Columna: PULSO SOCIAL
Por Arturo Allende González*
El 5 de febrero se conmemoraron 109 años de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (5 de febrero de 1917 - 5 de febrero de 2026), máxima norma jurídica de nuestro país.

Dicha conmemoración ha dado pauta a diversas opiniones, críticas y reflexiones en torno a lo que representa hoy en día la Constitución, al acierto o desacierto de las reformas recientemente promovidas por los gobiernos de la cuarta transformación, a la necesidad de una nueva Constitución, entre otras opiniones y vertientes de análisis.

A diferencia de otros años, el complejo y delicado momento que vive nuestro país, inmerso en un escenario internacional cada vez más amenazante, bélico y deshumanizado, así como un entorno nacional de acentuada violencia, inseguridad y ríspido -al momento de escribir el presente artículo- por la reforma político-electoral en marcha, motivan a analizar los pronunciamientos, posicionamientos y conductas de los actores políticos mexicanos en torno a la vigencia de nuestra Carta Magna, para hacer frente a los embates de esta atmósfera convulsiva.

La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el trabajo del Poder Legislativo al aprobar en dieciséis meses de su gobierno, 22 reformas constitucionales y 50 modificaciones a leyes secundarias, enfatizando que éstas representan un avance histórico en la consolidación de la Cuarta Transformación. Que, con dichos ajustes, se ha recuperado el sentido social de la Constitución, al rescatar los derechos del pueblo y reafirmar que la soberanía no se negocia, sino que se defiende.

En este marco, destacó las reformas a los artículos 19 y 40 constitucionales, que refuerzan la soberanía nacional, estableciendo que México no aceptará intervenciones extranjeras de ningún tipo.

Exhortó a recordar la historia y con ello, afirmó que: México no regresará al régimen de privilegios y de corrupción, tampoco regresará a ser colonia ni protectorado de nadie. Y que México no entregará nunca sus recursos naturales; lo anterior, en clara alusión a las presiones y amenazas del gobierno norteamericano. Afirmó con entereza que fieles a nuestra historia: ¡México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende!

Subrayó que las reformas constitucionales dan cimiento a un nuevo modelo de Estado social y democrático, que coloca la justicia, la igualdad y la soberanía en el centro de la vida pública del país. Hizo un llamado a mantener viva la memoria histórica y a seguir construyendo un futuro basado en la soberanía, la independencia económica y la justicia social.

La presidenta de la mesa directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, señaló: desde el Poder Legislativo asumimos la “responsabilidad histórica” de cimentar un estado constitucional de bienestar. Enfatizó que “todas las autoridades, todos los legisladores y las legisladoras debemos ampliar la protección de los derechos y la dignidad del pueblo”. Que la conmemoración de la Constitución “no sea solo memoria del pasado, sino un compromiso en el presente para mirar hacia el futuro”.

En su intervención, la presidenta de la Cámara de diputados, Kenia López Rabadán también planteó que, a más de un siglo de su vigencia, el desafío del país es preservar la esencia de la Constitución al tiempo que ésta, debe ser el instrumento para la pacificación del país. La diputada panista demandó que la reforma electoral que la titular del Poder Ejecutivo presentará al Congreso -según fue anunciado-, debe consolidar el equilibrio de poderes y la representación plural.

Puntualizó que las instituciones son fundamentales para mantener el equilibrio y la gobernabilidad del país y que la democracia es necesaria para garantizar certeza, desarrollo y prosperidad.

Mención destacada merece en estos ecos de la conmemoración de la Constitución General de la República, el vehemente exhorto del gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, al llamar a cerrar filas en torno a la jefa del Ejecutivo en momentos en que el país está bajo acoso, enfatizando que “México no acepta dictados extranjeros” y “jamás, jamás, jamás” vamos a claudicar en nuestra dignidad. Expresando un categórico: “le refrendamos Presidenta, no está sola”.

La incitación del gobernador queretano, anfitrión del acto republicano de conmemoración del 109 aniversario de nuestro texto constitucional, ha sido objeto de diversas opiniones, por venir de una figura política perteneciente al Partido Acción Nacional, partido opositor al oficialismo gubernamental.

Qué tan relevante resulta en un análisis desprendido de ideologías e intereses partidistas, el exhorto del gobernador Kuri a la unidad nacional en apoyo a la jefa de Estado y de gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, me parece que es un posicionamiento que expresa una altura de miras por parte del político queretano.

Ojalá que el exhorto haga eco no sólo entre sus correligionarios y dirigentes de su partido, sino también entre figuras pertenecientes a otros partidos políticos; lo he dicho y lo ratifico, nuestro país vive circunstancias complejas y delicadas, lo que demanda de la unión nacional sin cortapisas en apoyo del gobierno de la República como institución y de la doctora Claudia Sheinbaum como jefa del Estado mexicano.

El gobernador de extracción panista, señaló también que la reforma electoral no tiene por qué dividir al país, pues es una modificación que puede fortalecer la democracia en México. Ojalá este voto de confianza a dicha reforma -expresado en el marco del acto republicano del 5 de febrero, permee entre los actores responsables de la formulación de la propuesta de reforma electoral, así como en los legisladores en quienes recaerá el trabajo de su revisión, análisis, discusión, fortalecimiento y probable aprobación.

Kuri González subrayó que la reforma electoral “debe acercarnos, no distanciarnos y garantizar que el voto del ciudadano no sea comprado ni coaccionado, sea un voto libre y secreto”.

En este contexto, el Gobernador Kuri, expresó un asertivo exhorto a los poderes reunidos en el Teatro de la República y al pueblo en general, señalando que, por el bien de México, es momento de tener “menos confrontación y más convivencia, menos insulto y más diálogo”.  Ojalá dicha incitación haga eco, sí en la clase política de la oposición, pero también en las diferentes instancias y figuras del oficialismo gubernamental; es tiempo de sustituir el discurso beligerante que ha imperado en los últimos años en nuestro país, por una conducta que privilegie el diálogo, la prudencia y la concertación como instrumentos esenciales de la vida política y de la convivencia social de los mexicanos.

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