Por Gabriel Escalante Fat*
“Cuando los que mandan pierden la vergüenza,
los que obedecen pierden el respeto”.
Georg C. Lichtenberg,
científico y escritor alemán.
No iré a votar.
Será la primera vez, desde aquel 26 de noviembre de 1978 en que acudí a mi primera elección (municipal para elegir Ayuntamientos que cubrirían el período 1979-1981), en que no acudiré a las urnas.
El próximo domingo 1 de junio, habrá una jornada electoral para elegir a las personas que aspiran a ocupar casi un millar de cargos en el Poder Judicial Federal. Nuevos ministros de la Suprema Corte, magistrados, jueces de distrito, llegarán a sus puestos, no por méritos, no por experiencia, no por trayectoria, sino por el capricho del régimen de la Cuatroté, que, con esta acción, tendrá totalmente subyugado al Poder Judicial, uno de los tres poderes descritos en el artículo 49 constitucional, cuya esencia permanece inalterada desde 1917. Además, en 19 entidades habrá elecciones judiciales estatales, para 1,800 cargos.
Con esta elección, plagada de irregularidades, se cobrará venganza contra la Ministra Presidente de la SCJN, Norma Piña y los otros cinco ministros que no aceptaron plegarse servilmente a los deseos y ocurrencias del anterior presidente de la República.
Con esta elección, se dará fin a la incipiente independencia del Poder Judicial, que inició con la reforma zedillista de 1994/95.
Con esta elección, se atropellarán los derechos laborales de cientos de juzgadores, que fueron forzados a renunciar y chantajeados para que no se presentaran a los comicios para intentar conservar sus cargos.
Con esta elección, se retrocederá 30 años en materia democrática, al ser la más opaca desde antes de la ciudadanización del IFE, ahora INE, tristemente sujeto a la voluntad del Poder Ejecutivo.
Con esta elección, se abren las puertas al fraude electoral, que muchos creíamos desterrado desde 1988, cuando se gestó la semilla que daría paso a la creación de organismos autónomos y ciudadanos para organizar los comicios.
Con esta elección, la mayoría de los juzgadores electos dictarán sus sentencias con base en criterios partidistas o ideológicos, con lo que se violará el principio sagrado de imparcialidad que, al menos teóricamente, debe tener un juez.

La Reforma Judicial está viciada de origen. La composición de las cámaras, en donde el INE y el Tribunal Electoral le dieron a Morena y sus aliados una sobrerrepresentación sacada de la manga, derivó en que el grupo gobernante obtuvo mayoría calificada en la Cámara de Diputados y a dos escaños de la misma situación en el Senado. ¿La solución en la Cámara alta?, fácil: Compraron a los Yunes (hijo y padre, uno propietario y otro suplente) y retuvieron misteriosamente a Daniel Barreda en Campeche, a fin de que no se presentara a la votación. Y como previamente habían “convencido” a dos senadores perredistas de que se pasaran a la bancada morenista, el camino para el atropello quedó pavimentado.
Quizás algunos lectores piensen que exagero, pero el Ejecutivo, en complicidad con el Legislativo, han dado un Golpe de Estado Parcial, al quitarle la autonomía a uno de los tres poderes de la Unión.
Además:
Es la elección más confusa de la historia. Los ciudadanos recibirán al menos 6 boletas plagadas de nombres de personas en su mayoría desconocidas, sin fotografía o emblema que permita identificarlas, sino un número de dos cifras que habrá que anotar en unos recuadros diseñados para el propósito. En algunas entidades, el votante recibirá hasta 13 boletas diferentes. Encima, es discriminatoria, ya que deja imposibilitados para votar a 4 millones de ciudadanos analfabetas.

Ningún candidato tuvo acceso a tiempos oficiales en medios de comunicación. Cada quien, de acuerdo a sus propios recursos, se promovió en redes sociales o mediante reuniones y mítines. Una amiga, candidata a magistrada del recientemente creado Tribunal de Disciplina Judicial del Estado de México, me dijo que la gran mayoría de los ciudadanos no entiende cuál es la función de esta institución.
A pesar de que el tiempo promedio que le tomará a un ciudadano ejercer su voto se ha estimado entre 10 y 30 minutos, sólo se instalarán 84,220 casillas, alrededor de la mitad de las que se instalaron para la elección federal de 2024.

