que hace tan importante un diagnóstico en los primeros instantes de vida buscando una solución sea más fácil y rápida. Sin embargo, esto no siempre es posible, requiriendo así el niño una intervención quirúrgica para reducir la luxación. En este punto es donde es vital la importancia de la fisioterapia para garantizar una correcta recuperación del paciente.

La incidencia de esta enfermedad es distinta en función de varios factores:

– La zona geográfica

– La raza del niño (mayor incidencia en la raza blanca)

– Sexo (mayor incidencia en sexo femenino)

– Factores genéticos

– Costumbres (uso de rebozos)

– Limitan el movimiento intrauterino del feto

– Embarazo múltiple

Los siguientes son signos más comunes de la DDC. Sin embargo, cada bebé puede experimentar los síntomas de manera diferente. Algunos de los síntomas pueden incluir los siguientes:

– La pierna puede parecer más corta del lado de la cadera luxada.

– La pierna del lado de la cadera luxada puede girar hacia afuera.

– Los pliegues en la piel del muslo o glúteos pueden parecer disparejos.

– El espacio entre las piernas puede parecer más ancho de lo normal.

En cuanto al diagnóstico, es de suma importancia que se realice un diagnóstico lo más pronto posible (primer mes de vida) ya que cuanto antes se lleve a cabo un tratamiento, el pronóstico de la enfermedad mejorará.

Para ello es muy importante la realización de exámenes y valoraciones en los primeros instantes de vida del niño, así como durante los primeros meses tanto por parte de profesionales de la salud como por parte de los padres del niño.

Los objetivos principales en el tratamiento de la displasia de cadera son la reducción de dicha articulación para recuperar la posición correcta, estabilizar y normalizar la anatomía de cadera y el posterior mantenimiento de la misma con el fin de garantizar un correcto desarrollo de la articulación existiendo un buen crecimiento en conjunto del acetábulo y la cabeza femoral.

De cero a seis meses, la corrección de la displasia en cualquiera de sus variedades puede consistir fundamentalmente en acomodar la cadera de forma correcta con uso de cojines, férulas o arnés.

El pronóstico depende fundamentalmente del diagnóstico temprano y el tratamiento inmediato, que garantizan los buenos resultados.

Posibles complicaciones y secuelas: Cuando la displasia no se resuelve, la patología pasa a considerarse como displasia persistente del desarrollo de la cadera.

Esta displasia persistente puede producirse porque no ha existido un diagnóstico o porque no se ha curado correctamente, dando la impresión de estar resuelta y pasando inadvertida, irrumpiendo posteriormente en la edad adulta.

Cuando existe una tensión o presión elevada durante largos periodos de tiempo sobre una articulación, la estructura que más sufre es el cartílago de la misma, que presenta una degeneración que desencadena una artrosis temprana en la articulación coxofemoral, dolor y claudicación en la marcha. Implicando que el riesgo de que se necesite una prótesis de cadera en su etapa de adulto joven, sea mayor en comparación a caderas estables.

El tratamiento de terapia física debe iniciarse apenas se retire o paralela al inicio del tratamiento con férulas.

Los objetivos fisioterapéuticos son:

– Trabajar el tono muscular

– Mejorar rango articular

– Estimular el desarrollo acetabular

– Fortalecer los músculos de la cadera

Al finalizar el tratamiento debe existir:

– Caderas bien alineadas

– Balance articular de caderas completo y no doloroso

– Desarrollo muscular dentro de la normalidad

Independiente en la marcha, sin existencia de alteraciones en cuanto a la base de sustentación ni presencia de rotación externa de miembro inferior.

– Capacidad de subir y bajar escaleras de forma independiente

– Carrera

– Pisada correcta

Recuerda que es importante estar monitoreando el desarrollo del bebé con especialistas, para evitar secuelas a futuro.

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