Columna: ANECDOTARIO DE MI PUEBLO
Por: Antonio Corral Castañeda*
Al hablar del rastro municipal me estoy refiriendo a todas las instalaciones físicas ocupadas por las autoridades locales, en las que se sacrifican los animales cuya carne es destinada para el consumo humano. Este es uno de los servicios que el Ayuntamiento está obligado a ofrecer a la población con miras de abastecerla de este producto, sin perder de vista la preservación de su salud. Obviamente en lo que se refiere a Atlacomulco, esta es la historia que logré armar al respecto, de acuerdo a la información de que pude disponer.

15 de enero 1857. Se dispuso que antes de conducir las reses al rastro, se asentaran los nombres del dueño y la persona a quien se había comparado, así como el color, fierro y señas particulares de los animales (se cobraba el degüello en reales).
En 1861 se hizo saber a los matanceros que, por carecer de un lugar para establecer el rastro, por lo pronto podían amarrar sus animales donde mejor pudieran mientras se construía el Corral de Concejo.
11 de febrero 1861. Como se carecía de un sitio adecuado para establecer el rastro, y mientras se formaba el corral del concejo que se iba a poner en práctica, se hizo saber a los matadores de reses que podían amarrarlas en el lugar que les fuera más cómodo y seguro, en el concepto de que, concluido el corral del concejo, en éste quedarían seguros sus animales y serviría a la vez de rastro.

15 de enero 1863. Propuso el cabildo la reubicación del rastro, por la razón de que estaba contiguo o pegado al Jagüey, lo que podía ocasionar una desgracia por el tránsito de niños y mujeres, ya que las reses, por el olor de la sangre, se embravecían.

31 de marzo 1892. Hasta la fecha no había un libro abierto del registro de reses que se mataban. El Ayuntamiento determinó que se abriera un libro donde quedaran anotados los animales sacrificados.

25 de noviembre 1897. Se pidió un informe relativo a los inodoros del rastro, que para entonces se hallaba frente a los planteles escolares.

31 de diciembre 1899. Durante el presente año se sacrificaron, para el abasto público, 255 reses (20 centavos el kilo), 230 carneros (24 centavos el kilo) y 95 cerdos (30 centavos el kilo).

4 de julio 1901. La Agencia de Rentas Municipales manifestó al administrador del rastro que no permitiera el degüello de algún animal hasta que estuvieran asegurados los derechos específicos.

15 de marzo 1905. La Junta de Mejoras Materiales tenía en proyecto la construcción de un pequeño rastro para el abasto de carne a la población de la cabecera municipal de Atlacomulco.

30 de marzo. Fue aprobado el presupuesto por un monto de $488.30 para la construcción de un nuevo rastro en Atlacomulco.

30 de abril. Se compraron 324.00 m2 de terreno al señor Sánchez, a razón de $32.40 el m2, para la edificación del rastro.

13 de julio. El presidente municipal informó acerca de los trabajos emprendidos en el rastro, así como de haber arreglado bajo un módico precio una entrada recta y amplia por el solar de Constantino Sánchez.

3 de agosto. El superior gobierno revalidó la orden para que el tesorero de la Junta de Mejoras Materiales ministrara $240.38, resto de los $488.30 que fueron aprobados para erigir el rastro.

31 de agosto. La Agencia Municipal de Rentas entregó $192.38 para la fabricación del mencionado rastro.

16 de septiembre. Se terminó y se inauguró este día, con motivo de las fiestas patrias, el nuevo rastro para matanza de animales con el corral de concejo anexo. Sólo faltaba un local para el ganado lanar.

11 de abril 1907. En el mismo inmueble se mandó construir un pequeño departamento para la matanza de cerdos.

20 de febrero 1908. Quedó terminado el enlosado en el rastro, destinado para matar cerdos.

5 de enero 1911. Se comunicó a los abastecedores de carne que antes de hacer el degüello, presentaran sus manifestaciones e hicieran el pago correspondiente.
Documento elaborado el 2 de noviembre de 1911 que amparaba la compra-venta, por $5.00, de un pequeño terreno para ampliar la entrada que conducía al rastro municipal.
2 de noviembre. La señora María de los Dolores Plata vendió al Ayuntamiento en $5.00 un pequeño terreno de su propiedad, asentado frente a su casa, para ampliar la calle que conducía al rastro y al aguaje.

