Columna: ANECDOTARIO DE MI PUEBLO
Por: Antonio Corral Castañeda*
Lo que hoy conocemos como Calle Buenaventura Gómez guarda en su trazo décadas de transformaciones urbanas, cambios de nombre y decisiones de cabildo que reflejan el crecimiento de la cabecera municipal.
Antiguamente conocida como “Calle del Ejido” o simplemente “Calle El Ejido”, esta arteria se localiza al oriente de la ciudad, partiendo desde la Carretera a Toluca (actual Avenida Lic. Isidro Fabela Sur) y extendiéndose hasta la zona donde hoy se encuentra el CONALEP, cruzando por la Avenida Adalberto Albarrán y conectando con la Avenida Rafael Favila.

En sus orígenes, hacia 1946, era un camino rural que conducía hacia las poblaciones de Ixtlahuaca y cruzaba por terrenos que bajaban hacia la actual Rafael Favila. En esa época, parte del trayecto servía para conducir aguas pluviales que se depositaban en el lugar conocido como “Los Pocitos”, situado detrás de la huerta de la familia Albarrán.

Para 1950, la calle ya había perdido su función principal como vía de paso hacia otras localidades, convirtiéndose en un camino secundario que manejaba escurrimientos de lluvia.
El gran cambio llegó en 1964, cuando aún llevaba el nombre de “Calle El Ejido”: se realizaron trabajos de ampliación y acondicionamiento total para mejorar su funcionalidad como arteria urbana.

Años después, en la sesión de cabildo del 26 de mayo de 1972, se asentó un acuerdo clave. Debido a la necesidad de modificar el trazo de una calle sin nombre (que partía del extremo oriente de la Rafael Favila y desembocaba en la carretera Panamericana, cerca de la gasolinera de Manuel del Mazo Velasco), el Ayuntamiento acordó ceder 107 metros de terreno al propietario Isidoro Trejo Sánchez. A cambio, se le compensó con la misma medida afectada por la modificación y mejora de la vialidad.

En 1976 se amplió el puente ubicado en esta calle, precisamente en la esquina con la Avenida Rafael Favila, lo que facilitó aún más el tránsito.
Finalmente, varios años más tarde —en una sesión de cabildo del 5 de septiembre de 1985—, el cuerpo edilicio determinó de manera unánime designar a esta vialidad con el nombre de “Buenaventura Gómez”. Anteriormente llamada “El Ejido”, el cambio honró a una figura local y marcó el fin de una etapa de denominaciones funcionales para dar paso a un reconocimiento personal.

Hoy, la Calle Buenaventura Gómez es una vía consolidada en la zona oriente de Atlacomulco, testigo silencioso del paso de un camino rural a una arteria urbana moderna, y ejemplo de cómo las decisiones municipales han moldeado el rostro de la ciudad a lo largo de casi ocho décadas.

Don Buenaventura Gómez Laguna (†1934)

Destacado personaje político y social de Atlacomulco, Estado de México
Don Buenaventura Gómez Laguna, originario de Atlacomulco, Estado de México, fue una de las figuras más relevantes en la vida política y social del municipio a finales del siglo XIX y principios del XX. Hombre de aspecto patriarcal, alto, robusto, de poblado bigote y espesa barba, era descrito como blanco y chapado. Vestía pantalón pegado y blusa o chaqueta corta, complementando su atuendo con sombrero de ala ancha y copa elevada.

Contrajo matrimonio con doña Antonia Alcántara, con quien procreó a Francisca, Consuelo, José y María de la Luz. Su domicilio se ubicaba casi al final de la actual Avenida Rafael Favila.

A lo largo de su trayectoria pública, ocupó en cinco ocasiones la presidencia municipal de Atlacomulco (1912, 1914, 1915, 1916 y 1920). Asimismo, desempeñó diversos cargos de responsabilidad, entre ellos:
  • Regidor en los periodos 1892, 1894, 1899, 1901, 1906 y 1907.
  • Síndico titular en 1922 y suplente en 1914.
  • Juez conciliador en 1915.
  • Juez de primera instancia en 1904.
También participó activamente en múltiples comisiones y juntas municipales, entre ellas:
  • Miembro de la Comisión de la Ley del Timbre (1893, 1895, 1897, 1902, 1903 y 1918).
  • Integrante de la Junta de Mejoras Materiales (1898, 1903 y 1919).
  • Miembro de la Junta Patriótica (1910).
  • Presidente de mesa para elecciones de ayuntamiento, diputados y gobernador (1893, 1898 y 1911).
  • Agente del censo (1900).
  • Integrante de la junta directiva para la introducción del agua a la población (1905).
  • Calificador de cuotas de instrucción pública (1913).
  • Miembro del comité de irrigación (1918).
  • Vocal de la mesa directiva para la introducción del agua potable (1925).
  • Vocal en los trabajos para el establecimiento de la estación de bandera en “El Rosal” y en la construcción del puente sobre el río Lerma (1926–1930).
  • Miembro de la Junta Vecinal encargada de los templos durante la Guerra Cristera.
Su constante participación en la administración pública y en obras de infraestructura consolidó su prestigio como un presidente municipal honesto y responsable, convirtiéndose en toda una institución en la vida política local.

Don Buenaventura Gómez Laguna falleció en el año de 1934, dejando un legado significativo en la historia de Atlacomulco.

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