Ahogado por bloqueos, Atlacomulco se mantuvo cerca de 4 horas incomunicado con el exterior. Las principales salidas hacia los municipios de El Oro y San Felipe colapsaron; miles de ciudadanos simplemente no supieron qué hacer. Y la duda que todos tenemos: ¿qué es lo que sigue?
Aquí lo exponemos.
Aquello que se dice en voz baja
Carne de pollo, de cerdo, materiales para construcción; la lista es larga y cientos de comerciantes saben a qué nos referimos. El cobro de piso, la extorsión y la obligatoriedad de comprar a un solo vendedor forman parte de estos negocios. Atlacomulco, El Oro, Acambay, Temascalcingo, Ixtlahuaca, San Felipe del Progreso o Acambay son sólo algunos de los municipios en la zona norte estatal donde sucede esto en forma cotidiana.
No es nuevo. Por lo menos, en forma de charla privada, desde hace 4 años se comenta en círculos internos. Entre familiares. Solo como un tema más de conversación.
Hasta ahora.
Y llegó el 22 de julio
Hacia las 5 de la tarde de ese día, en distintas vialidades en Atlacomulco se cerró el tránsito. Vehículos de volteo o tipo Torton bloquearon las salidas hacia Acambay (solo por un rato), El Oro, San Felipe o Santiago Acutzilapan. Previamente, por la mañana, municipios del sur estatal habían tenido su propia versión, luego de que se pusiera en marcha, por parte del gobierno federal, el Operativo Liberación.
¿El objetivo? El mismo fiscal General de Justicia del Estado de México, José Luis Cervantes, lo dio a conocer mencionando que era para: “detener a personas implicadas en fijar cuotas o precios abusivos y obligar a comprar, vender o adquirir bienes, insumos o servicios en lugares preestablecidos bajo un esquema de violencia moral y un esquema extorsivo”
Pero, si los principales sucesos de este operativo ocurrieron en Tejupilco, Valle de Bravo o Tlatlaya, su eco llegó hasta acá. San Felipe del Progreso e Ixtlahuaca también formaron parte de este operativo, generando, en un principio, muchas dudas de lo que ocurría.
Afortunadamente, el bloqueo en la salida hacia Acambay fue el de menor tiempo de duración. Hacia las 6 la circulación era normal.
Con mucha menos fortuna para pasajeros y conductores, fue lo ocurrido hacia la altura de las vías de Atlacomulco. Ahí, la carga vehicular se extendió desde ese lugar hasta el puente vehicular a un costado de la Av. Mario Colín Sánchez. Hablamos de un tramo de alrededor de 2 kilómetros.
Lo más preocupante, quizá, para quienes quedaron varados, fue la falta de información. Las redes sociales se llenaron de especulaciones que iban desde un accidente hasta conflictos entre los agremiados a un sindicato.
De hecho, esta fue la versión dada a conocer a través de un comunicado por parte del Ayuntamiento de Atlacomulco, el cual, hacia las 7 de la tarde mencionaba que los bloqueos eran “presuntamente derivados por una manifestación sindical”. En él, también se aseguraba que mantendrían informada a la ciudadanía.
Sin embargo, el resto de la tarde/noche, no surgió mayor información por parte de las autoridades.
El dato lamentable; la Comisaría de Atlacomulco no fijó ninguna postura. Incluso, ni siquiera fue capaz de replicar el comunicado del ayuntamiento.
Hacia las 9 de la noche, se levantó el bloqueo. En la salida hacia El Oro se vieron elementos de la Guardia Nacional, vigilando el paso de los vehículos. El saldo final de ese día, según datos oficiales, fue de 14 municipios involucrados en la operación, 2 mil 886 elementos desplegados, 52 establecimientos intervenidos y 8 detenidos; uno de ellos en Quintana Roo.
¿Y ahora, qué?
Es difícil decirlo, pero es la realidad. Vivimos, ahora sí, la primera manifestación pública y evidente, del poder con el que cuenta el crimen organizado en la región. Algo que podrá ser común en el sur estatal, pero que en nuestro entorno es una novedad.
Ya en el pasado, en Atlacomulco, vimos la quema de locales comerciales, cosa que por supuesto no es menor; pero, al menos, esas actividades se hacían ocultándose por las noches. Lo de ahora fue a la luz del día. Quienes realizaron estos bloqueos, no tienen la menor preocupación por mostrarse.
¿El Ayuntamiento de Atlacomulco tendrá la capacidad de responder? No lo sabemos, pero no es nada tranquilizador que la Comisaría de Seguridad Pública ni siquiera sea capaz de coordinarse con el área de Comunicación Social del ayuntamiento. ¿Qué sucedería en un escenario más complejo?
Retomamos el comunicado que el Ayuntamiento de Atlacomulco publicó al día siguiente de estos hechos, en el que se aseguraba que en redes sociales se manejaba información sobre extorsiones y toques de queda, lo cual, aseveraron, era falso, por lo cual llamaron a mantenerse tranquilos.
Por supuesto, un asunto tan complejo no es fácil de reducir a simples rumores. ¿Mantener la calma cuando sucede un bloqueo sin respuestas? ¿Mantenerse atento a qué?
Y sí, lo sabemos, el tema de la delincuencia organizada es un asunto federal. Eso no se discute. Pero, y esto es lo que nos importa a quienes vivimos aquí; no podemos esperar a que desde el gobierno federal se decidan a actuar. Ni siquiera sabemos si existe coordinación con los gobiernos estatal y municipal.
Esperar eso es dejar en la indefensión a miles de ciudadanos, justo como ocurrió a lo largo de ese día.