5 de noviembre. Entró en vigor el reglamento que la corporación tuvo a bien aprobar para la mejor administración y aseo del rastro.

20 de enero 1920. Por disposiciones superiores se puso en conocimiento de los comerciantes carniceros que presentaran en la oficina de rentas las facturas del ganado que mataban.

3 de agosto. En sesión ordinaria de cabildo celebrada este día, fue aprobado el reglamento del rastro municipal.

6 de marzo de 1917. El encargado del rastro de Atlacomulco era este año el señor José María Favila.

9 de agosto. Se determinó no dejar salir la carne del rastro sin que los interesados hubieran solicitado la licencia respectiva, así como haber verificado el pago del impuesto correspondiente.

1 de enero 1919. Se aprobó el reglamento del rastro y entró desde luego en vigor. Así mismo, por primera vez se utilizó un sello para marcar la carne del ganado que en él se sacrificaba.

9 de marzo 1920. La corporación acordó que los interesados en manifestar los animales para su degüello, destinados al abasto de la población, deberían presentar las facturas respectivas.

7 de enero 1926. Con el fin de reacondicionar el rastro municipal que se encontraba deteriorado, el Ayuntamiento le asignó a la obra la cantidad de $100.00.

31 de diciembre 1928. En el presente año se llevó a cabo una reconstrucción y acondicionamiento general del rastro.

1 de enero 1946. Se estaba seleccionando el lugar más adecuado para levantar un nuevo rastro municipal en Atlacomulco. Se encomendó al Ing. Samuel López Sierra que elaborara tanto el proyecto como los planos de la obra.

18 de enero. El Ing. Samuel López Sierra indicó que, para trazar los planos del nuevo rastro, consideraba necesario hacer una visita ocular a los inmuebles de este tipo de Toluca y de la ciudad de México.

28 de marzo 1949. Una vez analizada la inconveniencia de seguir utilizando el rastro de que se disponía, se acordó localizar y adquirir un terreno para construir uno más moderno.

1 de diciembre. Para hacer un nuevo rastro que llenara las condiciones y necesidades de la época, se compró un terreno con una superficie de 1,200.00 m2 en la suma de $1,750.00. Se niveló el terreno y el plano respectivo lo hizo el Ing. Luis Galindo Ruiz, quien proyectó y dirigió la obra (Av. Mario Colín, junto a la Escuela Normal. Actual Junta Local de Caminos).

31 de diciembre. Después de visitar los rastros de Tlalnepantla y Toluca, para esta fecha se estaba trabajando ya en la obra del rastro. Los peones eran Francisco Colín, Daniel Colín, Eulalio Martínez y Pedro Martínez.

6 de marzo 1950. Estaban ya muy adelantados los trabajos del nuevo rastro municipal. Se acordó vender tanto el terreno como las instalaciones antiguas, junto con el callejón que daba acceso a ellas, con el objetivo de aprovechar ese dinero en beneficio del que se estaba haciendo.

1 de abril. Fueron comparados al señor Joaquín Becerril Monroy 930 tabiques para la obra del rastro ($120.90).

29 de abril. Se pagaban a los 16 albañiles y 13 peones que trabajaban en la obra, la cantidad de $281.20 semanales.

Los albañiles que trabajaban en el nuevo rastro eran: Víctor Baltazar, Hipólito Baltazar, Esteban González, J. Sánchez Castillo, Alfonso Rubio, Juan Valencia, Pánfilo Bernabé y Luis Martínez. Como peones o ayudantes se desempeñaban las siguientes personas: Francisco Colín, Eulalio Martínez, Pedro Martínez, Mateo Ramírez, Felipe Alcántara, Vicente Rubio, Francisco Mendoza y Samuel González.

29 de julio. Fue firmada la escritura de compraventa del terreno que se obtuvo por venta del C. Eduardo Velasco Yáñez, a favor de la corporación edilicia de Atlacomulco, para la edificación del rastro municipal.

