Columna: DESDE LA BANQUETA
Por Gabriel Escalante Fat*
“El lenguaje político está diseñado
para que las mentiras parezcan verdades”.
George Orwell.
Como en las alucinadas parodias que el caricaturista Eduardo del Río —Rius— publicara en los años ’60 y ’70, a través de sus inolvidables revistas Los Supermachos y Los Agachados, la tragicomedia de mi pueblo supera ya los más pesimistas augurios que cualquiera (incluyéndome) pudo haber imaginado cuando se supo que nos gobernaría una mujer sin arraigo ni residencia legal en El Oro, carente de cualquier experiencia administrativa o política, con una mente que con frecuencia se sume en las brumas de la demencia senil y con una mala entraña difícil de encontrar.

Rius creó un elenco de personajes icónicos que, en San Garabato, Cuc. —su muy peculiar Macondo— representaban, con grandes exageraciones, a los habitantes de cualquier pueblo o ciudad de nuestro país, en aquella época.
Oprimidos y dominados por don Perpetuo del Rosal o el Licenciado Trastupijes, los garabatenses poco podían hacer más que filosofar, quejarse y dedicarse a lo que cada quien sabía o podía hacer. Así pasa en mi municipio, medio siglo después de aquellos comics.

Hay en El Oro su Cambujo, su Lechuzo y su Arsenio, policías municipales que, queriendo o no, tienen que obedecer las absurdas órdenes de su superior, así vayan contra la lógica y la sana convivencia en el municipio.
No faltan Reuter Nopaltzin, Juan Calzontzin, Bedoya, don Céfiro, y Chon Prieto, que hacen poco más que filosofar acerca de la compleja situación que se vive cada día.

Gumaro Asecas y don Lucas Estornino, la clase media ilustrada del pueblo, está también representada en el Pueblo Mágico.
Y, desde luego, Doña Tecla, Doña Garatuza y Doña Eme, las viejas beatas que poco aportan pero que todo saben.
Importantes también el español Fiacro Franco, el alemán prrofesorr Hans, y Don Plutarco el burgués, que prefieren ver los toros desde la barrera.

La iglesia también tiene presencia a través de Fray Totol, quien sólo jala para su santo.
Complementan el elenco Don Ruco, Don Filipino, Bedoya, Gedeón Prieto, Pomposa y Enedina, Nicanor y varios más.
Y hasta allí lo anecdótico y lo cómico.
Porque más de cincuenta años después, El Oro se despeña por una pendiente hacia un destino que podría ser tan grotesco como el de San Garabato. Tal vez mi pueblo vuelva a las épocas de la desesperanza, cuando estuvimos cerca de convertirnos en un pueblo fantasma, con los agravantes de que hoy día la sociedad está polarizada, la inseguridad es un factor que no teníamos en los tiempos más oscuros y las autoridades, aunque electas por vía no democrática, solían tener principios, amor al pueblo y algo que hoy se estila poco: decencia.
¿Y cuál es la causa por la que, después de cinco trienios en los que los ayuntamientos que gobernaron El Oro hicieron —unos más, otros menos, unos extraordinariamente, otros nomás cumpliendo— lo que mejor pudieron para darle al municipio dignidad y desarrollo económico, en apenas un año se esté yendo al caño lo conseguido en los anteriores 16 se logró?

¿En qué estaba pensando la gobernadora Delfina Gómez cuando envió —de manera arbitraria y contra toda lógica— como su candidata a la nefasta Juana Elizabeth? ¿Odia Delfina a El Oro, carece de oficio político o simplemente es estúpida?
El sábado 18 supe —por medio de una fuente muy confiable— que la presidenta municipal estaba citada para el martes 21 en la Secretaría de Gobierno, donde su titular Horacio Duarte —un sujeto que inexplicablemente no está en la cárcel por los delitos cometidos durante su paso por la Dirección de Aduanas— le ofrecería un “puente de plata”: La orillaría a solicitar licencia indefinida a su cargo, a cambio de evitar un proceso de destitución en el Congreso local, que podría llevarla a enfrentar causas penales.
El domingo 19 fui informado de que, aparentemente, la gobernadora había solicitado a su equipo que dieran a Díaz Peñaloza otra oportunidad y que la “ayudaran” a salir de los múltiples problemas en los que por su soberbia, ignorancia, deshonestidad y mala leche se había metido ella sola.
Ayuda que ya había recibido en los meses previos, cuando desde el Gobierno Estatal le enviaron un director de gobierno, un tesorero y un secretario del Ayuntamiento, a quienes ha hecho la vida imposible, al grado de quitarle el manejo de las cuentas bancarias al tesorero, y robarle los sellos oficiales al secretario, enviando a uno de sus personeros a saquear la habitación de hotel en la que éste se alojaba.
Aun así, yo mantenía la esperanza de que la alcaldesa sacara un gramo de lucidez de su anquilosado cerebro y optara por una salida digna.
Me equivoqué de manera garrafal.
El martes 20 de enero se realizó, en efecto, la reunión entre Juana Elizabeth y Duarte. El secretario de Gobierno y operador político de la limitadísima gobernadora, con el mayor de los descaros, emitió por la noche este comunicado:

