Por De la Redacción (basado en reportes y testimonios)
La carretera Panamericana, una arteria vital que conecta el centro de México con el norte, se ha convertido en un verdadero desafío para conductores y transportistas en el tramo entre Atlacomulco y Acambay. Este segmento, que abarca tanto tramos estatales como federales, presenta problemas crónicos que van desde el deterioro del pavimento hasta riesgos de seguridad que han provocado accidentes fatales y actos delictivos.
A través de testimonios de usuarios, reportes de medios locales y autoridades, este reportaje examina las condiciones específicas en las secciones señaladas, destacando la urgencia de intervenciones por parte de las autoridades federal y estatal para garantizar la seguridad vial.
Malas condiciones del asfalto en el tramo estatal desde el libramiento de Atlacomulco hasta la gasolinera G500
El tramo estatal que inicia en el libramiento de Atlacomulco y se extiende hasta la gasolinera G500 es uno de los más criticados por su estado de abandono. Conductores reportan que el asfalto está severamente maltratado, con baches profundos que obligan a reducir la velocidad drásticamente, aumentando el riesgo de colisiones y daños a los vehículos. Desde hace varios meses, este segmento se ha convertido en un "dolor de cabeza" para automovilistas y transportistas de carga, según publicaciones en redes sociales y medios locales.
Usuarios han compartido videos y fotos mostrando cómo el pavimento se ha deteriorado, con secciones donde el asfalto parece "despedazado", lo que complica el tránsito especialmente en condiciones de lluvia.
Autoridades locales, como la Secretaría de Seguridad del Estado de México, han registrado incidencias relacionadas con reparaciones temporales, pero los problemas persisten, afectando la economía regional al ralentizar el flujo de mercancías.
Testimonios de conductores indican que estos baches no solo causan averías mecánicas, sino que también contribuyen a un mayor consumo de combustible y tiempos de viaje extendidos.
Accidentes por vueltas prohibidas en "U" en el tramo federal desde la gasolinera G500 hasta el acceso al Seminario Mayor de Atlacomulco
En el tramo federal que va de la gasolinera G500 al acceso del Seminario Mayor de Atlacomulco, las vueltas en "U" prohibidas representan un peligro constante. La Guardia Nacional ha intensificado operativos en esta zona, deteniendo vehículos que intentan estas maniobras irregulares, lo que ha sido documentado en reportes ciudadanos.
Estos giros ilegales, a menudo motivados por la falta de señalización clara o la impaciencia de los conductores, han provocado choques múltiples, incluyendo incidentes con vehículos particulares y camionetas.
Un ejemplo reciente involucró un choque en la carretera Panamericana, donde la ausencia de medidas preventivas como barreras o mayor vigilancia exacerbó el riesgo.
Expertos en seguridad vial señalan que la combinación de alta velocidad permitida en tramos federales y la proximidad a zonas urbanas como Atlacomulco incrementa la probabilidad de estos accidentes, urgiendo a una mejor señalética y patrullaje constante.
Deslaves en época de lluvias en las curvas del paraje conocido como Las Arenas
Las curvas en el paraje de Las Arenas, ubicado aproximadamente en el kilómetro 71 de la carretera, se convierten en un foco de peligro durante la temporada de lluvias. Deslizamientos de tierra y caídas de rocas han sido reportados con frecuencia, provocando cierres parciales de la circulación y accidentes.
Las intensas precipitaciones agravan la inestabilidad del terreno, con rocas de gran tamaño cayendo sobre el asfalto, lo que ha intensificado el riesgo en esta zona montañosa.
Usuarios han alertado sobre deslaves que cubren hasta 500 metros de carretera, reduciendo el tránsito a un solo carril y causando congestiones prolongadas.
Aunque no se reportan altos grados de erosión general en el municipio de Atlacomulco, según atlas de riesgos, las lluvias estacionales convierten este paraje en un punto crítico que requiere obras de contención y monitoreo permanente.
Accidentes, especialmente de tractocamiones, en las curvas de los kilómetros 72 y 73 y la rapiña
Las curvas en los kilómetros 72 y 73 son notorias por accidentes involucrando tractocamiones, donde la topografía empinada y la falta de mantenimiento contribuyen a volcaduras frecuentes. En el km 72, hacia Acambay, en el paraje Las Arenas, se han registrado múltiples incidentes, incluyendo volcaduras que bloquean la vía completamente.
Similarmente, en el km 73, en la desviación a Diximoxi hacia Atlacomulco, los conductores pierden el control en las curvas cerradas, resultando en choques y atrapamientos.
Estos accidentes no solo causan lesiones y cierres viales, sino que también desencadenan actos de rapiña por parte de habitantes locales, quienes aprovechan el caos para saquear la carga derramada, como en casos de camiones con ropa o mercancías generales.
Servicios de emergencia como CNE, SUEM y Cruz Roja responden, pero la recurrencia subraya la necesidad de mejoras en la infraestructura, como barreras de contención y límites de velocidad más estrictos.
