Columna: SALUD FISIOKINE
Por Mari Jose Rivera Benítez*
El ser humano tiene un sistema de funcionamiento muy preciso y eficaz para mantener la temperatura corporal de forma constante en un rango muy estrecho 36-37 grados centígrados.
La temperatura ambiente influye en el estado de salud de las personas de una forma significativa.
El cuerpo humano no está preparado para soportar bajas temperaturas, ya que, al reducir la temperatura de nuestro cuerpo por debajo de los 35º grados, se genera hipotermia, poniendo en serio compromiso el funcionamiento de nuestro organismo.
El cuerpo humano tiene varios mecanismos de defensa para intentar aumentar la temperatura cuando hace frío.
Cuando se percibe mucho frío el organismo puede reaccionar de diferentes maneras y revelar síntomas que, a veces las personas no pueden explicar.
El frío produce disminución de flujo sanguíneo y el cerebro trabaja de forma distinta, estimula reacciones físicas para que el calor se mantenga en los órganos vitales del cuerpo: esta es la causa de que temblemos.
El frío facilita el enlentecimiento de la circulación y la sangre es más espesa, por lo que se facilitan las obstrucciones en los vasos sanguíneos dando lugar a isquemias cardiacas y cerebrales.
También la grasa tiene como función quemar energía para dársela al organismo y mantener su calor.
Para compensar el aumento de quema de grasa, el cuerpo necesita una mayor ingesta de calorías
Con la temperatura baja, los músculos se contraen y se relajan rápidamente y con esta rápida contracción se produce calor; y las articulaciones se ven obligadas a estar rígidas.
Otro factor importante es la presión atmosférica que genera inflamación y aumenta la intensidad y sensibilidad en personas con dolores causados por una lesión, artritis o el envejecimiento.
El frío facilita la aparición y aumenta los dolores articulares y osteomusculares sobre todo en personas con procesos degenerativos como la artrosis.
El frío reduce la capacidad de respuesta, mental y motora.
Las temperaturas bajas se asocian a un mayor número de caídas y accidentes no solo por el aumento del riesgo, por superficies húmedas o deslizantes, sino que también por la limitación de respuestas rápidas.
Mucha gente, deportista o no, nota más dolor, sensación de pesadez y rigidez en las articulaciones y los músculos.
Aumentan las lesiones relacionadas con la falta de un calentamiento antes de hacer ejercicio. Los músculos que se quedan “fríos” suelen ser más rígidos y tensos y son más propensos a ser lesionados durante la actividad.
Algunas medidas para ayudar a disminuir todos los síntomas que provoca el frío son:
- Mantenerse caliente. Vestirse con varias capas. Es más efectivo utilizar varias capas siendo la primera de algodón, manteniendo caliente la casa, el coche, el puesto de trabajo, etc.
- Mantenerse en movimiento, se deben ejercitar las articulaciones dolorosas para disminuir la rigidez.
- Mejorar el estado de ánimo. La gente en el dolor crónico a menudo se siente ansiosa, deprimida, e irritable.
- Evitar salir con el cabello mojado.
- Extremar las precauciones al deambular para evitar accidentes.
- Si se hacen actividades al aire libre, llevar gorro y guantes evitando que el viento, el frío o la humedad entren o el calor se escape.
- Mantener los músculos calientes y flexibles, ayuda a disminuir las lesiones.
- Antes de la actividad deportiva, es una buena idea calentar, estirar activamente.
- La fase de enfriamiento es importante.
- Consumir productos con componentes de colágeno para el cuidado de las articulaciones, pues aporta más hidratación y viscosidad que ya se había perdido.
- Tener un plan de fisioterapia para evitar complicaciones provocadas por el frio.

*Licenciada en Terapia Física/Cédula profesional 7323416
CONTACTO CORREO: tf_marijoss@hotmail.com
CONTACTO FB: https://web.facebook.com/kinemedicalatlaco
CONTACTO FB: https://web.facebook.com/KINEterapiafisicayrehabilitacion
CONTACTO FB: https://web.facebook.com/profile.php?id=61550471472528





