Columna: REPORTAJE CENTRAL
Por: De la redacción
¿ATLACOMULCO MÁS AGIL Y ORDENADO?
Los parquímetros instalados en el primer cuadro de Atlacomulco desde su reactivación plena en 2022 (con antecedentes en bandos desde 2009) prometían resolver el caos vial en el centro comercial y administrativo del municipio. Con cerca de 200 aparatos y tarifas que inician en $1 por 4 minutos, el Ayuntamiento los presenta como clave para un “Atlacomulco más ágil y ordenado”. Pero la realidad para miles de automovilistas es muy distinta: un sistema plagado de fallas, abusos tolerados y una opacidad total sobre los millones recaudados.
Los problemas son cotidianos y documentados en denuncias virales: parquímetros que no aceptan monedas o no funcionan. Ciudadanos graban evidencias de intentos de pago fallidos, pero al regresar encuentran multas y placas retiradas sin piedad. Videos y posts en redes muestran casos donde el conductor prueba el aparato, se va y regresa a un auto sancionado injustamente. El resultado: frustración, gastos extras y percepción de que el sistema castiga al ciudadano común mientras protege a los privilegiados.
PEOR AÚN ES LA IMPUNIDAD SELECTIVA
Locatarios apartan cajones con conos, sillas o mercancía para clientes fijos; taxistas ocupan espacios por horas sin depositar una sola moneda, esperando turno en bases cercanas al centro o la terminal. Denuncias ciudadanas en comentarios de publicaciones oficiales del Ayuntamiento (como las campañas de “usa los parquímetros correctamente” en Facebook) exigen: “Hay mucho taxi en zona de parquímetro, deberían retirarlos ya que ellos no pagan nunca”. Y no paran ahí: múltiples quejas señalan que servidores públicos municipales y usuarios con “influencias” estacionan sin pagar, e incluso retiran temporalmente sus placas para evitar el retiro por grúa. Estas prácticas, que violan abiertamente el Reglamento de Parquímetros, generan un trato desigual flagrante: el ciudadano paga o es multado, mientras otros operan con impunidad bajo la mirada permisiva de las autoridades.
OPACIDAD LEGENDARIA
El colmo es la opacidad absoluta en el destino de los recursos. En 2022 se reportaron cerca de 1.9 millones de pesos recaudados, pero en 2025-2026 no hay informes detallados públicos que expliquen si ese dinero se invierte en reparar calles, mejorar alumbrado, seguridad vial o —lo más urgente— arreglar los parquímetros averiados. ¿Dónde está la rendición de cuentas? ¿Por qué no hay un portal transparente con desglose mensual? La ciudadanía exige respuestas claras: ¿estos ingresos benefician al municipio o se diluyen en el presupuesto general sin beneficio visible? La falta de claridad alimenta sospechas de que el sistema es más una fuente de ingresos discrecional que una herramienta de orden público.
EN RESUMEN
A pesar de operativos ocasionales (como el de enero 2026, donde se retiraron taxis y obstáculos), la vigilancia es insuficiente y selectiva. El Ayuntamiento promueve mapas digitales y plataformas para “facilitar el uso”, pero ignora las demandas de modernización (pagos electrónicos, mantenimiento constante) y equidad en sanciones.
Atlacomulco merece un sistema vial justo, no uno que castigue al contribuyente honesto mientras tolera abusos y oculta el uso de fondos públicos. Es hora de que el Ayuntamiento responda con transparencia, repare lo que no funciona y aplique la ley sin excepciones. De lo contrario, los parquímetros seguirán siendo sinónimo de inconformidad, desconfianza y descontento ciudadano.

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