Los CC. Alberto Vélez, Teodoro Mendoza Plata y Ricardo Monroy Robles donaron cuatro toneladas de cemento, toda la varilla y dos quemadores para calentar el agua.
Instalaciones ex profesas para el rastro municipal de Atlacomulco, que fueron construidas en 1949-1951. En 1972 este inmueble, ya en desuso, fue vendido a la Junta Local de Caminos del Estado de México.
1951. Este año se concluyó la construcción y quedó oficialmente inaugurado y en servicio el nuevo rastro municipal de Atlacomulco. Estas instalaciones tenían anexa una casa-habitación con instalación eléctrica, baño equipado y una oficina. (Av. De Ferrocarril, actual Av. Mario Colín).

3 de octubre 1955. Dispuso el Ayuntamiento que los matanceros y la gente que ellos ocupaban, fueran los que hicieran el aseo del rastro una vez terminada la matanza.

20 de enero 1958. Para un mejor funcionamiento del rastro, quedó establecido que el horario de la matanza sería de 9:00 a las 14:00 horas.

Fueron construidas unas corraletas que se utilizaban como corral de concejo y para resguardar el ganado que se iba a sacrificar.

1 de enero 1961. A partir de la fecha quedó prohibido el sacrificio de animales para el abasto público fuera del rastro municipal.

28 de enero 1964. Se sugirió a los carniceros que solamente el señor Rafael González Sánchez se encargara del acarreo de la carne del rastro a las carnicerías, y así se hizo.

11 de febrero 1964. Como no había un lugar para almacenar la basura y la lama del rastro, se vio la conveniencia de comprar un carrito y una acémila para trasladarla fuera de las instalaciones.

5 de marzo 1968. La Asociación de Padres de Familia de la recientemente construida Escuela Normal No. 3 de Atlacomulco, solicitó a las autoridades que se trasladara la sede el rastro a otro lugar (se estaban haciendo las gestiones).

8 de octubre. Se estaba tramitando la compra de un terreno para edificar otro rastro, obra que debía iniciarse cuanto antes.

19 de octubre. El terreno en que se levantaría el rastro, con una superficie de 10,340.00m2, fue comprado al señor Luis Montiel Zaldívar en la cantidad de $20,680.00 (Carretera salida a El Oro).

23 de septiembre. Se recibieron los planos para la obra del nuevo rastro. Estando comisionado por la Dirección de Obras Públicas del Gobierno del Estado para dirigir la construcción, el Arq. Emilio Ortega Reséndiz, quien efectuó los primeros trazos para las excavaciones en donde se cimentaría el edificio, dando inicio así a los trabajos.
Construyendo el nuevo rastro municipal de Atlacomulco en el kilómetro 1+700 de la carretera a El Oro. Se inauguró el 31 de diciembre de 1969.
13 de enero 1969. El presidente municipal C. Gregorio Montiel Monroy, informó al gobernador Lic. Juan Fernández Albarrán, que a principios del presente mes se había iniciado la construcción del rastro, el cual quedaría ubicado al lado izquierdo de la carretera a El Oro, en el kilómetro 1+700, y cuyos trabajos estaban siendo dirigidos por el Arq. Emilio Ortega Reséndiz. 

14 de abril. En fecha próxima se “trasladaría” el rastro a donde estaban construyendo las nuevas instalaciones.

17 de mayo. Los trabajos para levantar el rastro continuaban con toda regularidad. El gobierno del Estado cedió al Ayuntamiento el 10% de arbitrios y el 15% de educación en beneficio de la obra.
Entrada principal del nuevo rastro municipal ubicado en el kilómetro 1+700 de la carretera a El Oro, hoy Avenida 1ro. de Mayo.

31 de diciembre 1969. Este día se llevó a cabo la inauguración de las instalaciones del nuevo rastro (salida a El Oro), construido durante la gestión del Ayuntamiento 1967-1969. El C. Gregorio Montiel, presidente municipal, develó la placa alusiva.  

4 de abril 1970. Era urgente clausurar el rastro que estaba en servicio por los inconvenientes que representaba, ya que continuaban protestando los vecinos, principalmente la Escuela Normal y el centro de Salud. Este año se clausuró el rastro y empezó a trabajar en su nuevo inmueble. El encargado de hacer el aseo era Isidro Olmos Olguín.

