Columna: SALUD
Por Susana Baylón Correa*
Diversos estudios sobre adicciones destacan que el núcleo familiar es una de las principales fuentes de apoyo y contención emocional. La calidad de las relaciones, la comunicación abierta, la expresión de afectos, los valores compartidos, la satisfacción de necesidades físicas, psicológicas y emocionales, así como el sentido de pertenencia entre sus integrantes, favorecen un desarrollo sano.
Sin embargo, no siempre estas dinámicas son suficientes o adecuadas, y en algunos casos pueden incluso aumentar el riesgo de consumo de sustancias si hay conflictos no resueltos, falta de supervisión o modelos inadecuados.

¿Por qué, incluso en una familia aparentemente integrada, un miembro puede consumir drogas?

Cada persona es única y responde de manera distinta a las exigencias de la vida cotidiana. En entornos familiares sanos, el consumo de alcohol, tabaco u otras drogas puede surgir por fallas en las habilidades para enfrentar el estrés diario, superar obstáculos o resistir la presión de pares y amigos. La percepción de "normalidad" entre compañeros juega un rol importante.

La adolescencia es un periodo crítico de cambios biológicos, emocionales y sociales que genera inestabilidad. Si las herramientas y habilidades adquiridas en la infancia son deficientes, el adolescente enfrenta mayor riesgo de crisis emocionales que afecten su estabilidad mental a largo plazo, como ansiedad, depresión u otros desajustes psicológicos.
Según los resultados más recientes de la ENCODAT 2025 (Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco), el consumo de drogas ilegales alguna vez en la vida disminuyó en adolescentes de 12 a 17 años: pasó de 6.2% en 2016 a 4.1% en 2025. Específicamente para el cannabis (mariguana), la prevalencia bajó de 5.3% a 3.7% (y en mujeres adolescentes de 4.8% a 2.1%). Aunque el cannabis sigue siendo la droga ilegal más consumida en la población general (aumentó de 8.6% a 12.0% alguna vez en la vida en 12-65 años) y a menudo la de inicio, en adolescentes la tendencia es a la baja, lo que refleja el impacto positivo de campañas de prevención. La edad promedio de inicio del consumo de drogas ilegales y cannabis aumentó (de 17.5 a 19 años en la población total), retrasando el primer contacto.

Sin embargo, el cerebro entre los 13 y 25 años está en plena reorganización y remodelación, por lo que las emociones predominan. Una experiencia placentera asociada al consumo puede facilitar el desarrollo de adicción. Actualmente, la mariguana se percibe en algunos contextos como "droga suave" (similar al alcohol o tabaco), pero su uso conlleva riesgos: mayor probabilidad de psicosis paranoide, trastornos bipolares, esquizofrenia (especialmente en personas vulnerables genéticamente), depresión, ansiedad y conductas antisociales. Estudios internacionales y congresos sobre adicciones han ligado el consumo temprano a mayor involucramiento en delincuencia entre jóvenes.
Los padres y madres pueden detectar factores de riesgo tempranos, como conductas antisociales, aislamiento, cambios drásticos en el estado de ánimo, bajo rendimiento escolar o amistades de riesgo. Estos signos ayudan a identificar vulnerabilidades antes de que escalen.

La adolescencia está llena de oportunidades, pero también de desafíos. Es fundamental brindar apoyo incondicional cuando se equivoquen, mantener la calma y estar atentos a las señales de alerta. Las drogas siempre estarán accesibles en el entorno, por lo que la prevención familiar —combinada con comunicación abierta y búsqueda oportuna de ayuda profesional— es clave. Si detectas riesgos, no dudes en consultar a un especialista en salud mental o adicciones.
¡La prevención empieza en casa! Si necesitas apoyo, el Centro Comunitario de Salud Mental y Adicciones, con sede en Atlacomulco ofrece Detección oportuna de personas vulnerables a consumir sustancias, Consejería familiar e individual a personas con adicciones y Tratamientos psicológicos en alcoholismo, tabaquismo y otras drogas, con horario de atención de lunes a viernes de 8:00 a 16:00 horas, o comuníquese al 712 122 0031.
CONTACTO FB: https://web.facebook.com/cecosama.atlacomulco

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