El día de hoy falleció la maestra Evangelina Alcántara Díaz, en memoria reproducimos la nota que d’interés publicó el mes de noviembre del año 2007 en su edición impresa No. 358. El día en que a la maestra Vange se le rindió el mejor homenaje en vida, al asignarle su nombre a la Escuela Normal de Atlacomulco, el 24 de octubre de 2007.

Por De la Redacción
En la misma escuela que ella fundó, hace 47 años, ahora está presente. No importan los obstáculos, ni si se está de acuerdo o no. A partir de ahora la Escuela Normal de Atlacomulco, tiene un nombre asignado: “Profesora Evangelina Alcántara Díaz.”
¿Méritos?, juzgue la posibilidad de establecer una escuela en las instalaciones de la escuela primaria Rafael Favila. ¿Cuántos estarían dispuestos? Ella lo hizo. Y seguramente hubiera hecho más…

La ceremonia se realizó en el patio de la escuela. Asistieron el alcalde de Atlacomulco, Rogelio Caballero Meraz, la licenciada Guadalupe Monter Flores, Secretaria de Educación. La señora Socorro Nieto viuda de Peña. Doña Lupita Rhon, viuda de Hank, ex directores, la comunidad estudiantil en pleno. Todos dispuestos a rendirle un merecido homenaje a la profesora.

Afortunadamente, el reconocimiento de su labor se da en su tierra; entre su gente. Porque no es poca cosa tener por paisana a una mujer como ella. Basta un dato, es la única mujer que aparece en el recuento de biografías que hacen Antonio Corral y Adela García Moreno en “30 Atlacomulquenses distinguidos.”

Ella asegura que toda su gran labor no la hubiera podido realizar sola. Comenta: “permítanme agradecer a mi familia, su apoyo y solidaridad.” Y resalta la labor de su esposo, el profesor Camerino Lara Castillo; “un hombre de prudencia y permanente orientación”.
En el recuento de su vida, la profesora puede presumir por haber conseguido muchas cosas que pocos logran, pero eso no le impide afirmar que pudo conquistar más. Quizá distrayéndose un poco menos en sus horas de ocio. Tal vez restándole horas al sueño.

Pero esta consideración no importa. ¿Acaso se le podría exigir más? Porque esta mujer tuvo la claridad mental suficiente para reconocer las necesidades educativas de su pueblo, encaminarlas y lograr que la Escuela Normal de Atlacomulco fuera una realidad. Ahora, gracias a sus esfuerzos, un enorme número de docentes, se han dispersado llevando la educación con ellos. Por eso mismo, a las personas asistentes a la ceremonia de asignación los invita diciendo “Mis logros en el campo de la educación deben de evaluarlos ustedes”.
Durante la ceremonia, la profesora Evangelina Díaz repasa sus memorias, cómo nació en ella el deseo de establecer la escuela y su paso a la gestión ante las autoridades. Porque, aunque ahora la Escuela Normal nos parezca algo común en el paisaje de Atlacomulco, anteriormente, no concedían ningún colegio de este tipo fuera de la ciudad de Toluca.

Pasó el tiempo, se hicieron múltiples gestiones hasta conseguir que sus argumentos fueran valorados de tal manera que se aprobó la construcción. Y entonces surgió otro problema: no existía el presupuesto necesario.
Y de nuevo la maestra salvó ese obstáculo, convocó a un grupo de maestros y consiguió la ayuda de otras escuelas normales del país como la de Ciudad Guzmán, en Jalisco. Sus ojos brillan de orgullo al decir: “Íbamos por el camino correcto. Y empezamos a hacer realidad nuestros sueños”.
Como si fuera parte del destino, el proyecto fue avanzando a pesar de los contratiempos. Se tenía un importante grupo de catedráticos, la decisión para sacar adelante el proyecto y lo fundamental por parte de los alumnos: la vocación de aprendizaje y la decisión de ser excelentes maestros.

Entonces se extendieron los trabajos. Se fundó una escuela primaria anexa, y como no había espacio disponible, se tuvo que acondicionar en el único lugar del que se podía echar mano: la Escuela Primaria "Rafael Favila".
“Nada nos arredraba, cada incomodidad era un acicate para hacer nuestro sueño mas alto y mas fuerte. Íbamos por lo mejor…”

Por eso, la profesora tiene la calidad moral suficiente para invitar a los padres de familia y la comunidad entera de Atlacomulco, a considerar la escuela como el lugar primordial del pueblo, de donde surgirá lo mejor para cada habitante.
La maestra Evangelina Alcántara Díaz, después de mucho tiempo, al contemplar ya los frutos de su trabajo, se muestra orgullosa y agradece a muchas personas, a las autoridades educativas, a los maestros que se sumaron al proyecto, a los padres, a los alumnos… a todos.

