EN MOVILIDAD, UN AÑO YA, Y NO SE VE NINGUNA “TRANSFORMACIÓN”
Por Del Editor*
Ordenar el caos vial que reina en las calles de Atlacomulco no es tarea sencilla. Todos lo sabemos. Pero también sabemos que las autoridades responsables —las direcciones de Movilidad, Gobernación y Desarrollo Económico, así como las Coordinaciones de Parquímetros y Tránsito— tienen la obligación de enfrentarlo.
Cuando asumieron el cargo, ya conocían de sobra las condiciones heredadas y los problemas que tendrían que resolver. Tras décadas de abandono, se esperaba que llegaran con un plan claro y coordinado. Sin embargo, a un año de distancia, no solo no hay avances visibles, sino que la situación ha empeorado: la invasión de la vía pública se ha intensificado, el ambulantaje recibe incluso aliento desde el propio gobierno y la conducta de los taxistas ha alcanzado niveles de impunidad nunca vistos.
Taxistas que paran donde les place, bajan pasaje en medio de la calle y circulan a su arbitrio, hacen bases y lanzaderas donde quieren, sin que nadie les exija cuentas. Conductores particulares que bloquean cruces peatonales y rampas para personas con discapacidad sin el menor reparo. Peatones que ignoran las señales más básicas de los semáforos. Comerciantes que convierten banquetas y arroyos vehiculares en extensión de sus locales.
Y, para colmo, funcionarios públicos que “rentan” espacios emblemáticos como la plazoleta, los jardines Juárez e Hidalgo, y la explanada frente al Portal Carranza para fomentar el comercio informal, en vez de impulsar inversiones que generen empleo formal y digno. A nivel local, aunque no hay cifras municipales públicas precisas para Atlacomulco en 2025, el comercio informal —que incluye gran parte del ambulantaje— representa una porción significativa de la economía en la región, con el EdoMéx liderando en empleo informal a escala nacional.
Esta suma de prepotencias ha convertido las calles de Atlacomulco en un territorio sin ley, donde el más fuerte —o el más descarado— impone su voluntad.
¿Merecen aún un voto de confianza? Solo el tiempo lo dirá. Ojalá que en este 2026 la tan cacareada “transformación” deje de ser mero discurso y se traduzca, por fin, en un Atlacomulco ordenado, respetuoso de las leyes y seguro para todos sus habitantes.
Porque, hasta ahora, en materia de movilidad, un año ya… y no se ve ninguna transformación.