Por Víctor Hugo

Ahí estaba...sentado, cansado, quizá derrotado, con la mirada pérdida y la incertidumbre del futuro inmediato...
Lo vi como quien admira a un héroe, líder de mil batallas, hombre de mil triunfos, lo observé con esa mirada que tenía cuando era niño y creía que era el hombre más fuerte del universo, el más inteligente, el más sabio, el más bueno de todos. Sí, ahí estaba con la vista en el horizonte y con sus años a cuestas...
¿Qué podré hacer por él? y ¿Cómo lo haré?, son dos cuestionamientos en proceso de respuesta. Entendí que tan efímero es el tiempo que tan breve es la vida que apenas ayer guiaba mi camino y hoy cuido sus pasos.
Lo vi y sentí el dolor más profundo y la ausencia más cruel ... comprendí que los héroes también deben retirarse y mi mundo poco a poco se va quedando sin ellos, sin historias ni triunfos...
Mi realidad se cae a pedazos, no puedo evitar la nostalgia ni las lágrimas de mi héroe, de mi gran ídolo... Hoy mi aliento se extingue a cada instante como la vida de mi padre.

Tendencias