Por Ana Karen Flores*
“La lactancia provee la seguridad emocional
para el inicio de la vida
que necesita todo ser humano”
Durante la primera semana de agosto de cada año se conmemora la Semana Mundial de la Lactancia Materna, en esta edición tuvo como objetivo el cerrar las brechas relacionadas con la lactancia materna, las políticas públicas encaminadas a garantizar este derecho y más.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la lactancia materna puede actuar como un factor de igualdad en nuestra sociedad y se deben hacer esfuerzos para garantizar que todos tengan acceso al apoyo y las oportunidades de la lactancia materna. Esto es a través de acciones que permitan atender el tema de la lactancia como un derecho de niñas y niños en primera infancia y las madres.
La lactancia materna se define o conoce como el acto de amor más grande entre la mamá y el bebé, además de ofrecer nutrientes necesarios para el desarrollo del bebé o niñas y niños en primera infancia, fortaleciendo el vínculo materno previniendo enfermedades a largo plazo.

Actualmente, la lactancia materna se encuentra protegida por diversas leyes, pero los retos principales surgen en materia laboral y social. A pesar de que existen los lactarios o salas en los espacios laborales, la realidad es que aún continúan en condiciones precarias o no aptas para las mujeres trabajadoras. Desde la falta de zonas de refrigeración, el constante equilibrio entre las labores remuneradas y no remuneradas y los contextos culturales.
El derecho a la lactancia es reciente por lo que no solamente es de niñas y niños en primera infancia, UNICEF en diversos artículos ha mencionado que los hombres y personas de todas las edades participan de cualquier manera en la promoción de la lactancia, ya sea a través de consejos, recomendaciones, datos que han visto en redes sociales o formas de cuidado. De ahí, el origen del lema.
Tratar de conciliar la vida laboral con el trabajo de cuidados y la vida personal refleja una serie de malabarismos; a pesar de contar con información detallada de la lactancia, socialmente no existe el respaldo necesario para impulsar este derecho, cuando una madre está lactando a su hija o hijo en la calle se le exige cubrirse o bien, la zona indicada para lactar en espacios públicos como plazas comerciales, restaurantes u otros se designa el baño de mujeres.

Hace algunos años, todavía no se hablaba públicamente de la lactancia materna porque se asociaba o persiste es un tema de la casa. Pero con la reciente industrialización y el boom comercial la fórmula láctea apareció lo cual logró infiltrarse a la par de la lactancia. Ojo, no quiere decir que los sucedáneos sean malos porque no soy especialista, solo se menciona el impacto de la fórmula láctea en la alimentación primaria de niñas y niños.
A partir de ahí, la leche materna se mantuvo en segundo plano porque las fórmulas eran más accesibles, su preparación no requería de esfuerzos y en general brindaba cierta comodidad en otros aspectos. Pero, al igual que la alimentación saludable forma parte de los derechos, la lactancia materna recuperó el rol principal cuestionando el valor nutricional de las fórmulas.
El derecho a la maternidad elegida o el libre desarrollo de una maternidad desde los contextos personales es aceptado, también el derecho a la lactancia es una decisión personal, lo que corresponde socialmente es brindar el apoyo, los espacios e información adecuada para garantizar que todas las personas participen activamente. Así, las salas de lactancia son un logro en el ámbito laboral, lo cierto es que aún existen prejuicios o estereotipos: desde la hipersexualización, la venta ilegal de leche materna o actividades exclusivas del hogar.

Por ello, la lactancia materna forma parte del derecho de las familias. Sí, parte de la salud materna y perinatal, pero, en el entorno familiar también es posible observarlo e inclusive durante los procesos de guarda y custodia (aunque cada vez apela a los derechos humanos y la igualdad formal porque sustantiva, falta) se reconoce de manera implícita este derecho, principalmente a niñas y niños.
Además de los problemas mencionados, hay desafíos adicionales que afectan la promoción y la práctica de la lactancia materna. Uno de ellos es la falta de apoyo en las políticas públicas y la insuficiencia de campañas de sensibilización. Aunque las leyes pueden proteger el derecho a la lactancia, su implementación efectiva a menudo se queda corta. Las políticas deben ser acompañadas de medidas concretas como la formación de personal en hospitales y la creación de entornos amigables con la lactancia en espacios públicos.

Otra cuestión importante es el impacto de la publicidad de sucedáneos de la leche materna. Las campañas de marketing de fórmulas lácteas pueden influir en las decisiones de las madres, presentando las fórmulas como una alternativa igual o superior a la leche materna. Es fundamental que las políticas públicas incluyan regulaciones estrictas sobre la publicidad de estas fórmulas para proteger a las madres de la presión comercial y asegurar que reciban información precisa y equilibrada sobre la lactancia.
La educación es un componente clave para mejorar la tasa de lactancia materna. Es esencial que tanto los profesionales de la salud como el público en general reciban formación adecuada sobre los beneficios de la lactancia materna y las técnicas correctas para llevarla a cabo. Los programas de educación prenatal deben incluir información sobre cómo superar obstáculos comunes y cómo acceder a los recursos necesarios.
Es crucial que los centros de trabajo y las comunidades proporcionen un apoyo tangible a las madres lactantes. Las salas de lactancia en el lugar de trabajo deben ser equipadas adecuadamente y ser accesibles para todas las empleadas. Además, las políticas laborales deben incluir permisos adecuados para que las madres puedan amamantar o extraer leche sin penalizaciones.
El papel de los familiares y amigos también es importante. Crear una red de apoyo para las madres lactantes puede incluir desde asistencia práctica, como ayudar con las tareas del hogar, hasta apoyo emocional. Este tipo de apoyo puede hacer una gran diferencia en la capacidad de una madre para mantener la lactancia a largo plazo.
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