2 de octubre 1971. Debido a la difícil situación que confrontaba la común para resolver los compromisos que tenía pendientes, relativos a dotar de drenaje a las calles que carecían de este servicio y a la necesidad de ampliar y mejorar el sistema de alumbrado eléctrico de calles, plazas y jardines, se decidió enajenar el predio correspondiente al rastro viejo, a favor de la Junta Local de Caminos con residencia en Atlacomulco, en la suma de $120,000.00, con las siguientes medidas: al norte 40 m, al sur 40.00 m, al oriente 30.00 m y al poniente 30.00 m. Total: 1,200 m2.

4 de octubre. Se informó al Ing. Pedro López González, presidente de la Junta Local de Caminos, que de acuerdo al convenio efectuado y por instrucciones del señor gobernador, se ponían a su disposición los locales y el predio que había ocupado el rastro y que se localizaban en la Av. Del Ferrocarril (ahora Av. Mario Colín); y que, ya se procedía a los trámites necesarios para, en su oportunidad, elaborar la documentación de enajenación respectiva. (C. Rosendo Monroy Cruz, presidente municipal).

20 de noviembre. Se publicó en la Gaceta de Gobierno el extracto de la solicitud que hacía el Ayuntamiento de Atlacomulco a la Legislatura del Estado de México, para que se le autorizara vender el inmueble en donde estuvo instalado el antiguo rastro.

10 de marzo 1972. El Ayuntamiento de Atlacomulco recibió de la tesorería de la Junta Local de Caminos del Estado de México, la cantidad de $60,000.00 como pago total por la compra de la finca (rastro viejo) localizada en el pueblo de Atlacomulco (cheque No. 1903378).

1 de enero 1973. Fue nombrado como administrador del rastro el señor Rafael González Rojas.

1 de enero 1981. Víctor Martínez Suárez era el administrador del rastro.

13 de agosto 1984. El Ayuntamiento aprobó sufragar los gastos que se originaran por el equipamiento del rastro municipal.

28 de mayo 1985. Se aprobó el proyecto general de rehabilitación y ampliación del rastro.

1 de noviembre. Se solicitó un crédito para realizar varias obras, entre ellas la ampliación y rehabilitación del citado rastro.

27 de marzo 1987. Concluyeron los trabajos de ampliación y remodelación. Para este año se realizaba una matanza mínima mensual de 458 vacunos, 310 porcinos y 750 ovicaprinos.

1 de enero 1989. Después de varios años de realizar esa función, se dio por terminada la concesión de parte del servicio de acarreo de la carne del rastro a las carnicerías, con el señor Rafael González Sánchez.

1 de enero 1990. Después de algún tiempo, se estaban ya concluyendo los trabajos de ampliación y restauración en el rastro municipal, pronto a reabrirse a sus actividades específicas.

3 de noviembre 1992. Se acordó y aprobó la compra del equipo para el rastro con la participación económica del Ayuntamiento y del Gobierno del Estado de México (despieladora para reses, sierra para corte de canal, báscula para reses, etc.).

24 de febrero 1998. En este año el administrador del rastro era el señor Ezequiel Enríquez Ruiz.

20 de junio 2002. Fue expuesta la proposición de que a los matanceros que trabajaban en el rastro se les contratara para que fueran empleados del Ayuntamiento y no realizaran su labor en forma independiente, en virtud de que así no tenían ningún compromiso con el Ayuntamiento porque su trabajo y relación eran directamente con los introductores de ganado y los tablajeros.

1 de diciembre 2002. El proyecto de municipalización del rastro por fin se concretó, por lo que los matanceros pasaron a ser empleados del municipio y los introductores, por tanto, tendrían que hacer su pago respectivo a las autoridades locales.

11 de junio 2004. El presidente municipal propuso que el rastro municipal llevara el nombre de “Gregorio Montiel Monroy”, propuesta que fue aprobada por unanimidad.

2019. Estaba en construcción un nuevo inmueble destinado para el rastro, enclavado en terreno s del Ejido de la Candelaria (Carretera Atlacomulco-Toluca, desviación antes de la caseta de cobro “Cote”.).
27 de mayo 2022. El Gobernador Alfredo del Mazo Maza inaugura el nuevo rastro municipal en Atlacomulco: https://web.facebook.com/AlfredoDelMazoMx/videos/1269741553557744
Extracto del libro ATLACOMULCO Historia de sus servicios públicos de Antonio Corral C.

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