Accidentes mortales en el libramiento de Acambay por falta de señalética y pésimas condiciones del asfalto
El libramiento de Acambay, inaugurado en 2015 como una alternativa para aliviar el tráfico en el tramo urbano de la Panamericana, se ha convertido lamentablemente en otro punto negro de la ruta. Conductores y reportes locales señalan que la falta de señalética adecuada —como letreros de advertencia en curvas, límites de velocidad claros o demarcaciones visibles— combinada con el deterioro progresivo de la cinta asfáltica (baches, grietas y desgaste irregular), ha propiciado múltiples accidentes mortales en los últimos años.
Incidentes destacados incluyen choques frontales y volcaduras que han dejado saldos fatales, como el aparatoso choque en el kilómetro 2 del libramiento que cobró la vida de tres personas en septiembre de 2023, o colisiones entre vehículos particulares y tractocamiones que resultaron en muertes individuales en fechas más recientes (como en enero de 2025).
Estos percances se agravan por la alta velocidad permitida en el libramiento y la ausencia de barreras de contención o iluminación suficiente en tramos nocturnos, lo que obliga a los usuarios a maniobras evasivas riesgosas sobre pavimento en mal estado. Autoridades de Protección Civil y la Guardia Nacional han atendido numerosos cierres viales y rescates en la zona, pero transportistas y habitantes locales exigen con urgencia un mantenimiento integral y mejora en la señalización para prevenir más tragedias en esta vía que, paradójicamente, fue construida para mayor seguridad.
Otros puntos negros en la carretera Panamericana – Tramos de alto riesgo recurrente
Más allá de los tramos ya mencionados, la carretera Panamericana en la zona norte del Estado de México presenta varios puntos negros adicionales donde se concentran accidentes con saldo fatal o lesiones graves, agravados por el mal estado del pavimento, curvas cerradas, falta de señalización y factores como exceso de velocidad o condiciones climáticas adversas.
  • Paraje El Bosque (tramo Acambay-Aculco): Ubicado en dirección hacia la autopista México-Querétaro, este sector registra choques frecuentes por pérdida de control en curvas y volcaduras de vehículos pesados. Reportes de emergencias destacan accidentes que bloquean la vía y generan tráfico intenso, con conductores alertando sobre la necesidad de vías alternas.
  • Kilómetro 75 y alrededores (cerca de desviaciones como El Jazmín): Se han documentado tráilers atravesados o volcados que impiden el tránsito total, así como choques múltiples. La combinación de pendientes y pavimento deteriorado convierte esta zona en un riesgo constante para transportistas.
  • Tramo general km 70-75 (Atlacomulco-Acambay): Considerado por servicios de emergencia y medios locales como uno de los más peligrosos de la Panamericana en esta región, con hasta ocho accidentes diarios en periodos pico. Curvas pronunciadas como las de Las Arenas (ya detalladas), sumadas a baches y deslaves, provocan salidas de camino, volcaduras y rapiña posterior. Incidentes históricos incluyen choques frontales que han dejado múltiples víctimas fatales, como en colonias cercanas (ej. Bongoni).
  • Extensiones hacia Aculco y Palmillas: En el km 120 aproximado (desviación a Aculco), se reportan impactos contra barreras centrales por pérdida de control en curvas, a menudo con incendio posterior. Más adelante, hacia Palmillas (Querétaro), persisten riesgos de volcaduras de tráilers y choques en descensos.
Estos puntos negros subrayan un patrón crónico: la infraestructura no ha sido actualizada adecuadamente pese a la alta afluencia de tráfico pesado y particular.
Reportes de asaltos a choferes de tractocamión
Finalmente, el tramo completo de Atlacomulco a Palmillas, en Querétaro, ha sido señalado como un "foco rojo" por asaltos a choferes de tractocamiones. Aunque los reportes específicos en subzonas como Agostadero, La Florida, El Bosque y El Jazmín son menos documentados en fuentes recientes, el deterioro general de la carretera –combinado con la falta de señalización y deslizamientos– obliga a reducir velocidades, facilitando emboscadas delictivas.
Transportistas reportan pérdidas económicas significativas debido a estos incidentes, que incluyen robos a mano armada en zonas aisladas.
La ausencia de patrullaje constante por parte de la Guardia Nacional agrava el problema, similar a patrones observados en otras autopistas mexicanas.
Autoridades estatales han sido alertadas, pero los conductores exigen mayor presencia de seguridad para mitigar estos riesgos.
En conclusión
La carretera Panamericana en este tramo representa un desafío multifacético que combina negligencia infraestructural con amenazas de seguridad. Mientras las autoridades prometen mejoras, como el libramiento de Acambay inaugurado en 2015, los usuarios continúan enfrentando peligros diarios. Es imperativo que el gobierno federal y estatal inviertan en reparaciones urgentes y vigilancia para evitar más tragedias.
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