“Creo que lo logramos, a la distancia, el historial de nuestros egresados lo confirma” dice al final de la ceremonia. Entonces, no pierde la oportunidad para manifestar la satisfacción que siente por Atlacomulco, calificándolo como tierra de gente grande.
Y se despide, dejando entre los asistentes su mayor satisfacción: “Mi fortaleza es el orgullo de ser maestra, espero haber cumplido”.
UNAS PALABRAS
d´interés: ¿Podría comentarnos qué significa para usted que esta Escuela Normal de Atlacomulco lleve su nombre?
Profesora Evangelina Alcántara Díaz: ¡Lo máximo!¡lo máximo!, es un honor…
d´interés: Profesora, de tantos recuerdos que tiene usted, ¿cuál es el que más atesora?
Profesora Evangelina Alcántara Díaz: El haber sido formada por un extraordinario matrimonio, la señora Lupita Rhon de Hank y el maestro Carlos Hank González.
d´interés: Alguna última consideración que tenga para la educación actual.
Profesora Evangelina Alcántara Díaz: Pues que siga caminando como hasta ahora. Hay mucho por hacer.
UNA VIDA

Nació el dos de octubre de 1934, en Atlacomulco, un pueblo al que califica como tierra de gente grande. Sus padres son don Porfirio Alcántara Díaz y la señora Elvira Díaz Mercado. Aquí estudió, la primaria, en el colegio Plancarte, obra de otra gran mujer, la madre Francisca Camargo Chávez, conocida como “la Madre Pachita”. Sus estudios secundarios fueron hechos en la Escuela Secundaria Federal No. 26. Posteriormente se trasladó a la ciudad de Toluca con la intención de estudiar la carrera de Profesora en Educación Primaria en la Escuela Normal para Señoritas.
Su incansable necesidad de conocimiento se ha traducido en especialidades y un diplomado en educación escolar. También cuenta con una maestría en tecnología educativa y un doctorado en educación. Así mismo ha tomado múltiples cursos especiales que van desde la psicología hasta la administración pública, pasando por temas como la salud o la ecología.
Su historial de servicio en el sector público cubre enormes áreas. La más relevante a nivel local es su trabajo para la fundación de la Escuela Normal de Atlacomulco, de la que posteriormente sería directora durante los años de 1960 a 1968 y que en la actualidad ostenta su nombre, así mismo ha ocupado otros cargos como Directora General del Instituto de Protección a la Infancia en el Estado de México (1968-1974), Directora General de Protección Social del Departamento del Distrito Federal (1976-1982), miembro activo de la Sociedad Española de Pedagogía con sede en Madrid, España, (a partir de 1998) y miembro Activo de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (a partir de 2002).
Toda esta labor le ha valido varios reconocimientos como el otorgado por el Ayuntamiento de Atlacomulco, en reconocimiento a su obra en beneficio del norte del Estado de México, así mismo ha recibido la medalla al mérito por Servicios Profesionales Destacados, durante el gobierno del Licenciado Juan Fernández Albarrán e inclusive a obtenido el reconocimiento por parte de El Diario de México, como la mejor estudiante de México en el año de 1993.
LA ESCUELA NORMAL DE ATLACOMULCO: PUNTO DE ENCUENTRO

Solamente un lugar podía ser el centro donde convergieran tantos pueblos: Atlacomulco. De esta manera, la necesidad educativa de las personas residentes en lugares como San Felipe del Progreso, El Oro, Acambay, Temascalcingo, Aculco, Jocotitlán, o Ixtlahuaca, se veía solucionada con el establecimiento de la Escuela Normal fundada en este lugar.
Con esta medida se evitó el proceso de desarraigo en la población, con el beneficio de que al estar en contacto con su tierra; los egresados de la Escuela Normal, establecen un compromiso social basado en el servicio y la eficiencia.
Por todo lo anterior, es de vital importancia mantener el gran prestigio que ha logrado esta noble institución por todo el norte del Estado de México.

Fotografías ilustrativas Archivo Revista d'interés





