Los diversos ayuntamientos mexiquenses le otorgan un simbolismo especial al cumplimiento del primer centenar de días al frente de su administración. El hecho, en sí, establece una especie de frontera en la que ya es posible exponer su primer recuento de logros.

De acuerdo, es importante. Nadie lo discute.
Sin embargo, debemos recordar otro dato relacionado con este plazo. En un inicio, el alcalde de Atlacomulco aseguró en entrevista dada a este medio que, una vez cumplido este espacio, evaluaría a sus subordinados sin importar rango o antigüedad, asegurando que sólo aquellos que en verdad mostraran capacidad y disposición permanecerían en su puesto.

¿Se atrevió a cumplir su palabra? ¿En verdad evaluó objetivamente lo realizado por aquellos que integran el personal de la administración?
Como promesa de campaña y como declaración inicial, fue muy atractiva. Como hecho digno de realizarse, sería aún mejor.

De evaluar verdaderamente a los elementos de la administración municipal, ¿dará a conocer los resultados de dicho análisis?
Porque si hay una Coordinación que ha dejado mucho que desear en estos más de 100 días, es la de Movilidad; muy tarde se concretó la instalación del Consejo Municipal, precisamente en un área que presenta problemas añejos que no se han podido erradicar: bases y lanzaderas de taxis ilegales, apartado/obstrucción de espacios públicos (banquetas y arroyo vehicular) por comerciantes, obstrucción de pasos peatonales y cajones “azules”, estacionamiento sobre banquetas, y un largo etcétera.

No es un favor el que solicitamos. Hablamos de un servidor público cuyo desempeño todos pagamos y del que, por la misma razón, a todos nos interesa saber cómo responde a la confianza que le otorgó el alcalde.

Por cierto, el caso del conflicto de intereses que existe con el titular de esta área, es un tema aparte; es como poner la iglesia en las manos de Lutero.