“Esta tarde me reuní con la Presidenta Municipal de El Oro, Juana Elizabeth Díaz Peñaloza, con quien dialogué sobre la situación que existe en el municipio. Acordamos dialogar con los actores políticos y la ciudadanía, a fin de mantener la paz y el bienestar en El Oro, como nos lo ha instruido la Gobernadora Delfina Gómez Álvarez”, acompañado de una fotografía en la que se ve a la alcaldesa posando orgullosamente junto al indigno servidor público al que, como a su jefa, le importa más lavarle la cara a una probable delincuente miembro de su partido, que cuidar del erario y solucionar los múltiples problemas de un municipio.
¿Qué sigue? Nadie puede saberlo. Un régimen ineficiente y autoritario como la 4T no actúa por lógica, no ve por sus ciudadanos, a quienes no les concede la categoría de tales, sino que los considera menores de edad, borregos para arrear sus mítines y para llenar las urnas con votos a su favor.

Hasta la mañana de este viernes, no sabemos aún el resultado de la reunión programada para ayer jueves 22 de enero entre Duarte y el Ayuntamiento aurense (síndico y siete regidores). La verdad, es que no espero nada concreto.
Se supo, además, que durante su visita a Atlacomulco el pasado miércoles 21, la gobernadora platicó brevemente con Ubaldo Velázquez Piedra, síndico procurador, a quien le ofreció recibirlo, junto con los regidores, el mismo día de ayer, jueves, después de la reunión con Duarte.
Algunos medios de Toluca han mencionado el encuentro con el secretario de Gobierno, incluso publicando una fotografía en la que se ve a los ediles aurenses muy disciplinados, casi posando. Nada se ha hablado respecto a si la señora Delfina finalmente cumplió su ofrecimiento y los recibió.
El futuro de un municipio mexiquense, en manos de ineptos o, en el mejor de los casos, insensibles a la problemática que vive El Oro.
Ojalá que en un corto plazo, la ciudadanía de mi municipio se decida a rebelarse y a dejar de ser un rebaño conformista y agachón.
De otra manera, tendremos que solicitar al Congreso del Estado, que cambie el nombre de nuestro municipio. Nos vendría mejor llamarnos, San Garabato, Cuc.
IN MEMORIAM

El lunes 6 de septiembre de 1971 fue mi primer día de clases en la Secundaria 26 de Atlacomulco. Sin haber cumplido aún 11 años de edad, me formé con mi grupo en el patio principal de la escuela. Como representante del Ayuntamiento 1970-72, para la declaratoria oficial de apretura de cursos, asistió el señor Francisco de la Rosa, entonces primer regidor. Por una casualidad me grabé ese nombre aquel día trascendente en mi vida, en el que la tierra de Isidro Fabela me dio la bienvenida.
Esta semana, 54 años más tarde, acudí a despedir a don Francisco de la Rosa, padre de Adriana, mi novia, en un funeral que reunió a una gran cantidad de sus familiares, amigos y paisanos.
Tuve muy pocas oportunidades de tratar a don Paco, pero puedo afirmar sin riesgo a equivocarme, que fue ser humano íntegro, apegado a sus creencias, fiel a sus principios, responsable en su trabajo, solidario con la sociedad y amoroso con los suyos. En resumen, un hombre bueno, que en los tiempos que corren no es poca cosa.
El cuerpo de don Paco ya descansa, después de casi 92 años en esta Tierra. Su recuerdo pervivirá muchas décadas.

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COTACTO FB: Gabriel Escalante




