Por: Raymundo Sánchez Orozco*

¿Qué son los microplásticos y donde se encuentran?
Los microplásticos son fragmentos de plástico menores a 5 milímetros de diámetro. Pueden originarse de forma primaria, como las microesferas utilizadas en cosméticos y productos de limpieza, o de forma secundaria, como resultado de la degradación de objetos plásticos más grandes, expuestos al sol, al agua y al viento. Estas partículas se infiltran en el ambiente y son prácticamente imposibles de eliminar una vez dispersas. Los microplásticos han sido detectados en océanos, ríos, suelos, aire e incluso en el hielo del Ártico. Estudios recientes han encontrado microplásticos en el agua potable, en alimentos como la sal de mesa y el pescado, y hasta en la leche materna y la sangre humana.
La gran paradoja del progreso
Vivimos en una era de consumo acelerado. Todo debe ser más rápido, barato y más práctico. En ese modelo, el plástico se ha convertido en el protagonista: versátil, resistente y de bajo costo. Pero su durabilidad, esa misma que lo hace tan atractivo es un problema ambiental. Se estima que un envase plástico puede tardar hasta 500 años en descomponerse. Y aunque ya existen tecnologías de reciclaje, solo alrededor del 9% del plástico a nivel mundial ha sido reciclado con éxito. El resto termina en vertederos, ríos y océanos… o fragmentado en forma de microplásticos. Aquí es donde aparece la gran contradicción: el plástico es un material eterno para satisfacer necesidades efímeras. Usamos envases que duran minutos, bolsas que se desechan en segundos, pero cuyo impacto ambiental perdura por siglos.
Un enemigo invisible pero persistente
Los microplásticos afectan gravemente a los ecosistemas acuáticos. Muchos animales marinos, como peces, tortugas y aves, los confunden con alimento, lo que puede provocar obstrucciones intestinales, desnutrición o intoxicación debido a las partículas plásticas. Además, los microplásticos actúan como esponjas, ya que absorben contaminantes como pesticidas, metales pesados y compuestos orgánicos persistentes. Cuando los animales ingieren estas sustancias tóxicas pueden incorporarse a la cadena alimentaria, afectando incluso a los seres humanos.
¿Quién paga el precio del plástico?
El debate sobre los microplásticos no es solo científico, sino también político y ético. Las grandes industrias productoras de plástico han sabido desviar la atención del problema durante años, promoviendo el reciclaje como una solución mágica, cuando en realidad la producción de plásticos ha seguido aumentando de forma exponencial. La responsabilidad se transfiere al consumidor: “tú no reciclaste”, cuando el verdadero origen del problema reside en un sistema de producción diseñado para desechar, no para sostener. Además, el impacto del plástico no se distribuye de manera equitativa. Las comunidades costeras, las regiones empobrecidas y los países sin una infraestructura adecuada para el manejo de residuos sufren las peores consecuencias. El plástico no solo contamina el ambiente, también refleja y agrava las desigualdades sociales.
Llamado a la conciencia y la acción colectiva
No hay soluciones simples. Pero sí hay acciones urgentes.
  • A nivel individual, reducir el consumo de plásticos de un solo uso es un primer paso. Evitar productos desechables, preferir envases reutilizables, son decisiones cotidianas con impacto real.
  • A nivel estructural, se requieren políticas más estrictas: prohibiciones claras, incentivos para el desarrollo de materiales biodegradables, normativas que obliguen a las empresas a hacerse responsables del ciclo completo de sus productos. Y, sobre todo, educación ambiental, que nos permita entender que la comodidad no puede estar por encima de la sostenibilidad.
  • A nivel colectivo, la presión ciudadana es vital. Debemos exigir a nuestros gobiernos y a la industria regulaciones más estrictas sobre la producción de plástico, que promuevan la economía circular (donde los materiales se reutilizan y reciclan en lugar de desecharse), la investigación en materiales biodegradables y la responsabilidad extendida de la industria del plástico. No podemos permitir que el problema sea solo del consumidor final; la industria debe ser parte activa de la solución, desde el diseño hasta el fin de vida del producto.
Los microplásticos son, en cierto modo, un síntoma de algo más profundo: una forma de vida acelerada, basada en el consumo ilimitado en un planeta con recursos finitos. El plástico no es el villano en sí; lo es la lógica que lo produce y lo desecha sin medida. Más allá del reciclaje o la sustitución de materiales, el gran desafío está en repensar nuestro modelo de desarrollo. Si no lo hacemos, los microplásticos serán apenas una de muchas señales del colapso ambiental que hemos construido con nuestras propias manos.
La concientización es el primer paso. Debemos dejar de ver el plástico como un material inerte que simplemente desaparece una vez que lo tiramos. Necesitamos entender que cada pieza de plástico que entra en nuestro sistema de consumo tiene el potencial de fragmentarse y convertirse en parte de un ciclo invisible que nos afecta a todos.
Conclusión
La historia de los microplásticos es un reflejo de nuestra sociedad. Evidencia nuestra capacidad de innovación, pero también nuestra tendencia a ignorar las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones. Es un llamado urgente a la conciencia, a la responsabilidad y a la acción. No se trata solo de salvar a las ballenas o las tortugas; se trata de preservar la salud de nuestro planeta y, en última instancia, la nuestra propia. Es hora de despertar y de escribir un nuevo capítulo en la historia de nuestra relación con el plástico, donde la sostenibilidad sea la regla, no la excepción.
Referencias
  1. A.D. Vethaak, J. Legler, Microplastics and human health, Science 371 (6530) (2021) 672–674, https://doi.org/10.1126/science.abe5041.
  2. Y.S. Jung, et al., Characterization and regulation of microplastic pollution for protecting planetary and human health, Environ. Pollut. 315 (2022) 120442, https://doi.org/10.1016/j.envpol.2022.120442.
  3. J.L. Xu, et al., A review of potential human health impacts of micro- and nanoplastics exposure, Sci. Total Environ. 851 (Pt 1) (2022) 158111,

https://doi. org/10.1016/j.scitotenv.2022.158111.

  • A. Tursi et al., Microplastics in aquatic systems, a comprehensive review: origination, accumulation, impact, and removal technologies, RSC Adv. 12 (44) (2022) 28318–28340, https://doi.org/10.1039/d2ra04713f.
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