Columna: REPORTAJE CENTRAL
Por De la Redacción d’interés*
EL ABANDONO
Quince años después de su última gran modernización, la carretera Atlacomulco-El Oro (camino estatal 520) se encuentra en un estado de deterioro alarmante. Lo que en 2010 se presentó como una obra de progreso regional, hoy es un ejemplo claro de abandono institucional que pone en riesgo diario a miles de usuarios.
El 18 de agosto de 2010, el entonces gobernador Enrique Peña Nieto inauguró la ampliación y modernización de este tramo con una inversión cercana a los 174 millones de pesos. Desde esa fecha, durante los gobiernos completos de Eruviel Ávila Villegas (2011-2017) y Alfredo del Mazo Maza (2017-2023), y en casi dos años y medio de la administración de Delfina Gómez Álvarez (2023-2029), no se ha ejecutado un reencarpetado integral. Solo se han aplicado bacheos superficiales y mantenimientos rutinarios que resultan insuficientes frente al desgaste acumulado.
SOLICITUD CIUDADANA
Ante esta omisión prolongada, una vecina originaria del municipio de El Oro, Emma Erika Posadas Gómez, tomó la iniciativa que no se ha visto con la misma fuerza por parte de las autoridades municipales. El 6 de febrero de 2025 presentó un oficio dirigido a la Presidente Claudia Sheinbaum Pardo solicitando apoyo para el reencarpetado completo de la vía en ambos sentidos.
La respuesta oficial llegó el 28 de abril de 2025 (oficio 220C101020000L/0613/2025) de la Dirección de Conservación de Caminos de la Secretaría de Movilidad. La Lcda. Brenda Yadira Torres Hernández, Coordinadora de Proyectos y Programas Especiales en la Junta de Caminos del Estado de México, indicó que la misma es responsable del mantenimiento, que el camino está catalogado desde 2015 y que existe un “Programa de Mantenimiento y Conservación Rutinaria 2025”. Sin embargo, cualquier intervención mayor dependerá de la disponibilidad presupuestal y de la autorización de la Secretaría de Finanzas.
Hasta ahora no hay registro público de gestiones formales equivalentes por parte del presidente municipal de Atlacomulco, Lic. Nicolás Martínez Romero, ni de las presidentes municipales de Jocotitlán, Lic. Aylin López González y El Oro, Mtra. Juana Díaz Peñaloza. Mientras los ciudadanos deben recurrir a oficios individuales para recordar obligaciones básicas de gobierno, las autoridades locales parecen haber permanecido pasivas frente a una vía esencial para la región.
IMPACTO EN LA SEGURIDAD VIAL: UNA CARRETERA QUE COBRA FACTURAS
El deterioro no solo genera molestias: representa un riesgo directo para la vida de quienes transitan por la vía. Baches profundos, desniveles pronunciados y desgaste generalizado del asfalto obligan a los conductores a realizar maniobras evasivas constantes, aumentando la probabilidad de accidentes, especialmente en curvas, descensos o durante la temporada de lluvias, cuando el agua agrava los hoyos y reduce la adherencia.
Usuarios y reportes locales han señalado que estos problemas ya han provocado accidentes mortales y daños a vehículos de forma recurrente. El patrón de baches y falta de mantenimiento ha sido vinculado a tiempos de traslado más largos, pérdida de control en vehículos y percances viales. La carretera Atlacomulco-El Oro, al ser una arteria clave para miles de personas que se dirigen a trabajo, escuelas, negocios o servicios médicos, multiplica estos riesgos: un bache puede causar volcaduras, ponchaduras o colisiones en cadena, sobre todo en horarios pico o con transporte público y de carga.
Con la temporada de lluvias acercándose, el peligro se intensifica. El agua acumulada en los socavones reduce la visibilidad y la estabilidad, convirtiendo una ruta cotidiana en una trampa potencial. Lo que debería ser una vía de desarrollo se ha transformado en un foco de inseguridad vial por la inacción acumulada de tres sexenios.
VERGÜENZA
Mientras las respuestas oficiales se limitan a mencionar “programas rutinarios” y “evaluación de recursos”, los miles de usuarios siguen exponiéndose diariamente. La iniciativa de una sola vecina debería avergonzar a las instancias que, por ley y atribución, están obligadas a garantizar infraestructura segura y funcional.
¿Hasta cuándo se priorizarán los parches temporales en lugar de una rehabilitación real? La carretera Atlacomulco-El Oro no merece seguir siendo un ejemplo de abandono; merece una intervención urgente que devuelva la seguridad y la dignidad a quienes la utilizan todos los días.
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