Supongamos que en cada casilla hay 4 mamparas para votar (aunque lo común es que haya dos), y que el tiempo promedio por votante es el mínimo de 10 minutos. Esto nos da 24 votos por hora, lo que en una jornada de 9 horas tendría un límite de 216 votos por casilla. Esto significa que el límite de votantes es de 18.2 millones, menos de la quinta parte del padrón electoral.
El INE ha debido subsanar errores de la Reforma Judicial, implementando alrededor de cien cambios a la reglamentación, contra reloj y de manera improvisada.
Habrá una desigualdad nunca vista en el peso del voto. Los jueces no se elegirán en los 300 distritos electorales que tiene el país, y cuya población es similar en número. Para esta elección, se crearon, arbitrariamente, 60 distritos judiciales; unos de ellos tienen alrededor de 600 o 700 mil habitantes, mientras que otros rebasan los 4 millones.
El caso extremo es la elección de jueces en materia de Telecomunicaciones y en Competencia Económica. En estos casos, sólo los votantes de seis alcaldías de la Ciudad de México, tendrán la oportunidad de elegirlos. ¿Cómo se llegó a esa decisión? Seguramente ni los legisladores que votaron la ley, lo saben.
En algunas entidades, como Durango, la elección local será una mera simulación. Se elegirán 49 cargos, para los cuales hay sólo 49 candidatos. Es decir, todos los candidatos ya tienen el cargo asegurado.

Aprovechando el río revuelto de la confusión e ignorancia del votante, han empezado a circular “acordeones” para “orientar” al elector. En éstos, se instruye acerca de los candidatos oficialistas que el régimen está respaldando. Para la SCJN, por ejemplo, aparecen los números que corresponden a:

03, Lenia Batres Guadarrama, ministra en funciones, totalmente incapacitada para el cargo, impuesta por AMLO.

08, Yasmín Esquivel, ministra en funciones, plagió su tesis profesional, esposa del contratista favorito de AMLO.
16, Sara Irene Herrerías, fiscal especializada en Derechos Humanos, con 90% de impunidad en los casos que han estado a su cargo.

22, Loretta Ortiz Ahlf, ministra en funciones, incondicional de AMLO, declarada militante de Morena.
26, María Estela Ríos González, ex consejera jurídica de la Presidencia, incondicional de AMLO, con nula experiencia judicial.
34, Hugo Aguilar Ortiz, coordinador de derechos indígenas del Instituto Nacional de los Pueblos indígenas, con nula experiencia judicial.
41, Irving Espinosa Betanzo, morenista, con cinco años de experiencia como magistrado del Tribunal de Justicia Administrativa de la CDMX.
43,Giovanni Azael Figueroa Mejía, doctor en derecho constitucional, académico, con nula experiencia judicial.

48, Arístides Guerrero García, doctor en derecho, especialista en derecho constitucional, académico, nula experiencia judicial. Es el protagonista de aquel video en TikTok en el que se afirmaba que estaba mejor preparado que un chicharrón.
Ellos serán las cinco mujeres y los cuatro hombres que, muy probablemente, conformarán la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Creo que es obvio decir que los acordeones son un delito electoral.
El escrutinio de la elección será el más opaco que se tenga memoria en la historia moderna de México, ¿por qué?

En primer lugar, las boletas no utilizadas no se anularán en la casilla, como sucede en el resto de elecciones. El conteo tampoco se hará en las casillas, sino en las oficinas de los Consejos Distritales, y podrá tardar hasta diez días. Los candidatos no tendrán representantes, ni en las casillas, ni en los consejos distritales, por lo que no podrán vigilar la validez de los conteos. Habrá, sospechosamente, una cantidad inusitada de observadores electorales; de 313,000 aspirantes registrados, se han rechazado a 38,000, por lo que hay 275,000 observadores potenciales, cantidad diez veces mayor a los que hubo en la elección de 2024. ¿Quiénes son y por qué tanto entusiasmo en ser observador? Saque usted sus conclusiones.
La Reforma Judicial no resolverá ninguno de los problemas que aquejan a ese sector del gobierno. Ni acabará la corrupción, ni disminuirá el costo del sistema de justicia, ni terminará el rezago procesal que hace que al menos la mitad de las personas en prisión, no tengan una sentencia firme.
Menos aun cesará la impunidad, uno de los mayores problemas que hay para el combate a la delincuencia. La ecuación es sencilla: a menor experiencia y capacidad de los jueces, mayores enredos y obstáculos en la impartición de justicia.
Y el colmo será que, los más perjudicados serán —como siempre— los mexicanos de menores recursos, el pueblo bueno al que la 4T dice defender, pero que sólo ha utilizado como instrumento para sus venganzas personales.

Por todo lo anterior, NO VOTARÉ el próximo 1 de junio. Porque votar, por quienes quiera de los candidatos, es convalidar un proceso viciado desde su origen, manoseado y arbitrario.
Mi generación ha tenido el privilegio de ver la transición en México, de la dictadura suavizada de un partido casi único, hacia un sistema democrático, ciudadanizado y confiable, aunque incipiente.
Por desgracia, también estamos atestiguando la regresión a un sistema similar al que teníamos en los ’60 y ’70, pero en una época en que el ciudadano debe ser considerado un ser de pleno derecho y no un simple integrante de una masa que sostiene a un poder hegemónico.
Guadalajara, Jalisco, mayo 28, 2025.
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